Las riocuartenses más copadas de España
Julieta y Lina te hacen flipar con su humor
A través de escenas cotidianas y situaciones reconocibles, una madre y su hija de Río Cuarto transformaron la experiencia de vivir en España en un fenómeno digital. En sus redes sociales muestran de manera auténtica el cruce de costumbres, horarios y formas de hablar, generando identificación y complicidad en una audiencia que crece a ambos lados del Atlántico.

Desde Madrid, pero con el corazón todavía en Río Cuarto, Julieta Forcato y su hija Lina crearon una comunidad de más de 156 mil seguidores en Instagram y 106 mil en Tik Tok que atraviesa experiencias, edades y fronteras. Sus videos, simples y espontáneos, muestran con humor las diferencias entre la forma argentina de hablar, el acento cordobés y la vida cotidiana en España. Lo que comenzó como un juego terminó generando millones de reproducciones y una comunidad fiel que crece cada día.
Son las 14 en Argentina, las 18 en España. En nuestro país, a esta hora, se piensa en la siesta; allá es el momento de la cena. En Argentina es verano, en España, pleno invierno. El contraste es grande y la distancia también, pero las redes generan esa cercanía que en otra época era impensada. Otro Punto habló con Julieta Forcato para conocer cómo es su vida en Europa y este boom viral de sus redes sociales. La gente las reconoce en las calles madrileñas y ellas aún no lo pueden creer. Hace dos años viven en España, pero Juli se siente igual de riocuartense que siempre y cada vez que le preguntan de dónde es, responde con orgullo: “de Río Cuarto”.

Al otro lado del Atlántico
En 2023, la pareja de Julieta viajó primero a Italia para tramitar la ciudadanía. Ella se sumó unos meses después y pasó un tiempo en Sicilia. Según describe Forcato, el lugar era hermoso y la experiencia, única, pero cuando llegó la hora de decidir dónde instalarse, el criterio fue claro: pensar en Lina. Permanecer en Italia implicaba aprender un idioma nuevo desde cero y sumar otra complejidad. La familia optó entonces por Madrid, un lugar en el que, si bien hay modismos, ofrece un camino menos complejo de transitar.
La adaptación fue completamente diferente para madre e hija. Lina, que hoy tiene diez años, se integró de inmediato: hizo amigos, se acostumbró a la escuela, incorporó expresiones nuevas y en apenas un mes ya hablaba con naturalidad el español peninsular. A Juli, en cambio, lo que más le costó fue la comida y el universo social. Extraña los sabores de casa, el asado de los domingos, el gusto de los fiambres y la carne argentina. También le resultó extraño un modo de relacionarse donde no existe la costumbre de “caer con el mate”, porque todo se organiza con tiempo y entrar a una casa ajena es casi un gesto excepcional. A eso se suma la distancia física: en Madrid, cualquier trayecto demanda tiempo, mientras que en Río Cuarto la vida parecía quedar siempre a pocas cuadras.
-¿Qué fue lo más difícil al llegar a España?, ¿te costó adaptarte a algo?
-Lo que más cuesta es la comida y lo social. Los sabores acá son distintos y se extraña la comida argentina. Pero también lo social, durante el primer año, se hizo difícil. Tenemos muchos amigos de Río Cuarto acá, somos varios, pero aun así cuesta estar lejos de la familia y de los amigos. Entablar una amistad con alguien que es de otro país no es tan simple.

-¿Y a Lina?
-Ella se adaptó rapidísimo, no tuvo ningún problema. Desde el primer día conoció a quien hoy es su mejor amiga. Se lleva bien con todos, es amiga de todos y nunca tuvo un problema de adaptación en nada, por suerte.
“¿Y tú de qué vas?”
El origen de los videos fue, literalmente, un malentendido. Un día, Lina dijo una palabra que su mamá no comprendió y grabaron la situación para reírse juntas. Lo publicaron y funcionó. Repitieron. Y sin pensarlo demasiado, descubrieron un formato. La particularidad es que las ideas surgen casi siempre de Lina: ella propone escenas, elige palabras, arma situaciones y disfruta sin vergüenza la exposición ante la cámara. Detrás hay ternura, humor y también la experiencia real de adaptarse a un nuevo lugar.
Las diferencias lingüísticas son uno de los temas más comentados. Algunas palabras españolas suenan chocantes para un oído argentino y viceversa.
-¿Hay alguna palabra que signifique algo completamente diferente y te haya llamado la atención?
-Bueno, lo que más me sorprendió fue el tema de las palabras y los modismos que Lina empezó a traer de España y que, por momentos, yo decía: “¿qué me está diciendo?”. También me sorprende mucho cómo conjuga el “vosotros”. Nosotros lo vemos, sabemos que existe (“nosotros, vosotros, ellos”), pero nunca lo usamos, nunca lo tuvimos en la práctica. Entonces, cuando la escucho decir “estáis” y lo conjuga bien, a mí me vuelve loca y digo: “¿cómo hace?”.

-En la casa, ¿Lina cómo habla?
-En casa se habla cien por ciento cordobés, jaja. Pero si tiene que salir o relacionarse con alguien español, habla con esos modismos. Se adapta enseguida.
El crecimiento en redes abrió puertas inesperadas. Marcas argentinas que buscan llegar al público español comenzaron a contactarlas realizaron experiencias, colaboraciones y hasta tuvieron la oportunidad de probar un auto cedido por una concesionaria. Paralelamente, Juli participa en un streaming donde comparte anécdotas de emigrar, invita a otros argentinos y conversa sobre la vida lejos del país. Monetizar no es sencillo, porque muchas plataformas pagan distinto según el lugar donde fue creada la cuenta, pero el proyecto se profesionaliza de a poco.
La vida cotidiana española también aparece reflejada: los horarios más tempranos, los negocios que abren a las diez de la mañana, las comidas con fuerte presencia de tortilla y pescado, los inviernos oscuros y los veranos asfixiantes. Poco a poco, la comunidad argentina fue creciendo alrededor. Hoy existen supermercados con yerba, criollitas y dulces tradicionales, y hasta carnicerías que intentan replicar cortes similares a los nuestros, aunque, como dice Juli, “el asado de mi papá no se reemplaza”.
-¿Tenés pensado volverte a vivir a Argentina en algún momento?
-No sé. Hay días que digo que me quiero quedar acá porque me encanta la seguridad y cómo está independizada Lina. Y otros días pienso que tengo diez sobrinos en Argentina y a toda mi familia, y eso tira un poco. Pero son momentos.
En medio de esa dualidad, la propuesta es seguir creando y crecer. Las redes, en su caso, se convirtieron en una manera de narrar una experiencia compartida por miles de argentinos que repartieron su vida entre dos países. Porque, aun a miles de kilómetros, Río Cuarto sigue estando presente en cada palabra, en cada video y en cada historia que cuentan.


