¿La banda más federal de Argentina? ¡La Callejera!

La voz de La Callejera, Chaco Andrada, repasa el camino del grupo en un verano intenso, marcado por el regreso a Córdoba, la memoria de Cosquín y la convicción de que la música se construye paso a paso.

Fotos: Santiago Mellano

Suena una batería de fondo, al rato una guitarra. Es el ensayo final para que todo quede listo y poder dar un gran show. Chaco Andrada, se encuentra al costado del escenario esperando su turno para probar su voz en la prueba de sonido. Otro Punto se acercó para hablar con él en la previa de Las Peñas del Anfi, en el Parque Sarmiento. Con la humildad que lo caracteriza, Chaco habló con Otro Punto sobre este show, el recorrido con La Callejera en este 2026 y cómo fueron sus inicios en la música.

El verano los encuentra, una vez más, en la ruta: recorriendo escenarios, reencontrándose con festivales emblemáticos y sumando nuevos destinos a una carrera que nunca se detuvo. “Ha sido un verano hermoso, que arrancó temprano, de aquí para allá por distintos puntos de la Argentina”, resume.

Para La Callejera, el verano tiene dos momentos infaltables: Jesús María y Cosquín. No solo por su peso simbólico dentro del folklore argentino, sino porque representan ese sueño que todo artista popular anhela alguna vez. En su caso, la historia con esos escenarios viene de largo. La consagración llegó en 2015, pero lejos de ser un punto final, marcó el inicio de un vínculo profundo y sostenido. “Desde ahí fue un romance eterno. Seguimos trabajando, seguimos entregando canciones nuevas, porque esta carrera es constante”, explica Andrada.

Enero arranca, entonces, con temas nuevos para seguir aportando al cancionero popular argentino. Esa dinámica, sostiene, es una de las claves para mantenerse activo y vigente.

En ese recorrido aparece Río Cuarto, una ciudad que La Callejera visita desde sus comienzos. Esta vez, la novedad fue presentarse por primera vez en el Anfiteatro, un espacio al que venían queriendo llegar desde hacía tiempo. “Siempre se complicaba por agenda, pero finalmente se dio. Y fue especial, porque nos encontró acá un Día de los Enamorados, con una grilla hermosa”, destaca.

El cruce con otros artistas también forma parte de ese camino. Chaco celebra los reencuentros con colegas de la ruta, como Juan Fuentes, con quien compartió escenarios importantes, incluso el Luna Park. “Es un privilegio encontrarse en el camino con estos compañeros. Córdoba nos une: es la casa que adoptamos muchos”, reflexiona. Él se formó en Villa Allende, otros en la capital o en distintas localidades, y esa mezcla termina construyendo lo que define como “un crisol de argentinidad”.

-¿Cómo se despierta en vos el interés por la música?

-¡Somos la cuarta generación de músicos de la familia! Tengo la suerte de que mi madre y mi padre han sido grandes cantores. Mi abuela, gran cantora; mis abuelos, intérpretes de instrumentos. Tuvieron la posibilidad de vivir de la música. En esta cuarta generación me toca ser el primero en la familia en vivir dignamente de la música, del arte, de la poesía, de la danza. Nací entre canciones y danzas, entonces ya lo traigo muy internalizado. No me imagino haciendo otra cosa. También soy docente de danzas, pero siempre ligado a la cultura. El arte estuvo abrazado a mi alma desde que tengo uso de razón.

Los recuerdos de la infancia lo llevan directamente a Cosquín. Tenía cuatro o cinco años cuando ya se sentaba junto a su padre en la iglesia para ver la plaza, porque muchas veces no alcanzaba para pagar una entrada. Venir desde el Chaco a Córdoba en verano era sinónimo de vacaciones, pero también de festivales, ríos y escenarios. Llegaban a principios de enero y se quedaban un mes entero. “Desde muy chico recorrí toda la Córdoba festivalera”, cuenta.

-Un gran contraste: de no poder pagar una entrada para ver a los artistas en Cosquín a que la gente pague por verlos, ¿no?

-Sí, y ahora que lo mencionás, de esos detalles hay muchísimos. Cuando se inaugura la tribuna en Cosquín, allá por el año 2005, en la última edición de Mercedes Sosa, consigo que me regalen una entrada y me voy a sentar a la tribuna. Recuerdo estar sentado viendo a Mercedes con mi compañera de vida, con la Caro, y soñaba, soñaba y me emocionaba viéndola cantar ahí. En ese momento, un fotógrafo y periodista, don Oscar Zaragoza, de la ciudad de Crespo, Entre Ríos, quien venía siguiendo mi carrera  (yo bailaba), me vio y me sacó una foto. Al rato me encuentra y me dice: “Esta foto te la saqué recién, te vi muy emocionado viendo a Mercedes, y me imagino que pensás que alguna vez vas a llegar a ese escenario, que alguna vez la plaza se va a poner de pie con vos. En ese momento yo te voy a regalar esta foto”. Eso fue en 2005. Yo estaba recontra convencido de que iba a llegar ese momento. Y en 2015, cuando llega nuestra consagración, cuando la plaza se pone de pie, cuando nos dan tres bises y recibimos la consagración, a la semanita aparece Oscar Zaragoza. Me dijo: “Vos cumpliste un sueño y yo cumplí otro. Yo soñaba con poder darte esta foto cuando la plaza se pusiera de pie”. Y don Oscar me regaló esa foto, esa en la que estoy con Caro, mi compañera, la madre de mis hijos. Recibí esa foto diez años después.

Chaco es un convencido de que los sueños están para cumplirse. “Hay un montón de horizontes en esta vida. Hay veces que quizás ese horizonte no te pertenezca, pero ese mismo te deja entrever otra puerta y en algún momento va a llegar. La carrera es como una escalera: vas escalón por escalón. El día que yo salté un escalón, ahí había un aprendizaje”, dice la voz de La Callejera. Por eso habla con cautela de la inmediatez, algo que le preocupa: “Saltarse etapas puede ser tentador, pero también riesgoso”. Hoy disfruta del presente, de las colaboraciones y de grabar con artistas de distintas regiones y trayectorias, sabiendo que cada encuentro llega cuando tiene que llegar.

Hoy, cuando sube al escenario mayor de Cosquín y ve la iglesia desde arriba, la escena se resignifica. “Yo la veía desde ahí y ahora veo la plaza desde el escenario. Todo tiene sentido. Los sueños están para cumplirse”, afirma. Su recorrido lo confirma: ganó un Pre Cosquín bailando, integró peñas que actuaron noche tras noche, fue consagración, padrino del poncho coscoíno, y desde hace tres años el Himno a Cosquín suena con la versión de La Callejera.

Esa mirada explica por qué La Callejera es considerada una de las bandas más federales del país. La danza fue clave en esa construcción. Desde joven, una profesora le enseñó el mapa cultural argentino a través de los bailes regionales. Su padre completó esa formación mostrándole que un cantor puede abrazar todo el país si entiende lo que canta. No se trata de imitar estilos, sino de respetarlos, de conocer el territorio, el paisaje y la forma de vivir y sentir de cada región.

El cantante habla de cantar chamamé entendiendo el río Paraná, de interpretar cuecas y tonadas sabiendo por qué San Juan tiene acequias o por qué en San Luis sopla el viento chorrillero. Cada canción que La Callejera interpreta tiene detrás una investigación profunda. “Antes de cantar tenemos que saber lo que cantamos”, sostiene. Por eso se animaron a grabar obras clásicas como Rancho de la Cambicha, llevándolas a un sonido actual sin perder la raíz, después de comprender su historia y su contexto.

-¿Cómo continúa la gira de La Callejera en este 2026?

-Seguimos girando y muy felices. Volvemos a Córdoba Capital y, durante lo que queda de febrero, vamos a recorrer distintos puntos de la provincia: Villa Fontana, hacia el norte cordobés; La Calera, Tancacha, prácticamente todo Córdoba. Estamos muy contentos porque sentimos que seguimos cerca de nuestra herencia. En marzo empezamos a volver de lleno al disco. Ya tenemos más de 30 canciones y más de 14 colaboraciones grabadas. Será un álbum íntegramente de canciones inéditas, con autorías compartidas con colegas, y será nuestra próxima “novela”, nuestra próxima “película”. A partir de abril nos vamos a encerrar a grabar. Por otro lado, La Peña que Baila ya empezó a rodar. Vamos a estar en ocho provincias: San Luis, San Juan, Mendoza, La Pampa, Capital Federal y Buenos Aires, además de Río, Santa Fe, Chaco y Corrientes. El lanzamiento será en Rosario, el 20 de marzo. Y ya para agosto o septiembre, una versión reducida de La Callejera va a pasar por Chaco y luego nos estaremos yendo a España.

Chaco Andrada sigue construyendo su camino junto a La Callejera, convencido de que la música es un recorrido, un andar paciente. Donde cada paso confirma que los sueños se trabajan y están para cumplirse.

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