Reforma laboral y lo que se viene
Azocar: “El proyecto perjudica a los trabajadores”
Tras las elecciones del domingo, y el resultado sobre la mesa, nuevamente aparecen los fantasmas. Los fantasmas de las reformas que tienen mucho aspecto de realidad. En el plano laboral, esto genera preocupación, expectativa y fundamentalmente, incertidumbre. ¿Cuántas horas vamos a trabajar? ¿habrá discusión salarial libre, sin intervención de sindicatos?, ¿Los trabajadores van a perder derechos? La mirada de la especialista, Cristina Azocar.

Tras el contundente triunfo libertario de las últimas elecciones, para muchos impensado, la reforma laboral vuelve a ser noticia, y a generar preocupación. Mucho se ha hablado en los últimos días sobre el tema y sus implicancias en la vida de las personas. ¿Van a cambiar las reglas de juego?, ¿Se baraja y se da de nuevo? Para despejar dudas, consultamos a la Abogada Cristina Azocar, Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, especialista en Derecho Público, especializada en derecho laboral, docente universitaria e integrante del Foro de Derecho del Trabajo. La especialista aclara que el recorrido de este proyecto recién empieza. El mismo, una vez presentado es debatido, analizado en comisiones, y sigue el proceso legislativo correspondiente, en el cual pueden introducirse modificaciones y ampliaciones.
– ¿Cree que este proyecto de reforma laboral ayudará a formalizar a trabajadores que actualmente están en la informalidad?
-La experiencia, hasta ahora, ha demostrado que las anteriores reformas realizadas con idéntico objetivo no han dado el resultado esperado. Tanto para la fomentación de la generación de empleo genuino como para la formalidad del empleo no registrado deben confluir varios factores, previos a cualquier reforma laboral, como una política económica, monetaria y fiscal clara, brindando el Estado, además, certeza jurídica tanto a empleadores como trabajadores, demandas a la cuales, en principio, esta nueva reforma parecería tal como está planteada, que no responde. Estos intentos de cambios legislativos permanentes que, además, en su gran mayoría, van en contra del sistema normativo vigente superior como la Constitución Nacional y Tratados Internacionales de Derechos Humanos, atentan claramente contra la certidumbre necesaria que debe enmarcar las relaciones laborales. Si bien la propuesta presentada por la Diputada Diez comprende además de un intento de modernización laboral, de un incentivo al empleo y del fomento a la productividad y a la producción, en muchos aspectos contraría, no solo el sentido común, sino también principios fundamentales del derecho del trabajo, por lo cual una reforma que no se ajusta a derecho es difícil que pueda ser implementada en la práctica de manera eficaz.
– Se propone ampliar la jornada laboral en un máximo de 12 horas. ¿Esto es recomendable?, ¿qué impacto podría tener en el trabajador?
-La extensión de jornada laboral y la carga horaria depende siempre del tipo de actividad, no se puede generalizar ni tampoco buscar mayor carga horaria como si de ello dependiera la productividad. La ampliación de 12 horas diarias con un máximo de 60 semanales significa extender la jornada en un límite superior al establecido en la reglamentación vigente, lo cual constituiría un desliz hacia condiciones extremas de trabajo. Hay que tener presente que en la mayoría de las actividades más horas de trabajo no equivalen necesariamente a mayor productividad, y que el descanso en calidad es imprescindible en la vida de cualquier persona. Por otro lado, las “garantías compensatorias” que se proponen significan un retroceso a la protección social del trabajador. La carga horaria debe ir necesariamente acompañada de un análisis de productividad en cada situación.
– ¿Las Pymes tendrán la posibilidad de pagar en cuotas las indemnizaciones?, ¿Esto no genera una situación de desprotección para el trabajador que acaba de perder su empleo?
-El pago en cuotas no debería ser una imposición sino una opción, la realidad nos demuestra que a la hora de realizar acuerdos la posibilidad del pago en cuotas es una opción válida que se implementa de manera consensuada y con un interés acorde a los tiempos que corren. La reforma posibilita, para el caso de Micro, Pequeñas y Medianas empresas, el pago de un crédito adeudado al trabajador judicialmente, en un máximo de 12 cuotas, con un interés, que no garantiza la protección de dicho crédito. Esta situación, en desmedro del trabajador, además lo imposibilita a contar con un dinero que le pertenece para poder acomodarse, invertir o generar algún tipo de emprendimiento para subsistir, por lo cual, este aspecto podría ser cuestionado. Si bien es cierto que estas empresas muchas veces no cuentan con la posibilidad de afrontar pagos únicos, la solución debería pasar por otro lado, no debe darse a costa del trabajador. Se debe contener a estas empresas sin perjudicar al trabajador en su crédito alimentario.
– ¿La posibilidad de hacer juicios laborales seguirá vigente?
-Algunos de los cambios propuestos introducen nuevos regímenes que coexistenten jurídicamente y que a la vez son ambiguos cuando no contradictorios, esto puede generar interpretaciones diferentes entre empleadores y trabajadores lo cual recae en la inseguridad jurídica que lleva inevitablemente al litigio. Por otro lado, hay aspectos de la reforma que atentan notoriamente contra principios fundamentales del derecho del trabajo y con la normativa constitucional e internacional. En este sentido creo que la reforma de la manera en que está planteada, en algunos aspectos, puede abrir un nuevo ciclo de judicialización, quizás un debate a conciencia y con escucha de expertos en la materia pueda suplir algunas falencias normativas del proyecto y lograr una reforma ajustada a derecho, evitándose así la conflictividad.

– En el proyecto se habla de un sistema de bancos de horas, ¿qué significaría en la práctica?
-El proyecto introduce la posibilidad de que, mediante los convenios colectivos se pueda implementar un régimen de horas extras, banco de horas, compensatorios entre otros institutos relativos a la jornada laboral. Esta posibilidad se da con la incorporación del art. 197 bis. El sistema de banco de horas es un sistema que reemplaza el pago inmediato de horas extras por descansos compensatorios posteriores. Es decir, la empresa puede hacer que el trabajador acumule horas en un “banco” y luego las compense con francos o reducción de jornada en otro momento o mes del año. El proyecto aclara que en estos casos deberán respetarse los mínimos indisponibles de 12 horas diarias de descanso entre jornada y jornada. Esta modalidad si bien es cuestionada, deberá ser evaluada en cuanto a su efectividad en cada rama o actividad y dependerá del resultado de la negociación que realice eventualmente el sindicato o la que se lleve a cabo entre la empresa y el trabajador. En este sentido, tanto la OIT y el propio art. 14 bis de la Constitución Nacional reconocen el derecho a una jornada limitada y condiciones dignas de trabajo, por lo que la implementación de este mecanismo debería ir acompañado de un fuerte control estatal o sindical para evitar que se vulneren estos derechos fundamentales.
-¿Podría cambiarse el régimen de discusión salarial? ¿Podría haber paritarias libres o “por mérito”?
-El espíritu de la reforma sigue evidentemente las ideas libertarias y en ese marco todo es posible.
-Tal cual está planteado, ¿este proyecto perjudica a los trabajadores?
-En líneas generales sí. Si bien se rescatan algunos aspectos positivos de la propuesta, el perjuicio al trabajador surge de varios artículos que se reforman en cuanto debilitan y/o contrarían el principio protectorio, invirtiéndose la lógica de éste al introducir normas que igualan formalmente a las partes bajo una idea de “libertad contractual”. Por otro lado, la incertidumbre jurídica que se vislumbra posibilita el aumento de la conflictividad. Es necesario hacer una reforma con reglas claras y uniformes que eviten interpretaciones contradictorias y que den un marco de certeza jurídica que tanto empleadores como trabajadores.
Los fantasmas del cambio vuelven a rondar. El desafío será que no se transformen en sombras sobre los derechos laborales, sino en oportunidades reales de crecimiento y justicia social.



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