Entrevista a la directora del Nuevo Hospital
“Aumentó la demanda porque muchos quedaron sin mutual”
Soledad Goñi es la primera mujer en dirigir el Hospital San Antonio de Padua. Tiene 46 años, es madre de dos hijos y todos los días viaja desde Las Acequias para trabajar. De perfil bajo, le hace frente a las exigencias de una institución que tiene mil empleados, una zona de cobertura de 600 mil habitantes y una demanda que aumentó un 40%.
El edificio del Nuevo Hospital es un laberinto de muros blancos y puertas azules. Es la hora de la siesta y la urgencia parece pausarse. Hay personas en los pasillos, al aguardo de ser atendidas. Mientras esperan, miran el celular o se distraen con algún pájaro que se posa en la ventana. Para algunos es un lugar conocido; para otros, es la primera vez que llegan porque ya no pueden pagar una obra social. O porque perdieron el trabajo y, con él, la cobertura. El hospital, como puede, los recibe.
En el segundo piso, detrás de un cartel que dice “Dirección y Administración”, está su oficina. Allí, lejos del movimiento ajetreado de la mañana, Goñi se sienta detrás de una mesa de madera y habla con calma. Es médica especialista en medicina familiar, general y de la comunidad, y en mayo cumplirá dos años al frente de la dirección. Viaja todos los días para sumergirse en esta estructura de seis pisos donde trabajan mil personas. “No me canso, lo disfruto”, dice sobre los 50 kilómetros que separan su casa del hospital.
Su vocación no se limita a la gestión. Algunas tardes, en el pueblo, sigue atendiendo pacientes en su consultorio. “La vida del médico es así. Me gusta mucho lo que hago. Cuando lo disfrutás, el tiempo no alcanza”, asegura. Y agrega algo que define su mirada: “Siempre me gustó el trabajo en territorio, estar en el lugar, ir a la casa de los vecinos, visitar escuelas. Eso te amplía la mirada y te permite entender la realidad del otro”.
Nació en General Levalle, pero dejó su pueblo para estudiar medicina en Córdoba. Sus primeros pasos en Río Cuarto fueron en el dispensario del barrio San Eduardo, donde puso el oído, además del termómetro.
Su llegada a la dirección no fue buscada. Tras la renuncia del anterior director, Iván Aznar, ella ya formaba parte del hospital. “Cuando me lo propusieron, pensé que era una buena oportunidad para ayudar desde otro lugar. Es un privilegio y un desafío”, cuenta.
En su familia hay un legado vinculado a la política. Su padre, Ruperto Goñi, fue intendente de General Levalle, concejal y legislador. “Del lado de mi papá son peronistas y del lado de mi mamá, radicales. Eso me dio una mirada más amplia para entender la política desde distintos ángulos”.
En equipo
Consciente del peso institucional de su rol, evita la idea de liderazgo individual. “No creo en la dirección unipersonal, sino en el trabajo en equipo. Tenemos un gran grupo de trabajo, me siento muy acompañada.
El objetivo es fortalecer al hospital y dar lo mejor para la gente”, afirma.
El hospital que dirige fue inaugurado en diciembre de 2004. Se trata de un centro de referencia médico del sur provincial. Tiene más de 20.000 metros cuadrados, distribuidos en subsuelo y cinco pisos. Allí trabajan mil personas y el 60% del personal son mujeres.
“Es un desafío organizar todo para que cada área funcione de la mejor manera. Para que un proceso llegue a buen resultado, hay muchos factores que deben combinarse”, explica.

Cama se busca
Ser directora implica responder ante lo imprevisto. La dinámica del hospital es cambiante y la incertidumbre, constante. Hoy, el mayor problema es la falta de camas. Cuando las 227 disponibles están ocupadas, comienzan las dificultades. “Es muy difícil no tener camas en el hospital. Nos ha aumentado mucho la demanda porque muchas personas se quedaron sin mutual o tienen baja cobertura. Eso es lo más complejo: no tener lugar para internaciones y reorganizar para evitar derivaciones. Somos un centro de referencia de segundo y tercer nivel, y es difícil contener toda la demanda”.
Indica que la demanda creció un 40% en todos los hospitales de la provincia y al de Río Cuarto, llegan pacientes de todo el sur de Córdoba. “En todos los servicios aumentaron las consultas. Todos los días está presente el problema de las camas. Al ser un hospital polivalente, hay patologías que requieren varios especialistas y a muchos pacientes los recibimos, aunque no sean de nuestra zona”.
En su oficina no vuela una mosca. El silencio es profundo. Solo se escucha el eco de las voces y alguna notificación lejana de su celular.
En el marco de la charla, se refiere a las obligaciones por parte de Nación en lo referente a la salud pública. “Los programas nacionales no están brindando la cobertura que se brindaba antes. Por ejemplo, los programas de salud sexual y reproductiva, los anticonceptivos, alguna medicación oncológica. En este sentido, la Provincia se ha hecho cargo de este faltante para que no se resienta esta cobertura. Todo lo que no cubre más Nación, lo hace la Provincia”.
Partos
El año pasado mucho se debatió sobre la reconversión de la Maternidad Kowalk y del cambio en sus prestaciones. Concretamente, allí, en ese edificio centenario, dejaron de realizarse partos. “En el hospital aumentó la demanda ya que asumimos la realización de todos los partos. Antes, solo hacíamos los de alto riesgo, ahora todos. El año pasado, en total, hicimos 1.392”, comenta Soledad y agrega que para hacerle frente a esta nueva realidad se sumaron profesionales. “Incorporamos obstétricas, médicos, instrumentistas. Aumentamos esa zona porque es un área de alta demanda”.
En este sentido, la doctora menciona que, si bien bajó el índice de natalidad en la ciudad, “a nosotros nos aumentaron los casos porque vienen pacientes de distintos sectores. Todo se deriva a Río Cuarto. Antes en Alejandro, Levalle o Jovita se hacían partos, ahora ya no. Sí se hacen algunos de bajo riesgo en Laboulaye, Huinca Renancó y Carlota”. Sobre el tema, aseguró que, aunque no ha sido fácil, han podido reorganizar el servicio.

Debilidades y fortalezas
De manera sincera, la directora del nuevo hospital comentó que entre las debilidades está la sobrecarga de trabajo. “La falta de profesionales es una realidad, es un problema a nivel nacional. Pero no hay, no tenemos candidatos para cubrir algunos cargos. Hay especialidades que son difíciles de conseguir y muchas veces cuesta que se sumen a trabajar al sector público”, comenta.
Entre las fortalezas menciona el equipo humano que trabaja en la institución. “El equipo que se desempeña acá, es porque le gusta la salud pública. Tener gente que le guste ayudar a las personas, que crea que el hospital es una herramienta para asistir y acompañar”, dice y resalta la calidad de los profesionales de la salud que diariamente abrazan el ámbito público. Con orgullo, comenta que el nosocomio local fue el que más procedimientos quirúrgicos realizó durante 2025 a nivel provincial, con un total de 4.800 cirugías.
La funcionaria indica que siempre hay cuestiones para mejorar en todos los ámbitos y que escuchan a la población en sus requerimientos y necesidades. A modo de cierre, reconoce que le resulta difícil desconectarse del trabajo: los problemas no quedan en el hospital, la acompañan a casa. “Me cuesta dejar las cuestiones laborales. Siempre estoy atenta, con el celular activo. Ante el mínimo problema, respondo. En un centro de referencia de emergencia, los canales de comunicación no se pueden cortar”.
La charla termina y bajamos a la planta baja. Hay más movimiento: la ciudad despertó de la siesta. Con su ambo gris, Goñi saluda y se pierde en el pasillo.

