Paolo, el hombre que quería vivir
Paolo De la Fuente tenía 37 años y muchos proyectos por delante. Luchó trece días desde la cama de la terapia del Nuevo Hospital tras recibir 15 balazos en barrio Fénix. Volvía de jugar al fútbol, lo esperaba su hija y su esposa, pero nunca regresó. Él no era el blanco del ataque, pero murió igual. Tras su muerte absurda e inentendible, su familia clama por justicia y consuelo.










