EXCLUSIVO DE OTRO PUNTO
A un año de la presunta “criptoestafa”,
el fiscal pidió que Centurión vaya a juicio
El fiscal Miralles dio por finalizada la investigación. Sostiene que el trader de 23 años ideó un ardid para engañar a una madre y su hija con la intención de quedarse con su dinero. La defensa se opuso y el Juzgado de Control dirá si hay pruebas para llevarlo al banquillo. La decisión del juez se conocerá el año que viene. Mientras tanto, por fuera de la Justicia, numerosos ahorristas le reclaman a Centurión la restitución de su dinero
El trader de criptomonedas de 23 años, Matías Centurión, quedó al borde de sentarse en el banquillo. Así lo pidió el fiscal de instrucción de Cuarto Turno, Daniel Miralles tras finalizar la investigación de la causa por presuntas estafas con criptomonedas que desde hace un año estuvo en la opinión pública de la ciudad y en los portales de los medios de todo el país.
En la reciente resolución a la que tuvo acceso Otro Punto, Miralles acusó al exprensa de Estudiantes de Río Cuarto de estafa reiterada a dos riocuartenses, una madre y su hija que según denunciaron a la Justicia fueron engañadas a través de una manioba montada por Centurión para quedarse con sus ahorros.

“Cuando las cripto se desplomaron, Centurión se asustó”, fue la explicación que dio la defensa.
Los damnificados, y esto es vox populi, serían muchos más. La mayoría, relacionados con el club de la Avenida España, equipo del que Centurión es un fan declarado. Allí el joven delgado y del jopo prominente tuvo un meteórico ascenso hasta quedar al frente del área de prensa, pese a su inexperiencia en el rubro y a su corta edad. Esa posición, y la publicidad estática que su empresa CryptoDeFi tenía en el campo de juego, le servían de vidriera para captar los ahorros de jugadores, dirigentes e hinchas. Ninguno de ellos acudió a la Justicia pese a que el perjuicio económico habría sido devastador para algunos bolsillos.
La trama que tuvo que desentrañar la fiscalía es compleja, tanto que debió pedir auxilio a la División de Investigaciones Operativas (DIO). Después de seguir con lupa las transacciones que una riocuartense de 62 años y su hija hicieron con el asesoramiento de Centurión, los investigadores aseguraron que Centurión “mediante maniobras ardidosas y engañosas, logró que ellas le depositaran pesos, dólares y criptomonedas, en la creencia de que iban a obtener rendimientos económicos”. Para concretar el engaño, sostuvo el fiscal, el joven se valía de una aplicación llamada “CoinMarketCap” que simulaba un movimiento de las inversiones que era ficticio, pues cuando las mujeres abrieron esa app e intentaron recuperar sus fondos, no lo pudieron hacer.
Así lo contó una de las mujeres damnificadas. “El 16/12/2024 le escribí por WhatsApp para pedirle ochocientos dólares y Matías me respondió “contá con eso”. Pero no volvió a comunicarse”, relató en la Justicia. Tres días después, ella se enteró de que la familia de Centurión había radicado un pedido de paradero por la desaparición de Centurión.
“Ingresé a la cuenta de CoinMarketCap y me quedé tranquila porque vi que los fondos estaban ahí, pero cuando quise recuperar el dinero y transferirlo a mi cuenta de Binance no lo pude hacer”, confió.

Para Miralles, el trader montó una maniobra para hacer creer a las mujeres que sus inversiones estaban dando rendimiento.
Un familiar de las denunciantes analizó la app y descubrió que se trataba de una aplicación “vacía”. En otras palabras, “es como una especie de pantalla, vos ves la suba de la cotización de las monedas cripto en la parte superior, pero la parte de abajo en donde figuran los rendimientos de mis fondos, están fijos no han variado y eso se debe a que quien modificaba los supuestos rendimientos era Centurión, para hacernos creer que las inversiones estaban en ese lugar y que efectivamente estaban dando rendimiento”, contó una de las denunciantes y agregó que a su madre le sucedió exactamente lo mismo.
Sin noticias, durante cinco meses
Desde aquella misteriosa desaparición la medianoche del 18 de diciembre de 2024 hasta que por sus propios medios Centurión decidió dar señales de vida en la comisaría la mañana del 13 de mayo de 2025, se especuló con mil paraderos diferentes pero según confirmó a Otro Punto, su abogado Zacarías Ramírez Rigo, durante los cinco meses de ausencia de vida social, Centurión permaneció en Río Cuarto. Sin redes, sin hacerse ver por nadie y ¿ocultando su paradero a su propia familia? Eso es algo que la fiscalía no determinó.

Ramírez Rigo sostiene que no se demostró un perjuicio patrimonial.
Apenas reapareció, la Justicia lo mandó a un calabozo donde estuvo 15 días hasta que recobró la libertad. En esos agitados días de mayo, Centurión fue citado a indagatoria y –en la fiscalía de Miralles- su respuesta fue muy diferente a la versión que dieron las denunciantes: Centurión se declaró inocente y dijo que no recibió ningún beneficio económico. “Brindaba asesoramiento en un rubro que es altamente volátil”, fue la explicación que dio. Para sostener su argumento de que quienes acudían a sus servicios tenían en claro los riesgos que corrían, el trader de activa presencia en las filas de La Libertad Avanza citó a su mayor referente político, Javier Milei. “Hay criptos que pasan de valer 1 a valer 0, como sucedió con Libra, después del retuit que hizo el presidente”, explicó. Y volvió a insistir: “quien invierte o compra este tipo de monedas tiene un alto conocimiento del riesgo que este conlleva”.
Como prueba de su vida “austera”, Centurión citó la entrevista que Otro Punto le hiciera a Marcelo Tobares, histórico colaborador de Estudiantes, cuando todo era incertidumbre (https://otropunto.ar/a-fondo/ascenso-vertiginoso-caida-estruendosa/). “Ahí decía que yo hacía una vida normal, que alquilaba un departamento y que el mayor lujo era tomarme un taxi o un Uber para ir a la ciudad deportiva (Pablo Aimar)”, se defendió el imputado.
“Hay un vacío legal”
El pedido de elevación a juicio que presentó el fiscal Miralles no fue asignado a alguna de las Cámara del Crimen de Río Cuarto porque la defensa de Centurión, se opuso y la causa quedó en manos del Juzgado de Control. Allí deberán definir si hay pruebas suficientes para llevar a juicio al joven de 23 años o, como sostiene su abogado Zacarías Ramírez Rigo, la conducta de su cliente “no es típica”, es decir, no configura el delito de estafa que le endilga Miralles.
“Es que en nuestro país hay un vacío legal en relación a las criptomonedas. Para que se concrete una estafa tiene que haber un perjuicio patrimonial, por medio de un ardid o engaño. Acá, las denunciantes dijeron que Centurión, les había hecho perder dinero. Pero si esa estafa es de algo que no tiene valor patrimonial, qué sucede”, se preguntó Ramírez Rigo.
Su postura es que Centurión nunca se aprovechó de la inexperiencia de nadie, ni dispuso de dinero de curso legal, ni de transferencias. “Acá no hubo un perjuicio patrimonial porque las monedas electrónicas en el país no son consideradas legalmente como dinero”, recalcó.
En relación al perjuicio económico que habría provocado Centurión, el abogado salió al cruce. “Se habló mediáticamente de una suma cercana a los 900 mil dólares, el fiscal lo cuantificó en 250 a 300 mil dólares. Pero toda cuantificación para nosotros es inexistente. Centurión en ningún momento manipuló el usuario de las personas que lo denunciaron ni realizó las inversiones: actuó como un asesor dejando siempre en claro la volatilidad que tiene el mercado de cotización cripto”, insistió.
-Se habla de que los damnificados por su cliente fueron muchas más.
-Para nosotros eso es una cuestión mediática. En el expediente judicial, solo hay una madre y su hija.
-¿Sabe si pudo resolver la situación con las personas que no judicializaron sus casos?
-Siempre está la posibilidad de una mediación. Pero desconozco.
-¿Por qué su cliente borró sus redes y desapareció?
-El no desaparece. Él siempre estuvo en Río Cuarto. Si borró sus cuentas lo hizo por miedo porque se desplomaron las cripto, la gente le empezó a reclamar y el se asustó. –Insistió el abogado.
Ramírez Rigo contó que en las últimas semanas, su cliente fue recobrando su vida social. Hasta volvió a concurrir al estadio del club que acaba de dar el salto a la primera división. “Ha vuelto a ir a la cancha y, según me comenta, está muy feliz por el ascenso del club de sus amores”.
En el final del diálogo con Otro Punto, el letrado aseguró que su cliente ha manifestado la voluntad de acordar con la gente que se sintió estafada. “Él no tiene ningún inconveniente con nadie, si hay alguien que está enojado, no lo sé”, concluyó.


