Cenicienta pone el foco en la “otra”: la hermanastra marcada por la fealdad, la exclusión y una violencia estética que atraviesa todo.
La película se destaca por el uso del body horror como comentario social y una mirada feminista que cuestiona los mandatos de belleza y el precio de encajar. En el pasado como en la actualidad. Cruda, perturbadora y política es una obra audiovisual que interpela y de la que vamos a escuchar hablar bastante.

