Sobrefacturación millonaria en la sede Río Cuarto
Descubren que exjefe médico de Pami manipulaba testigos a su favor
La Justicia Federal incautó el teléfono celular de Víctor Genesio y detectó que el ex hombre fuerte de Pami contactaba a testigos que eran citados a declarar en la causa en la que el cuestionado profesional está siendo investigado por asociación ilícita y defraudación a la administración pública. El fiscal Rodolfo Cabanillas sostuvo que asíel exjefe médico buscaba beneficiarse en el proceso. Por eso lo enviaron a la cárcel y, días atrás, le denegaron el beneficio de la prisión domiciliaria.
Víctor Hugo Genesio (55), el ex hombre fuerte de Pami Río Cuarto, volvió a quedar en el ojo de la tormenta en las últimas semanas. Tras ser imputado por 18 episodios de defraudación en contra de la administración pública y asociación ilícita, fue detenido el 30 de diciembre de 2025 y, a mediados de enero de este año, la Justicia Federal le denegó el beneficio de la prisión domiciliaria. Ahora, Otro Punto, te cuenta por qué.
Es que, luego de analizar el contenido del teléfono celular de Genesio, el fiscal federal Rodolfo Cabanillas descubrió que, antes de que se presentaran a declarar los testigos en la causa por la millonaria sobrefacturación que la empresa de salud Ethical habría montado en perjuicio de la obra social de los jubilados, el médico se dedicaba a contactar a las personas que eran citadas por el tribunal para influir en sus declaraciones y mejorar la pálida imagen en el proceso que lo tiene seriamente comprometido.

Así lo aseguró Cabanillas en el dictamen del 9 de enero de 2026 al que tuvo acceso este medio, en forma exclusiva. “Del análisis del contenido del dispositivo móvil secuestrado a Víctor Hugo Genesio surge que mantuvo numerosas comunicaciones con testigos ofrecidos por este Ministerio Público Fiscal, así como con potenciales testigos, lo que resulta especialmente grave atento el momento procesal en que tales conductas fueron desplegadas”. Eso le permitió al fiscal concluir que Genesio analizaba qué testigos eran los más influenciables y los contactaba en forma directa, sin tener en cuenta la gravedad de su conducta, con el fin de orientar los testimonios en beneficio propio.
Cabanillas aclaró que “de no haber sido por la propia inconducta procesal demostrada por el imputado -hoy detenido-, hubiera transitado el proceso en libertad”. Más claro no lo pudo decir el fiscal: Genesio perdió la posibilidad de llegar libre a un hipotético juicio por su propio proceder cuestionable. Y esa misma conducta se volvió un bumerang a la hora de evaluar la conveniencia o no de otorgarle una prisión domiciliaria.
En caída libre
Desde que el 18 de junio del año pasado fuera denunciado de abuso sexual y acoso laboral por tres mujeres que trabajaban bajo su mando en Pami Río Cuarto, la situación procesal del exjefe médico de 55 años no hizo más que agravarse.
En ese momento, Genesio era el Número 2 en la jerarquía del Pami local, que se encontraba a cargo de un empresario del rubro de las estaciones de servicio (¡!), el libertario Santiago Pinasco. Según las denunciantes, el ahora exjefe médico hacía valer las jinetas recargándolas en tareas que no eran específicas de sus áreas. Y no se habría limitado a un hostigamiento laboral. Las tres mujeres, de entre 45 y 59 años, coincidieron en afirmar que Genesio las sometía a tocamientos, dentro de la misma repartición de calle Alvear al 800, en algunas oportunidades incluso a la vista de compañeros de trabajo.
El detonante de la denuncia fue una serie de mails anónimos que echaron a rodar dentro y fuera de la delegación de Pami Río Cuarto, y que buscaban afectar el buen nombre de la jefa del sector afiliaciones, de una médica auditora y de la responsable del área Auditoría. Precisamente, las mujeres que habían detectado una millonaria sobrefacturación por parte de una empresa encargada de rehabilitar pacientes con ACV y con traumatismos graves.
La minuciosa tarea de las funcionarias, que incluyó el llamado telefónico a más de cien afiliados a Pami, rebeló que la firma Ethical, con sede en calle Hipólito Irigoyen 1519, estaba inflando exponencialmente los casos de jubilados con ACV. Fueron los propios afiliados los que aseguraron que jamás habían sufrido un accidente cerebro vascular o un traumatismo que ameritara el tratamiento de alta complejidad que, según Ethical, se les estaba brindando.
Los primeros cálculos de la auditoría, indicaron que el monto de la defraudación superaría los 500 millones en apenas un año.

La investigación periodística de Otro Punto demostró que el hostigamiento y el acoso sexual que habrían sufrido las mujeres estaban íntimamente relacionados con la sobrefacturación millonaria: las mismas denunciantes testimoniaron en la fiscalía federal que ellas habían puesto en conocimiento a Genesio de la grave irregularidad que detectaron y, en lugar de obtener apoyo y hacer cesar la maniobra en perjuicio de la obra social, lo que el exjefe médico habría hecho fue asediarlas en forma sistemática con el fin de sacarlas de las sensibles áreas en las que se desempeñan.
Después de unir las piezas de la pesquisa, el fiscal federal concluyó que Genesio además de ser acusado de abuso sexual simple, abuso de autoridad y amenazas, debía ser imputado por calumnias o falsa imputación (evidentemente sospecha que fue el promotor de los mails anónimos que buscaban ensuciar a las funcionarias), y de 18 hechos delictivos de asociación ilícita y once hechos de defraudación contra la administración pública.
Pese a la ristra de delitos que se le imputó, la Justicia Federal en un primer momento decidió continuar la investigación con Genesio en libertad. Eso fue así, hasta que ordenó el allanamiento de su domicilio de la localidad de Las Higueras e incautó el celular que usaba el médico. Lo que el fiscal vio allí lo convenció de que la mejor manera de continuar con la recepción de testimonios era enviando a Genesio a una celda del Servicio Penitenciario Número 6.
Así lo fundamentó, Cabanillas en su dictamen: “Las comunicaciones registradas en el celular de Víctor Hugo Genesio dan cuenta del riesgo procesal objetivo, actual, concreto y verificable, derivado de una conducta reiterada, sistemática y consciente, orientada a contactar, preparar, direccionar y condicionar testigos, afectando gravemente la libertad, espontaneidad e independencia que deben regir la producción de la prueba testimonial”, concluyó el fiscal.
Las réplicas del efecto bumerang
El efecto bumerang del celular de Genesio no lo alcanzó únicamente a él, sino que también perjudicó indirectamente a otro de los detenidos, el gerente de Ethical Salud, Gonzalo Lima, señalado como uno de los cabecillas de la organización que habría sido montada para defraudar al Pami.
En el caso de Lima, su abogado defensor Facundo Cortés Olmedo, pedía la excarcelación. Pero la Cámara Federal de Córdoba le rechazó el beneficio con el argumento de que existe el riesgo de que entorpezca la investigación y busque influir en los testimonios que aún faltan tomarse en la causa. Y como ejemplo, menciona la conducta de Genesio.

La jueza Liliana Navarro, a cargo de la cámara cordobesa, aclaró que si bien el accionar de cada persona es particular, “en investigaciones y procesos complejos como el que aquí nos convoca, donde Lima ha sido imputado por haber conformado, en carácter de jefe, una asociación ilícita, no pueden descartarse, sin más, los vínculos y coordinación entre los distintos miembros de la organización delictiva, presumiblemente orientados a influir sobre testigos para obtener impunidad”.
En otras palabras, los cuatro detenidos por la presunta sobrefacturación millonaria en perjuicio de Pami Río Cuarto seguirán encerrados al menos hasta que el Juzgado Federal termine de tomar las testimoniales y defina si hay pruebas suficientes para llevarlos al banquillo de los acusados: Lima junto con Pablo Antonio Azdich, en la cárcel de Bouwer; y Genesio, en compañía de Sebastián KurilKovich, en el penal de la Avenida Sabattini al 2600.


