El sistema de salud de los adultos mayores se encuentra en una encrucijada crítica. A nivel nacional, el PAMI acumula una deuda con sanatorios y clínicas que ronda los 500.000 millones de pesos.
El PAMI atraviesa una profunda crisis financiera. Las clínicas, sanatorios y profesionales de la salud denuncian atrasos en los pagos, el desdoblamiento en el envío de aportes y topes en las prestaciones. La deuda a los prestadores superaría los $500.000 millones.
Detrás del conflicto institucional lo que se observa es el deterioro progresivo del sistema que atiende a más de 5,5 millones de jubilados en todo el país. La operatoria es económicamente inviable para las clínicas, por lo que la atención y el acceso efectivo a la atención médica se ven resentida.
En la práctica, la situación se traduce en situaciones que se volvieron cada vez más frecuentes: pacientes que esperan meses para un turno o que pagan de su bolsillo las consultas, reintegros que llegan tarde y menos servicios.
Las consecuencias se ven también en el desplazamiento de la demanda al sistema público provincial o de atención municipal.
La situación se da en todo el país donde clínicas, sanatorios y profesionales independientes comenzaron a reducir servicios o directamente abandonar la atención por PAMI, ante la imposibilidad de sostener costos sin ingresos regulares.
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