Ricardo Tomás Aimar falleció este martes, a la edad de 77 años. En esta oportunidad le rendimos homenaje al ídolo de Banda Norte e ícono del deporte local, cuyo legado futbolístico continuaron sus hijos

La ciudad de Río Cuarto atraviesa días de luto por el fallecimiento de Ricardo Tomás Aimar. El “Payo” falleció este martes, a la edad de 77 años, tras una larga lucha contra problemas de salud. El ex futbolista se encontraba internado en el Instituto Médico y sus restos fueron velados en el Cementerio Parque Perpetual.
La partida de Ricardo no podrá borrar el eterno recuerdo que deja en los riocuartenses. Aimar fue uno de los futbolistas más destacados que tuvo la ciudad, con una relevancia especial en Banda Norte, club del cual es uno de los máximos ídolos. En el ámbito local también pasó por Estudiantes, Deportivo Italiano y Toro de Coronel Moldes. Logró trascender el plano provincial, jugando en Newell´s Old Boys de Rosario y en Belgrano de Córdoba.
Fue artífice fundamental del histórico título de Río Cuarto en el Torneo Nacional de Selecciones de Ligas, en 1973. También se consagró campeón a nivel local con Banda Norte y Estudiantes. Ya como entrenador, dirigió a varios clubes de la zona y seleccionados riocuartenses. Por fuera de su carrera deportiva, trabajó durante muchos años en la DGI, donde cuentan que era “muy querido”

En esta ocasión, le rendimos homenaje al “Payo”. Repasamos sus primeros años de vida, su ida a Río Cuarto, su carrera futbolística y el legado deportivo que dejó en sus hijos.
Su infancia y la llegada a Río Cuarto
Ricardo Tomás Aimar nació el 20 de agosto de 1948 en Josefina, a pocos kilómetros de San Francisco. Hincha de Sportivo Belgrano desde chico, iba a la cancha con su padre Teodoro y su hermano Roberto (apodado “Tito”).
Además de Teodoro y Roberto, su familia también está compuesta por su mamá Dosolina y sus hermanas Graciela, Fabiana y Adriana. Los Aimar se mudaron a Río Cuarto en febrero de 1963 por cuestiones laborales, ya que Teodoro empezó a trabajar en el frigorífico Aimar, el cual pertenecía a su primo.
Su educación secundaria la realizó en el Colegio San Buenaventura. Con el “Sanbue” también disputó campeonatos intercolegiales, siendo una de sus primeras experiencias competitivas en el fútbol. Aimar se describía a sí mismo como un jugador “fino, exquisito y técnico”, pero a su vez, “poco sacrificado”.
Hizo inferiores en Banda Norte, club con el que forjó un estrecho vínculo. Su hermano “Tito” también supo jugar en las formativas del club, pero debió abandonar el deporte para dedicarse de lleno a su actividad laboral. El “Payo”, junto a gran parte de su familia, también iba seguido a la cancha del club del Parque.
El inicio de una leyenda
Aimar debutó en la Primera del “Lobo” el 9 de mayo de 1965, todavía con 16 años. Ese día, Banda Norte empató 2-2 contra Alberdi, en condición de local. Aimar fue seleccionado como titular por el entrenador, Zenón Duarte.
Aquel encuentro correspondió a la primera fecha del Torneo Oficial. Casualmente, esa fue la jornada inaugural de la recientemente creada Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto. La LRFRC hacía su estreno ocupando el lugar de la Liga de Foot-Ball Río Cuarto.
El “Payo” tuvo su estreno en la red 15 fechas después, en la goleada 7-1 a El Porvenir. El 28 de agosto, Aimar marcó un doblete, por la 15ª jornada del Torneo Oficial.
En 1967, Aimar hizo historia al convertirse en el primer jugador de Banda Norte en ser transferido a un club de AFA. El mediocampista ofensivo pasó a Newell´s Old Boys, de Rosario, donde estuvo hasta fines de 1968. Jugó mayormente en la Tercera del club, pero logró disputar 2 partidos con la camiseta de la “Lepra” en Primera.

Tras ese paso por Newell´s, regresó a Banda Norte en 1969. Ese año, Aimar logró su primer título en el club. El 8 de noviembre, el “Lobo” ganó el Torneo Cordialidad al golear 4-1 a Atenas.
Luego de esa consagración, partió a Belgrano de Córdoba. Con el “Pirata” jugó en 1970 y 1971. Regresó a la zona en 1972, con un corto paso por Toro Club de Coronel Moldes, aunque sin jugar oficialmente.
Con el correr de 1972, Aimar concretó un nuevo regreso a Banda Norte. A partir de ese momento, serían 12 años prácticamente ininterrumpidos jugando en la Primera del “Lobo”. Las únicas excepciones fueron un efímero paso por Estudiantes, en 1973, y por el proyecto Deportivo Italiano, en 1982. Con el “Celeste” se consagró campeón de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto ese mismo año.
También en 1973, Aimar fue pieza clave de un hito histórico del fútbol local. Río Cuarto se consagró campeón del Torneo Nacional de Selecciones de Ligas, también llamada Copa Doctor Adrián Beccar Varela. El “Payo” fue habitual titular en el seleccionado riocuartense, y estuvo desde el inicio en la final del 22 de diciembre. Ese día, la LRFRC venció 3-1 a San Juan, en cancha de Atenas, y se alzó con el título.
Tras los títulos con Estudiantes y Río Cuarto, Aimar volvió nuevamente a Banda Norte en 1974. En 1975, ganó su primer Torneo Oficial con la camiseta del “Lobo”.
El “Payo” estuvo cerca de otra consagración en 1977. En la final de aquel año, Banda Norte perdió por penales contra la fusión Belgrano – Toro Club, de Coronel Moldes.
Unos años después, en 1982, fue parte de un recordado proyecto local: Deportivo Italiano. El club fundado por varios amigos, entre los cuales se encontraba el “Payo”, ascendió a la Primera División de Río Cuarto ese año. Aimar fue parte del equipo, desplegando toda su habilidad ya con 34 años.

Tras ese hito, volvió por última vez a Banda Norte. Logró dos títulos más con el “Lobo”, al consagrarse bicampeón del Torneo Oficial en 1983 y en 1984. En este último año fue su último partido en el club, casi dos décadas después de su debut.
Una también notable carrera como DT
En el mismo año de su retiro, Ricardo tuvo su primera experiencia como entrenador. Junto con el “Pulga” Argüello, Aimar condujo la dirección técnica de la Selección Sub-15 de Río Cuarto. Posteriormente, dirigió a San Martín de Vicuña Mackenna en el ascenso de la LRFRC. Luego, fue DT de Centro Cultural Alberdi, en la máxima categoría del fútbol local.
En 1990, asumió como entrenador de la Primera de Estudiantes de Río Cuarto. Anteriormente, había sido DT del “León” en las divisiones inferiores. Con el “Celeste”, ganó el Campeonato Provincial de Clubes de Primera División 1990, anteriormente conocido como Interligas. En la final, sus dirigidos golearon a Atlético Carlos Paz.
Volvió a dirigir a la Primera de Estudiantes en 1995. Ese año, el “Celeste” disputó el primer Torneo Argentino A, en su edición 1995/96. Con Aimar como entrenador, el “León” finalizó primero en la Zona Noreste, clasificando a la Zona Campeonato. Luego, a inicios de 1996, Reynaldo Volken tomó el lugar del “Payo” como DT del elenco de la Avenida España.
Una familia futbolera
Aimar contrajo matrimonio con Mary Giordano, con quien tuvo tres hijos: Laura, Pablo y Andrés. Sus hijos aseguraban que Ricardo “conocía a todos” en Río Cuarto. Pablo y Andrés comentaban que era usual que mucha gente lo saludara por las calles de la ciudad. Laura se mantuvo más alejada del fútbol, aunque también llevó adelante una gran carrera profesional por fuera del deporte. La hija de Ricardo trabaja en la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto como Responsable de Relaciones Institucionales. Los dos varones continuaron el legado futbolístico del “Payo”, convirtiéndose en futbolistas profesionales.
Pablo jugó en River, Valencia, Real Zaragoza (España), Benfica (Portugal), Johor (Malasia) y un partido oficial por Copa Argentina con Estudiantes de Río Cuarto. Con la Selección Argentina jugó dos Mundiales (2002 y 2006) y actualmente integra el cuerpo técnico de Lionel Scaloni.
Andrés, por su parte, disputó la Primera División del Fútbol Argentino con River, Estudiantes de La Plata y Belgrano. Jugó la B Nacional con Aldosivi y tuvo pasos por el exterior en Namur (Bélgica), Ashdod (Israel) y Estoril (Portugal).
En 2009, Andrés comenzó un recordado ciclo en Estudiantes de Río Cuarto, donde estuvo casi una década, exceptuando un tiempo en el retiro entre 2013 y 2015. El “Nane” permaneció ligado al club tras su retiro definitivo, en 2018. Primero fue entrenador en las divisiones juveniles del “Celeste” y, luego, fue mánager. Con todo este prontuario, hoy es uno de los íconos del “León”.
El “Payo” eterno
Todo este legado dejó el gran Ricardo Tomás Aimar en este plano. Quién sabe cuántas cosas le quedaron pendientes, pero uno puede intuir que no son muchas. En el plano deportivo, quedó inmortalizado como una leyenda del fútbol riocuartense y uno de los máximos ídolos en la historia de Banda Norte.
En lo profesional, construyó una carrera sumamente respetable, no solo dentro del fútbol, sino también fuera de este. En el plano personal, se convirtió en una de las personas más conocidas, queridas y respetadas de la ciudad. Y en lo familiar, formó una gran familia junto a Mary, Laura, Pablo y Andrés.
El tiempo pasará, inevitablemente. Pero la figura del “Payo” Aimar seguirá encarnizada en el recuerdo de gran parte de los riocuartenses.

