Desde Río Cuarto hacia el campo, una nueva apuesta biotecnológica comienza a tomar forma. BIOACKER se presentó oficialmente con la idea de acercar soluciones innovadoras que mejoren la productividad y la rentabilidad del sector agropecuario.
Esta semana, en el golf club Río Cuarto, se concretó la inauguración de BIOACKER, una empresa de biotecnología nacida en la ciudad y dedicada a crear insumos agropecuarios. Al evento asistieron más de medio centenar de colegas, familiares y clientes. Se presentaron productos innovadores, que mejorarán la calidad de la producción en el campo. Tuvo el pulso de lo íntimo, construido desde el vínculo y la confianza, dos pilares que la empresa busca poner en el centro de su identidad.
Esta empresa no se relaciona directamente con los productores, sino que su red se teje a través de distribuidores, actores clave que acercan la tecnología al campo. En ese entramado aparecen nombres como ATS, ambitoDas y Cerealista Moldes, que funcionan como puente entre la innovación y la tierra. En la inauguración del miércoles pasado no solo se presentó la empresa, sino que se dio a conocer Tifón, su primer producto: un terápico biológico para trigo desarrollado a partir de un consorcio microbiano. Detrás de ese desarrollo hay una alianza estratégica con Protergium, una empresa de gran escala radicada en Rosario. Y no es la única, ya que bioacker también trabaja junto a Amauta en la línea de microgranulados. Cuenta con varias alianzas estratégicas.

El catálogo que empieza a desplegar la empresa incluye coadyuvantes, cebos, microgranulados y biotecnológicos para cultivos como soja y trigo. Pero más allá de los productos,la propuesta insiste sobre todo en calidad premium, respaldo técnico y relaciones sólidas. La intención es mejorar la productividad por hectárea, optimizar resultados y acompañar al productor en un escenario cada vez más exigente. La premisa de la nueva empresa es acercar la ciencia al campo, pero también la confianza.

