Aquí me pongo a cantar, con Santino Varela
El mini gaucho payador que conquista al país
Con su desparpajo, Santino Varela cautiva las redes sociales. Lo se que observa es algo completamente genuino: un niño de 8 años que mantiene viva desde Tres Acequias, la tradición del folclore. Se viste de gaucho, anda a caballo y le encanta payar. Ese arte de crear rimas al instante es innato y lo apasiona. Cuando le pedimos que haga una payada para Otro Punto, no lo duda y despliega todo su arte.

Entre alpargatas, boina, bombachas de campo y su guitarra, Santino Varela, con apenas 8 años, se abre paso como uno de los niños con más pasión por las tradiciones criollas. El ser genuino, perspicaz y carismático son las características que hacen que a la gente le llame tanto la atención y lo siga en cada paso que da en sus redes. Hoy, con más de 144 mil seguidores en Instagram y 114 en Tik Tok, se lo puede considerar además de un apasionado por la payada, un influencer hecho y derecho. Desde los 3 años sigue fielmente al folclore y encontró en la payada un don que lo distingue y emociona. “Payar es mi don”, dice a Otro Punto con una convicción que sorprende por su edad y confirma que su forma de andar, de decir y de vestir son intrínsecas y nacen desde lo más profundo de su ser.

Ese amor por la vida de campo fue creciendo de manera casi natural. Santino vive con su familia en Tres Acequias, a 12 kilómetros de Río Cuarto. Allí, entre la casa, el campo y los animales de la zona, encontró el escenario ideal para desarrollar una pasión que parece brotar desde lo más profundo de sí. Aunque en su casa tienen caballos, el entorno rural en el que se crio lo vinculó también con otras tareas y costumbres camperas. Llega de la escuela y enseguida se va a andar a caballo, a correr vacas, a ayudar a vecinos, a participar de vacunaciones o de tareas rurales. Su mamá, Betina, explicó que ese mundo siempre estuvo muy presente por el lado de su esposo, nacido y criado en el campo. Santino lo fue observando, absorbiendo y haciendo propio.
Cuando habla de los caballos, también lo hace con naturalidad y un tono alegre que se deja entrever en su voz. Cuenta que tienen varios, y menciona especialmente al Saino y al Tornado, dos de sus compañeros en el campo. A veces monta uno, a veces otro, según el momento, y hasta destaca al Soldi por ser “muy mansito”. En esos pequeños detalles y por como lo cuenta con entusiasmo, refleja su vínculo profundo con la vida de campo. También nos cuenta que la primera vez que subió a un caballo se cayó, pero que esto no lo detuvo y dice : “Me caigo y me levanto: y repite: ”me caigo y me levanto” , con ese tono gauchesco firme, simple y sin vueltas. Un tono que a su edad resulta muy llamativo y genera curiosidad.

-¿Qué es lo que más te gusta de la payada?
-Que es mi don.
-¿Cómo empezó a gustarte el folclore?
-Mi mamá escuchaba a Los Palmeras y hace un montonazo, cuando grabaron con el Chaqueño, empecé a escuchar ahí. También le pregunté a mi mamá por qué ese hombre se vestía así. Y desde ahí me quise vestir como gaucho. Yo ya andaba con alpargatitas pero después de ese momento uso bombachas, ropa de gaucho. Rastra, boina, de todo.
-¿Cómo vivieron cómo familia que Santino quisiera vestirse y vivir así todos los días?
Betina: -Al principio pensamos que podía ser algo pasajero, pero después entendimos que es su forma de ser y lo acompañamos.
En este punto, la madre aclara que al colegio no va vestido de gaucho porque hay un uniforme que respetar pero sí lleva puesta siempre la boina.
-¿Qué le dirías a otros chicos sobre el folclore y la payada?
-Que no se va a perder nunca, va a seguir de generación en generación.
A medida que la presencia de Santino crece en redes sociales, también lo hacen las oportunidades. El mini influencer ya comenzó a ser invitado a distintos escenarios y eventos donde puede compartir lo que más le gusta: payar. Incluso tuvo la posibilidad de conocer a referentes del folclore, encuentros que vive con una mezcla de admiración y alegría.

-Este sábado fuiste invitado al show de Lázaro Caballero y Facundo Toro en Opus, ¿cómo vivís esto?
-Estoy muy contento. Es una alegría muy grande poder estar ahí.
Y con el ímpetu que lo caracteriza y para que no queden dudas algunas, reitera: “este sábado 4 de abril en Opus Costanera”
Detrás de ese crecimiento también hay un acompañamiento constante de su familia, que no solo lo apoya sino que también cuida cada paso que da. Sus redes sociales son gestionadas por sus padres, quienes buscan que todo se mantenga dentro de un entorno sano. Su mamá Betina, cuenta que la gente lo reconoce y lo saluda y que a eso, Santi lo vive naturalmente ya que es muy simpático y saluda a todos. En tiempos donde muchas tradiciones parecen quedar en el olvido, la historia de Santino aparece como un recordatorio de que el folclore sigue vivo, incluso en la infancia. No solo como herencia, sino como una elección genuina que genera pasión y orgullo. Y Santi sostiene firmemente que las tradiciones no se terminan porque mientras haya un gaucho en pie, la payada no se acaba.


