¿Y Luis Juez?

Fue tres veces candidato a gobernador, conoce como pocos el territorio político cordobés y estuvo a un paso de derrotar al peronismo. Hoy, Luis Juez vuelve a mirar hacia el panal, pero encuentra una oposición donde todos quieren conducir y nadie parece dispuesto a ceder. Entre la unidad que reclama y la candidatura que todavía ambiciona, se juega también su capacidad de incidir quién gobernará Córdoba en 2027.

Hay dirigentes que llegan a una elección con la expectativa de conquistar el poder por primera vez. Y hay otros que llegan con la historia de todas las veces que estuvieron cerca. Luis Juez pertenece a este segundo grupo; su nombre lleva más de dos décadas asociado a la política cordobesa, a la confrontación con el peronismo y a una aspiración que, pese al paso del tiempo y las derrotas electorales, parece mantenerse intacta.

En esta carrera hacia la gobernación de 2027, donde Martín Llaryora busca conservar el poder, Rodrigo de Loredo intenta consolidarse como alternativa, Gabriel Bornoroni apuesta al peso electoral de Milei y Natalia de la Sota procura construir un espacio propio, Juez aparece como una figura difícil de encasillar. No es una novedad en la política provincial, pero tampoco un dirigente que pueda darse por terminado. Tiene experiencia, conocimiento público, identidad opositora y un electorado que lo reconoce. Sin embargo, también arrastra derrotas, resistencias y una pregunta que parece acompañarlo en cada elección: ¿por qué alguien que estuvo tantas veces cerca todavía no consiguió llegar?

Juez fue candidato a gobernador en 2007, 2011 y 2023. Su primera candidatura quedó marcada por una elección controvertida frente a Juan Schiaretti, que terminó de consolidar su identidad de opositor al poder provincial. En 2023 volvió a estar cerca, cuando perdió frente a Llaryora por una diferencia de poco más de tres puntos porcentuales. Aquella elección demostró que el peronismo cordobés podía ser desafiado seriamente, pero también que ni siquiera una oposición articulada alrededor de su figura alcanzaba necesariamente para derrotarlo. Ese antecedente pesa sobre su presente.

Juez es uno de los dirigentes opositores más conocidos de Córdoba, pero ese conocimiento no se traduce automáticamente en mayor competitividad. Su estilo frontal, confrontativo y muchas veces provocador le permitió construir una identidad política reconocible y sostener un electorado propio, pero también genera rechazos que pueden funcionar como un límite para ampliar su base electoral.

A diferencia de Bornoroni, cuyo desafío es hacerse conocido y construir una identidad propia más allá de Milei, Juez enfrenta casi el problema inverso. Los cordobeses saben quién es, conocen su trayectoria y tienen una opinión formada sobre él, por lo que su desafío no consiste tanto en presentarse ante el electorado como en convencer a quienes todavía no lo votarían.

Su acercamiento a La Libertad Avanza y su relación política con Bornoroni lo ubican dentro del universo opositor que busca terminar con casi tres décadas de gobiernos peronistas. Sin embargo, el crecimiento del espacio libertario también introduce una competencia que antes no existía; Bornoroni cuenta con el respaldo de la estructura nacional de Milei y pretende encabezar la propuesta provincial. De Loredo, por su parte, dispone de una estructura radical con fuerte presencia territorial y también aspira a ser candidato. Juez tiene trayectoria, pero carece de una red de intendentes comparable a la del radicalismo y tampoco controla la marca electoral que hoy concentra buena parte del voto opositor nacional. Así, quien durante años fue una de las principales referencias de la oposición cordobesa se encuentra ahora disputando protagonismo con dirigentes que necesitan de su electorado, pero que no necesariamente están dispuestos a reconocerle la conducción.

Compartir

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio