EXCLUSIVO DE OTRO PUNTO: Desactivan amenaza ambiental
Retirarán agrotóxicos que llevan 8 años en la planta de Emos
Se trata de herbicidas, fungicidas e insecticidas adulterados por un comerciante inescrupuloso, en un galpón de barrio Fénix. A causa de las fuertes emanaciones vecinos habían alertado a la Justicia. Llamativamente los residuos peligrosos fueron a parar a la planta depuradora de agua que funciona en La Gilda. Desde 2018 los residuos peligrosos permanecen allí. El juez Vaudagna ordenó que la semana que viene la amenaza ambiental sea desactivada por especialistas en tratamiento de sustancias altamente nocivas.
La orden de la Justicia riocuartense habla por sí sola de lo delicada que es la misión: “se ha autorizado a que la empresa Goecycle proceda al retiro de los residuos peligrosos que se encuentran en la planta depuradora de Emos”.
La emitió el 5 de marzo pasado el juez de la Cámara Primera del Crimen, Daniel Vaudagna, y allí le pide al Ente Municipal de Obras Sanitarias que la semana que viene, durante los días 25 y 26 de marzo le facilite el ingreso a la empresa especializada en el tratamiento de residuos altamente contaminantes y pueda retirar del predio en el kilómetro 601 de la Ruta 8 los bidones que contienen herbicidas, fungicidas e insecticidas adulterados.

Lo que el escrito no dice y Otro Punto adelantó en exclusivo en la edición del 23 de mayo de 2025 https://otropunto.ar/a-fondo/buscan-desactivar-una-amenaza-ambiental/ es que el delicado cargamento permanece guardado en una pequeña habitación del predio de Emos desde hace ocho años, y a 150 metros del cauce del río Cuarto. Allí fue depositada “provisoriamente” cuando la Justicia empezó a investigar a Norberto Severini (72) un inescrupuloso comerciante que en 2018 acopiaba y adulteraba agrotóxicos. Lo hacía oculto en un galpón del Pasaje Goehte casi esquina con Manuel Pizarro, en una zona que no estaba autorizada ni tenía mínimas medidas de seguridad. Vecinos de barrio Fénix no tardaron en notar en el ambiente fuertes emanaciones que les provocaban ardor en las fosas nasales y mareos. Así fue como dieron la voz de alerta a la Justicia.

Un tour judicial, sin costos
Después de trabajar ocho meses en la clandestinidad, Severini quedaba en la mira de la Justicia Federal y de la Justicia provincial. En el Juzgado Federal lo acusaron del delito de falsificación o imitación fraudulenta a una marca registrada y el 7 de febrero de 2023 le dieron la probation, es decir que, a cambio de trabajos comunitarios, logró zafar de ir a juicio.
En los tribunales provinciales no le fue mucho peor: Severini reconoció que “además de manipular las sustancias peligrosas, las retiraba del envase original y, luego de adulterarlas, las colocaba en cisternas contaminando de un modo peligroso para la salud, tanto el suelo del lugar como el ambiente en general”. Así, consiguió que en un juicio abreviado le dieran una condena de 3 años de cárcel pero en suspenso y le aplicaron una multa “simbólica”: lo obligaron a pagar 100 mil pesos, a desembolsar en 90 cuotas iguales.
Pero el desaguisado no acaba allí.
¿Quince días?
La Sentencia número 138 de la jueza Natacha Irina García le pidió al Secretario de medio ambiente de la provincia de Córdoba que en el término de quince días, presente un plan para determinar el destino final que tendrán los residuos peligrosos que quedaron en la planta depuradora de Emos y en el galpón del Pasaje Goethe 3131.
Los “quince días” pasaron a ser años y la magistrada –que en la actualidad está en uso de licencia con goce de sueldo por denuncias de maltrato laboral- nunca habría reclamado que se cumpla la orden que ella misma había dado.
En cambio, lo hicieron sus pares de la Cámara Primera del Crimen, Daniel Vaudagna y Nicolás Rins, cuando tuvieron que reactivar las causas que habían heredado de la jueza. Así fue como se toparon con la grave omisión.
El juez Vaudagna confirmó a Otro Punto que debido a la naturaleza altamente contaminante de los residuos, la Justicia tuvo que recurrir a un perito para que inspeccione el depósito de la planta depuradora de Emos, clasifique el tipo de residuos que allí se encuentran y se determine qué empresa debería ocuparse del tratamiento y disposición de los agrotóxicos.
Según las muestras que tomó el Centro de Excelencia en Productos y Procesos Córdoba (CEPROCOR) las sustancias químicas halladas en la planta de Emos fueron el insecticida clorpirifós, producto peligroso que resulta tóxico si se lo inhala o en contacto con la piel; metolacloro, un herbicida de la familia de las cloroacetamidas peligroso (Clase III) y de toxicidad aguda; Cipermetrina y Lambda cyalotrina (insecticidas piretroides); Clorpirifós y Profenofós (insecticidas organofosforados); Fipronil (insecticida de la familia de los fenilpirazoles), que resultan nocivos para la salud en caso de ingesta, inhalación o contacto con la piel; y bifentrin-, que puede resultar mortal por ingestión, en contacto con la piel y si se inhala; pudiendo provocar cáncer y daño en el sistema nervioso tras exposiciones prolongadas.
Emos: no hay riesgo para el agua de consumo
En mayo de 2025, Otro Punto consultó al ingeniero José Durigutti, uno de los tres integrantes de la Oficina de Producción de Emos, los riesgos que esos residuos implican y su respuesta fue que de ninguna manera representan un riesgo para el agua que consumen los riocuartenses. “Tiene que quedar claro que esta planta es la que recibe toda la cloaca de la ciudad y su función es desactivar los elementos contaminantes que puedan tener esas aguas servidas para volcarlas al río sin riesgo alguno para la flora o los peces. El centro de captación de agua queda a kilómetros de allí, en la zona de Tres Acequias y la calidad del agua que de allí se extrae se monitorea todas las semanas”, aclaró Durigutti en aquella oportunidad.

La designación de la firma que se ocuparía de desactivar el riesgo ambiental recayó en Geocycle, una compañía que se ocupa de la gestión de residuos industriales y que cuenta con plantas de tratamiento en más de 50 países. Una de las tres sedes que tiene en Argentina, está ubicada en la localidad cordobesa de Malagueño. Aunque en los tribunales provinciales no pudieron precisar el costo económico que tendrá la disposición final de los residuos ubicados en la planta de Emos y en el depósito del barrio Fénix, dejaron en claro que –al menos por ahora- el costo de semejante despliegue sanitario saldrá de las arcas provinciales y no del bolsillo de quien generó el riesgo ambiental.

