La Scaloneta nos vuelve a enamorar
Alma, corazón y fútbol
Una vez más, la Selección emocionó a un país entero. La Scaloneta eliminó a los ingleses en semifinales por 2-1, con dos goles agónicos y en Río Cuarto desató un festejo sólo comparable al de la consagración en Catar. La Celeste y Blanca jugará la final contra España, el domingo a las 16.
Muchos argentinos crecieron escuchando historias del doblete de Diego Armando Maradona a Inglaterra, por los cuartos de final del Mundial 1986. Otros no habían nacido cuando se disputó el icónico Mundial 1990, y solo pueden limitarse a vivirlo a través de relatos como el gran cuento de Eduardo Sacheri (Un verano italiano). Incluso algunos (como quien escribe) no vivieron los penales de Carlos “Lechuga” Roa contra los ingleses en la Copa del Mundo 1998.
Pero hay una generación entera que, a su manera, vivió por primera vez algo similar. Hace ya más de un lustro que el ciclo de Lionel Scaloni en la Selección Argentina unió a la inmensa mayoría de los argentinos detrás de la ya legendaria “Scaloneta”. Los títulos en las Copas América 2021 y 2024, tan necesarios y buscados en otros contextos, terminaron siendo un tentempié al lado del plato principal: el campeonato en la Copa del Mundo 2022.

Parecía que esta Selección ya no podía sorprender más. Que el dominante juego mostrado en Catar no iba a poder repetirse en el Mundial 2026. O que Lionel Messi, a sus 39 años, ya no iba a poder marcar la diferencia que marcaba antes. Todas estas premisas terminaron de romperse este miércoles 15 de julio, cuando el reloj marcaba las 18 horas en todo el territorio argentino.
En ese preciso momento se consumó la clasificación argentina a la final de la Copa del Mundo. El guión no podría haber sido escrito de mejor manera. La Selección Argentina perdía 0-1 ante Inglaterra, a pesar de haber sido superior y merecer largamente algo más. Pero, a cinco minutos del final, Enzo Fernández empató y encendió la ilusión “Albiceleste”. Y, en tiempo de descuento, Lautaro Martínez decretó el 2-1 definitivo con el que la “Scaloneta” eliminó a los ingleses.
Ni por asomo se trata de un triunfo más para el prontuario argentino. Incluso la instancia (semifinales de un Mundial) no era por sí solo el ingrediente principal. Una variable clave es que el rival haya sido Inglaterra, con todo lo que envuelve social, política, cultural y deportivamente a este duelo. Pero, además, cómo se dio el partido terminan de determinar al encuentro del miércoles 15 de julio como uno de los más importantes de la historia de la Selección Argentina.

A la “Albiceleste” le queda un pasito más: la final contra España, el domingo a las 16. Será el último baile de Messi, justo contra el país al cual seguramente representó en una dimensión paralela (que, afortunadamente, no es esta). Argentina tendrá la oportunidad de lograr el tercer bicampeonato en la historia de la Copa del Mundo y convertirse, indiscutidamente, en la mejor Selección de los últimos 50 años.
La epopeya
Wembley, el Estadio Azteca, el Geoffroy-Guichard y Sapporo Dome. Esos fueron los escenarios en los cuatro primeros duelos mundialistas entre Argentina e Inglaterra. Y este miércoles se sumó el Mercedes-Benz Stadium, de Atlanta, donde ambas selecciones jugaron un encuentro para la historia.
La tensión comenzó días atrás, cuando Argentina venció a Suiza y quedó definido el cuadro de semifinales. El destino cruzó a la “Albiceleste” contra los “Tres Leones”, rivales que se enfrentaban desde 2005 bajo ningún contexto. Hubo declaraciones fuertes de ambos bandos en las horas previas, además de enfrentamientos menores entre hinchas argentinos e ingleses.
Cuando ambos equipos salieron a la cancha y sonaron los himnos, el mundo entendió de qué se trataba este partido. Primero sonó el himno inglés, que prácticamente no se escuchó porque cada hincha argentino presente lo tapó con el clásico “El que no salta es un inglés”. Luego, cuando fue el turno del himno argentino, Inglaterra respondió con un silbido y abucheo ensordecedor.

La tensión se trasladó al campo de juego y estuvo presente durante todo el primer tiempo. En los 45 minutos iniciales se vio un partido parejo, disputado y friccionado. Prácticamente no hubo llegadas en ninguno de los dos arcos. Argentina tuvo un tiro lejano de Enzo Fernández que pasó cerca, mientras que Inglaterra contó con un cabezazo de John Stones que se fue ancho.
Adelantando el final de la película, son inevitables las comparaciones con el duelo entre Argentina e Inglaterra en 1986. Un primer tiempo con poco para comentar, pero un segundo tiempo con varias emociones y momentos históricos.
Inglaterra logró la apertura del marcador a los 85’. Declan Rice dominó la pelota en ataque y abrió hacia la derecha para Morgan Rogers, quien envió un centro muy difícil de defender al segundo palo. El esférico viajó a baja altura y le quedó a Anthony Gordon, quien anticipó a Nahuel Molina y remató para marcar el primer gol del partido.
Pudo haber sido un baldazo de agua fría para la “Scaloneta”, que había comenzado mejor el segundo tiempo y tuvo dos disparos peligrosos de Julián Álvarez en la previa al gol inglés. Sin embargo, este seleccionado argentino tiene una templanza y una fortaleza mental envidiables para todos los participantes de este Mundial. Argentina no se achicó ante el tanto inglés y comenzó a hacer méritos para conseguir la igualdad.
En la media hora posterior al gol de Gordon, Argentina tuvo apenas dos rivales: la mala suerte y Jordan Pickford. El arquero inglés ya había tenido una gran reacción contra Álvarez, y luego apareció para atajar un cabezazo de Nicolás González desde el punto penal. Además, Alexis Mac Allister había estrellado un remate de cabeza en el palo derecho.
La “Albiceleste” tuvo algunas chances más además de las mencionadas, que fueron las más claras. El seleccionado argentino nunca dejó de empujar y encontró recompensa a los 85’. Todo empezó en un córner desde la derecha, que Messi jugó rápido para Rodrigo De Paul, quien le devolvió la pelota.
Messi encaró hacia dentro y juntó las marcas de Djed Spence y de Harry Kane. Así, Enzo Fernández quedó solo en el sector central, y el capitán argentino le cedió la pelota. Fernández controló a tres metros del borde del área grande y sacó un gran derechazo. El esférico se fue abriendo y se metió cerca del palo derecho ante la estéril volada de Pickford.

Argentina olió sangre. La “Scaloneta” sabía que Inglaterra estaba en una posición de vulnerabilidad. Los ingleses se dedicaron a defender durante todo el segundo tiempo, siendo el gol de Gordon su única situación en todo el complemento. Y no es lo mismo jugar tan cerca del arco propio con el resultado a tu favor, que hacerlo con el empate en el marcador.
Y así, llegó el estallido argentino en el segundo minuto de descuento. Nicolás González, ubicado sobre la izquierda, filtró al medio para Alexis Mac Allister. El mediocampista controló en la medialuna del área y remató rápidamente. El disparo de Mac Allister pegó en el palo izquierdo, pero la pelota le quedó a Messi cerca del lateral.
El capitán argentino controló por derecha y encaró hacia la línea de fondo, como si tuviera la mitad de sus 39 años y estuviera jugando en el legendario Barcelona de Guardiola. Messi sacó un centro perfecto con su pierna menos hábil. Uno debería buscar exhaustivamente en el registro, pero posiblemente haya sido el mejor centro del rosarino con la derecha en toda su carrera. El más importante, seguro.
La pelota cayó mansa en el segundo palo, donde Lautaro Martínez acechaba al borde del área grande. El “Toro”, en soledad, apenas debió elevarse para cabecear el centro colgado de Messi. Martínez colocó la pelota en el fondo de la red y, esta vez, Pickford ni siquiera estuvo cerca.

Pocas veces se han visto festejos tan multitudinarios como en el gol de Martínez. Todos los suplentes se abrazaron con algunos titulares cerca del córner derecho, donde Lautaro corría para festejar. El “Toro” y otros futbolistas que estaban en cancha se fundieron en un masivo abrazo con el grupo que estaba en el lateral. En otro sector de la cancha, las cámaras enfocaron a Emiliano Martínez, Gerónimo Rulli y Lisandro Martínez gritando desaforadamente.
En las tribunas, todo era descontrol. Los miles de hinchas argentinos que tuvieron la suerte de estar presentes en el Mercedes-Benz Stadium generaron uno de los gritos de gol más fuertes que se recuerden. Muy pocos se habrán dado cuenta en el momento, pero estaban presenciando uno de los momentos más importantes en la historia de la Selección Argentina.
Tras el gol de Lautaro se jugaron unos ocho minutos más. Para Argentina, defender la ventaja fue una tarea simple en comparación a todo lo que debió luchar para que los dioses del fútbol finalmente decidieran que la pelota debía entrar en el arco inglés. Inglaterra envió hombres y centros, pero el destino ya estaba escrito. La “Albiceleste” rechazó todo, se aferró al triunfo, y firmó un triunfo histórico.
Cuando el árbitro estadounidense Ismail Elfath dio el silbatazo final, la euforia fue total. Más de media hora demoró el plantel argentino en abandonar el campo de juego. Y hasta hubo lugar para una imagen icónica que quedará en el recuerdo. Al acercarse a un sector con hinchas argentinos, los jugadores de la “Scaloneta” exhibieron una bandera que rezaba “Las Malvinas son argentinas”.
Nunca está de más recordar el contexto social que envuelve a los enfrentamientos entre Argentina e Inglaterra. La Guerra de las Malvinas sigue muy presente en el colectivo argentino, y las diferencias con lo inglés se trasladan inevitablemente a lo deportivo. El triunfo 2-1 de la “Albiceleste” contra los ingleses en 1986 había sido apenas cuatro años después del conflicto bélico.

Ahora, a cuatro décadas de los goles de Maradona, Argentina vuelve a ganar 2-1 contra Inglaterra. De manera casi poética, la “Albiceleste” eliminó al mismo rival por el mismo resultado. Y la bandera en reclamo por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas fue exhibida en un contexto inmejorable. Porque si hay algo que une a la inmensa mayoría de los argentinos, además del aguante a la “Scaloneta”, es el incesante reclamo por las Malvinas.
Un paso más
Con el pase a la final, Argentina quedó a un solo partido de lograr su cuarto Mundial. El rival será España, el domingo a las 16, en Nueva York. El MetLife Stadium de Nueva Jersey albergará la definición de la 23ª Copa del Mundo de la historia. La “Roja” jugará la segunda final de su historia, tras consagrarse en 2010 al derrotar 1-0 a Países Bajos.
España llegó a la final eliminando 2-0 a Francia, la favorita para mucha gente. La “Roja” llega en un gran nivel y con la confianza por las nubes. El destino quiso que el último partido de Messi en una Copa del Mundo sea una final contra el país para el que estuvo muy cerca de jugar dos décadas atrás.

Argentina, por su parte, disputará su séptimo partido por el título. La “Albiceleste” ganó en 1978 (3-1 a Holanda), 1986 (3-2 a Alemania) y 2022 (3-3 a Francia y 4-2 en la definición por penales). Las caídas argentinas fueron en 1930 (2-4 contra Uruguay), 1990 (0-1 ante Alemania) y 2014 (0-1 contra Alemania).
El seleccionado argentino alcanzará a Brasil como la segunda selección con más finales disputadas. El primer lugar sigue siendo para Alemania, que ganó cuatro Mundiales y fue subcampeón en otros cuatro. Argentina buscará igualar a los alemanes e Italia en el segundo puesto de los países con más Copas del Mundo. Los brasileños, con cinco consagraciones, conservarán la cima del palmarés.
Además, Argentina sigue invicta en semifinales de la Copa del Mundo. La “Albiceleste” ganó en 1930 (6-1 a Estados Unidos), 1986 (2-0 a Bélgica), 1990 (1-1 contra Italia y 4-3 en penales), 2014 (0-0 ante Países Bajos y 4-2 en penales), 2022 (3-0 a Croacia) y 2026 (2-1 a Inglaterra). Al menos por un Mundial más, el seleccionado argentino seguirá sin jugar el partido por el tercer y cuarto puesto.
Todos los argentinos deseamos que el domingo, cuando el sol comience a abandonar el día y le empiece a dejar su lugar a la luna, la historia para Argentina en la final termine de la mejor manera. Pero, si no se da, nadie puede quedarse inconforme con el Mundial que le tocó vivir al pueblo argentino. Hasta este miércoles habíamos presenciado un Messi récord, triunfo en tiempo extra contra la sorprendente Cabo Verde, remontada de película ante Egipto y sufrida victoria sobre Suiza.
Ahora, se sumó uno de los triunfos más memorables en la historia del seleccionado argentino. La victoria contra Inglaterra puede ser complicada de alcanzar por la euforia y la alegría que generó. Somos argentinos, y siempre queremos un poco más. Pero todo lo que vivió Argentina en estas cinco semanas de Mundial serán inolvidables, termine de la manera en que termine. Y quién sabe, quizás en unos años algún escritor redacte su versión de “Un verano italiano” pero adaptada a la Copa del Mundo 2026. Y, si eso sucede, solo esperamos que esta vez el final lo escriba el pibe rosarino y retacón que, con los años, se transformó en leyenda.

