Los ojos del mundo puestos en Pekín
La atención global se concentra de manera unánime en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, donde se desarrolla la cumbre decisiva entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping.
La atención global se concentra de manera unánime en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, donde se desarrolla la cumbre decisiva entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping.
La reciente filtración de un memorando interno del Pentágono ha sacudido los cimientos de la diplomacia en el Atlántico Sur. Según informes de Reuters, la administración de Donald Trump evaluaba reconsiderar su histórico apoyo al Reino Unido sobre las Islas Malvinas como una medida de presión tras la negativa de Londres de acompañar plenamente las operaciones militares estadounidenses contra Irán.
La reciente visita de Estado de Carlos III a la Casa Blanca no será recordada por la pompa de sus cenas de gala ni por la reafirmación de la “relación especial” entre Londres y Washington. Por el contrario, el encuentro ha quedado marcado en la crónica diplomá-tica como un ejercicio de funambulismo político donde el peso de la historia y las ten-siones del presente convirtieron cada gesto en un campo minado.
La pregunta sobre la viabilidad de una convivencia pacífica en la región no es nue-va, pero en abril de 2026 adquiere una urgencia desgarradora.
El calendario político peruano parece haber quedado atrapado en un bucle temporal. Mientras otras naciones de la región procesan sus crisis hacia nuevas configuraciones, el Perú retorna, con una periodicidad casi ritual, al mismo apellido que definió su ingreso a la modernidad autoritaria en los años noventa.
Los valores occidentales —la libertad de prensa, el juicio justo, la protección del inocente— son universales no por origen, sino por aspiración. Si estos valores se apli-can de forma selectiva, dejan de ser principios para convertirse en herramientas de propaganda.
La política exterior de un país no es un compartimento estanco; es un ecosistema donde cada gesto, voto y alianza repercute en los objetivos estratégicos de largo plazo
La política exterior es, a menudo, un juego de espejos donde la fuerza bruta y la sutileza diplomática compiten por el dominio del relato
La política exterior argentina ha experimentado un giro de 180 grados bajo la administración de Javier Milei. Lo que comenzó como un alineamiento ideológico con las democracias liberales de Occidente ha mutado en una confrontación directa y verbalmente agresiva contra la República Islámica de Irán.
La política exterior de un Estado suele ser un ejercicio de equilibrio, prudencia y visión a largo plazo. Sin embargo, bajo la administración de Javier Milei, la Argentina ha abandonado su histórica tradición de neutralidad y cautela para adoptar un alineamiento extremo y confrontativo en uno de los escenarios más volátiles del planeta