En el marco del 95° aniversario del servicio sanitario, Ricardo Tosto, secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias y director obrero del EMOS, dialogó con Otro Punto sobre los primeros sistemas de abastecimiento, las actividades conmemorativas y el proyecto de crear un museo.
Fotos: Javier Raiden
En los comienzos del agua corriente en Río Cuarto, el problema no era solamente llevarla a las casas, sino lograr que los vecinos pagaran por ella. A fines del siglo XIX, el ingeniero Jorge Dinkeldein estuvo a cargo de uno de los primeros sistemas de abastecimiento, que llegaba apenas a una parte de la ciudad. El servicio era privado y, según cuenta secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias y director obrero del organismo, Ricardo Tosto, las dificultades para cobrarlo terminaron por cansar al ingeniero, quien decidió transferirlo a la Municipalidad.
La anécdota fue recuperada por Tosto durante una entrevista con Otro Punto en el Sindicato de Trabajadores de Obras Sanitarias. El secretario general encuentra cierta ironía en aquella historia: más de un siglo después, la cobranza continúa siendo uno de los desafíos del servicio.
Aquellos primeros sistemas fueron el punto de partida de un largo proceso de transformación. En 1931 se inauguraron las obras de provisión de agua potable y desagües cloacales a cargo de Obras Sanitarias de la Nación. A 95 años de ese acontecimiento, el EMOS y el sindicato impulsan distintas actividades para reconstruir la historia del saneamiento local, reconocer a sus protagonistas y mostrar cómo evolucionó junto con el crecimiento de Río Cuarto.
—¿Cómo surgió la iniciativa de recuperar la historia de Obras Sanitarias?
—Nosotros venimos con la idea de armar un museo del agua. Con algunos compañeros tuvimos en cuenta que justamente este año se cumplen 95 años. Entonces pensamos en desarrollar actividades durante todo un año para concientizar a la población y mostrar los avances y la evolución de los servicios. Empezamos a indagar en la historia porque van pasando las gestiones, las generaciones, y no todos tenemos presente lo que sucedió.
La reconstrucción abarca diferentes etapas, desde Obras Sanitarias de la Nación y la administración provincial hasta el actual ente municipal. Para Tosto, conocer ese pasado también permite comprender el valor del servicio y del trabajo de quienes participaron en su desarrollo.
Una de las principales actividades del aniversario tuvo lugar durante la Feria del Libro Juan Filloy, donde se presentó la muestra 95 Potables Años, un recorrido por las obras, los protagonistas y las transformaciones del servicio sanitario. También se realizó el conversatorio Del problema urbano al servicio público: historias sobre cómo el agua transformó la ciudad y se presentó la Memoria Oral del EMOS, un trabajo construido a partir de testimonios de trabajadores jubilados. El trabajo de recuperación histórica incluyó entrevistas a antiguos empleados de Obras Sanitarias de la Nación, de la Empresa Provincial de Obras Sanitarias y del actual organismo municipal. También se reunieron piezas antiguas y documentos, con la participación de historiadores y la Universidad.
La propuesta permitió mostrar tanto la evolución de la infraestructura como las experiencias de quienes formaron parte de la institución. Además, se dispuso un libro para que los visitantes pudieran dejar sus impresiones. La intención es que ese material no se pierda y pueda quedar disponible para las próximas generaciones.

Un Museo del Agua para preservar la memoria
Uno de los proyectos más importantes que surgieron en este aniversario es la creación de un Museo del Agua en Río Cuarto, una iniciativa impulsada desde la Secretaría de Cultura del sindicato.
—¿Y el museo se haría en el tanque de agua?
—La idea nuestra es que sea en el tanque, en ese chalet antiguo donde vivía el jefe de distrito cuando existía Obras Sanitarias de la Nación. Entendemos que, por la cuestión histórica, por la fachada y por todo lo cultural, tendría que quedar ahí.
El edificio, ubicado sobre calle San Martín, formó parte de las instalaciones históricas del servicio sanitario. También existe la intención de recuperar otros sectores del predio para crear un espacio recreativo destinado a las familias, bajo la idea de un Jardín del Agua o Paseo del Agua.
Tosto aclaró que todavía se necesitan autorizaciones municipales para avanzar, aunque espera que el proyecto pueda comenzar a concretarse durante las celebraciones.
“Ojalá el broche de este año, de conmemorar estos 95 años, sea la puesta en marcha del museo”, expresó.

Los trabajadores, protagonistas de estos 95 años
La recuperación histórica también busca reconocer el papel de quienes construyeron, ampliaron y sostuvieron el servicio a lo largo de casi un siglo.
Tosto recordó que Obras Sanitarias atravesó diferentes contextos políticos, económicos y sociales, desde los intentos de privatización en los años 90 hasta la pandemia. Sin embargo, destacó que el compromiso de los trabajadores siempre estuvo puesto en garantizar el abastecimiento a los vecinos.
—¿Qué papel tuvieron los trabajadores en la construcción de esta historia?
—Yo creo que el papel de los trabajadores fue más que fundamental. Desde aquel momento hasta hoy, la sociedad ha pasado por diferentes momentos políticos, sociales y económicos. Pero si hay algo que a nosotros nos llena de orgullo es saber que nunca dejamos de prestar el servicio. No importa el color político del intendente de turno, no importa la crisis económica del país ni lo que haya pasado. Ni siquiera en pandemia. El trabajador nunca dejó de prestar el servicio.
Entre los momentos más significativos recordó las acciones gremiales de los años 90, cuando los trabajadores se organizaron para resistir los intentos de privatización. Se realizaron reuniones con representantes políticos, encuentros con autoridades de la Iglesia y charlas públicas para explicar a los vecinos la importancia de preservar el servicio.
De aquella etapa surgió una conquista que continúa vigente: la incorporación de los trabajadores al directorio del organismo, junto con representantes del oficialismo y la oposición.
Actualmente, Tosto ocupa ese espacio como director obrero y destaca la importancia de participar en las decisiones institucionales, conocer cómo se administran los recursos y acompañar los proyectos del ente.
“Ya no solamente es defender a los trabajadores, sino defender y cuidar nuestra fuente de trabajo”, señaló.
Otro de los momentos que recordó fue la pandemia, cuando los operarios continuaron realizando reparaciones y atendiendo emergencias, pese al temor al contagio y a las restricciones que atravesaba la sociedad.
Para Tosto, la pasión, la responsabilidad y el compañerismo son valores fundamentales para sostener un servicio que requiere atención permanente, durante las 24 horas y los 365 días del año.

Una ciudad que crece y necesita modernizarse
Los 95 años también invitan a mirar hacia el futuro. Según los datos aportados por Tosto, Río Cuarto cuenta con una cobertura cercana al 99% en agua potable y una extensa red cloacal. Sin embargo, el crecimiento urbano y la antigüedad de parte de las instalaciones presentan nuevos desafíos. “Es una ciudad de caños, pero es una ciudad que no se ve”, señaló, al referirse a la infraestructura subterránea que permite distribuir agua potable y transportar los líquidos cloacales.
Aunque destacó la incorporación de maquinarias y vehículos, reconoció que todavía existe una deuda pendiente en la modernización del sistema. “Tenemos esa deuda pendiente de la innovación de los servicios, que tiene que ver con las cañerías, con las válvulas, con recambios realmente del sistema de saneamiento”, advirtió.
En ese sentido, consideró necesario avanzar con una planificación a 20 años que contemple la renovación de las instalaciones existentes, además de las obras de ampliación previstas en el Master Plan para acompañar el crecimiento de la ciudad. Como ejemplo mencionó las reiteradas reparaciones sobre calle Alvear y la posibilidad de incorporar tecnologías que permitan renovar cañerías sin necesidad de romper completamente el pavimento.
También planteó una aspiración a futuro: la creación de un ente metropolitano que integre a Río Cuarto, Las Higueras y Holmberg para pensar la prestación de los servicios sanitarios de manera conjunta.

El agua, un recurso que necesita conciencia
Más allá de las obras, otro de los objetivos del aniversario es generar conciencia sobre el valor del agua y la importancia de cuidar un recurso esencial.
Tosto destacó las condiciones naturales que favorecen la calidad del abastecimiento en Río Cuarto, aunque considera que muchas veces los vecinos recién dimensionan su importancia cuando el suministro se interrumpe.
—¿Creés que la sociedad va tomando conciencia con el tiempo sobre la importancia de este recurso?
—La gente va tomando conciencia a medida que va sintiendo una necesidad de un recurso. A nosotros nos pasó con aquella tormenta de diciembre, cuando estuvimos varios días sin agua y sin luz. Muchas familias se percataron realmente de la necesidad del servicio, porque es vital y esencial en todo sentido, no solamente para cocinar, sino para la higiene, para todo.
En ese marco, sostuvo que el agua debe entenderse como un derecho universal y destacó la responsabilidad de garantizar que llegue a los hogares.
Como parte de las actividades conmemorativas, para noviembre está prevista la creación de un Parque del Agua en el establecimiento La Toma, donde se realizará una forestación con más de 300 árboles que serán plantados por niños. La propuesta busca transmitir un mensaje sobre el cuidado del ambiente y la importancia de preservar el recurso. A 95 años de las obras que marcaron una etapa fundamental en el desarrollo sanitario de Río Cuarto, el EMOS busca recuperar su historia, reconocer a quienes la construyeron y proyectar el futuro del servicio.

