Belgrano quiere hacer historia contra un viejo conocido

El “Pirata” va por el título en la Liga Profesional ante River. El recuerdo de la Promoción 2011 y qué significaría para el fútbol cordobés una hipotética consagración del “Celeste”

Este domingo, el fútbol cordobés puede escribir una de las páginas más gloriosas de su historia. A las 15.30, Belgrano y River jugarán la final de la Liga Profesional en el Estadio Mario Alberto Kempes. El “Pirata” y el “Millonario” buscan consagrarse en el Torneo Apertura tras resurgir de eliminaciones que estuvieron muy cerca en instancias anteriores.

El Kempes estaba designado como escenario neutral para la final con anterioridad. El estadio más grande de Córdoba estará repartido en partes iguales para los hinchas de Belgrano y los de River, más allá de las ínfimas diferencias numéricas en la capacidad de las tribunas. Los “Piratas” ocuparán la Popular Artime y la Platea Gasparini, mientras que los “Millonarios” se ubicarán en la Popular Willington y la Platea Ardiles.

Belgrano puede sacar provecho de esta situación, aunque no necesariamente termine representando una ventaja significativa. El elenco que comanda Ricardo Zielinski se desempeñará en un campo de juego que le resulta conocido, más allá de que su estadio habitual es el Gigante de Alberdi. El “Pirata” ha enfrentado en el Kempes a Talleres en múltiples ocasiones, y a Instituto en otras oportunidades. También ha sabido jugar en este recinto por competencias internacionales.

Otra variable en la que Belgrano puede sacar una luz de ventaja está en las tribunas. El “Pirata” colmará sus tribunas con una gran proporción de la gente que, habitualmente, concurre al Estadio Julio César Villagra. Así, el “Pirata” estará apoyado casi en su totalidad por un público que ya conectó con este plantel y que lo vio superar instancias claves.

El clásico como punto de inflexión

Belgrano terminó la fase de grupos en el quinto puesto de la zona B, con 26 puntos. El emparejamiento determinó que el equipo de Zielinski deba enfrentar a su clásico rival en octavos de final. Talleres finalizó cuarto en la zona A, también con 26 unidades. La “T” fue local en un Estadio Mario Alberto Kempes colmado de “Matadores”.

El “Pirata” había comenzado muy bien el año, pero terminó la fase de grupos de manera más irregular. Sin embargo, en el clásico recuperó la memoria y volvió a ser el equipo sólido y peligroso que supo ser en el primer trimestre de 2026. Belgrano venció 1-0 a Talleres, con gol de Francisco González Metilli, a los 3 minutos del segundo tiempo.

El equipo de Zielinski se plantó bien en el Kempes, marcando un gol cuando apenas se jugaban 13 minutos del primer tiempo, pero que fue anulado por posición adelantada. Con el partido 1-0, Belgrano también contó con chances para ampliar la ventaja. Las pocas veces que Talleres llegó con claridad, Thiago Cardozo tuvo grandes apariciones que le permitieron al “Celeste” terminar el clásico con su arco en cero.

En lo estadístico, este triunfo le permitió a Belgrano clasificar a los cuartos de final. Pero también hubo consecuencias en lo anímico y en lo histórico. El “Pirata” cortó una racha de 20 años sin triunfos oficiales contra Talleres, sacándose de encima una mochila pesada. Además, el haber eliminado a su clásico rival le permitió al equipo de Zielinski tomar una senda alcista en lo anímico y conectar definitivamente con sus hinchas.

De festejo en festejo

La racha positiva continuó ante Unión, por los cuartos de final. Para este partido, el “Pirata” fue local en el Gigante de Alberdi. El “Celeste” tuvo una gran producción y ganó 2-0. Adrián Sánchez abrió el marcador a los 20 minutos del segundo tiempo, mientras que Ramiro Hernandes liquidó el partido en el sexto minuto de descuento del complemento.

Más allá de los dos goles en el segundo tiempo, Belgrano fue ampliamente superior a Unión. El equipo de Zielinski ganó de manera justificada y mereció ponerse en ventaja más temprano en el partido. El envión anímico que le dio el triunfo en el clásico le permitió al “Pirata” jugar con una enorme soltura y confianza contra el “Tatengue”.

Esto último también se vio en las tribunas. Desde el inicio del partido, la hinchada de Belgrano mostró un clima de júbilo y festejo por la victoria contra Talleres. Este buen ambiente generó que, aún cuando el “Pirata” no podía abrir el marcador, la gente siguiera empujando en lugar de trasladar tensión al campo de juego.

El milagro de La Paternal

Las semifinales representaban un verdadero desafío para Belgrano. El “Pirata” debió visitar a Argentinos Juniors, que tiene una de las mejores localías del fútbol argentino. Por si fuera poco, el “Bicho” se puso en ventaja a los 3 minutos del primer tiempo, por intermedio de Facundo Jainikoski.

En el primer tiempo, al “Celeste” le costó hacer pie. Argentinos Juniors tuvo varias situaciones hasta que, finalmente, Belgrano se acomodó. Sin embargo, y ya en el complemento, el equipo de Zielinski no conseguía llegar al empate.

La igualdad llegó en la última jugada del partido, gracias a un gol agónico de Nicolás Fernández. Se jugó un tiempo extra que tuvo a Argentinos Juniors como protagonista durante casi todos los 30 minutos adicionales. Pero Belgrano logró sostener la igualdad y llegar a la definición por penales.

Gastón Verón falló el primer penal para Argentinos, pero Lucas Zelarayán tampoco pudo convertir el suyo. Hernán López Muñoz marcó para el “Bicho” y Franco Vázquez erró su ejecución. Francisco Álvarez acertó y el conjunto local estaba 2-0 arriba.

Lucas Passerini convirtió un penal muy pesado, pero Leandro Lozano le dio una ventaja de 3-1 a Argentinos. Belgrano debía acertar sus dos ejecuciones y que el “Bicho” falle su penal. “Uvita” Fernández marcó para el “Pirata” y le dio vida al equipo de Zielinski.

Gabriel Florentín erró su ejecución, Emiliano Rigoni convirtió, y la serie quedó igualada. Sorpresivamente, Enzo Pérez falló y le dio la oportunidad a Belgrano. Tras estar tres match points abajo, el “Pirata” estaba a un gol de avanzar a la final. Ramiro Hernandes acertó, el “Celeste” ganó 4-3 en la definición por penales y clasificó de manera casi milagrosa.

Una chance única

Belgrano llega a la final con muchas variables positivas. El equipo de Zielinski tiene un plantel muy completo, abanderado en el “Chino” Zelarayán como figura. Además, el “Pirata” tiene un arquero con un muy buen rendimiento actualmente (Thiago Cardozo), una defensa sólida y varios jugadores con alto nivel de mediocampo para arriba (Francisco González Metilli, Emiliano Rigoni y Lucas Passerini, por ejemplo).

Más allá de lo que puede ofrecer como plantel, Belgrano llega en un momento anímico inmejorable. El “Pirata” eliminó a su clásico rival y cortó una racha negativa histórica. Luego, resucitó en La Paternal tras estar varias veces al borde de la eliminación. Por último, el destino deparó que el “Celeste” juegue la final en su misma ciudad.

Con todos estos condimentos, Belgrano va por un título histórico para el club y para la provincia de Córdoba. En sus vitrinas, a nivel nacional, el “Pirata” exhibe la consagración en el Torneo Regional 1985-86 y en la Primera Nacional 2022. Lograr la Liga Profesional significaría para el “Celeste” su primer trofeo en la máxima categoría del fútbol argentino.

A nivel provincial, también podría ser el título más importante en la historia de Córdoba. Talleres exhibe la consagración en la Supercopa Internacional 2023 (justamente, ante River) y en la Copa Conmebol 1999. Quedaría para un hipotético análisis posterior si el logro de la “T” a nivel sudamericano en 1999 tendría más relevancia que un trofeo en la Liga Profesional.

Además, Belgrano buscará conseguir lo que no pudieron lograr Talleres y Racing de Nueva Italia. La “T” perdió la final del Nacional 1977 ante Independiente, la de la Copa Argentina 2019-20 contra Boca y la de la Copa Argentina 2022 a manos de Patronato. La “Academia” cayó en la final del Nacional 1980 ante Rosario Central.

Un River que también fue de menor a mayor

El rival de Belgrano en la final está transitando un 2026 con muchos altibajos. River comenzó el año con Marcelo Gallardo como director técnico, pero ahora el entrenador es Eduardo Coudet. No clasificó a la Copa Libertadores y comenzó con dudas en la Copa Sudamericana, pero terminó encaminando su clasificación a los playoffs.

En el ámbito local, tras un inicio con problemas, River consiguió enderezar el barco. El “Millonario” terminó la fase de grupos en el segundo puesto de la zona B, con 29 puntos. La diferencia con Belgrano es que el equipo de Coudet perdió el clásico contra Boca.

En los octavos de final, River vivió un milagro similar al de Belgrano contra Argentinos Juniors. El “Millonario” estuvo a segundos de quedar eliminado contra San Lorenzo, en el Mas Monumental. Sin embargo, un gol agónico de Juan Fernando Quintero llevó el partido a una definición por penales. En la tanda, el “Ciclón” tuvo tres match points, pero falló y River resurgió para ganar un encuentro que parecía perdido.

Luego, en cuartos de final, el equipo de Coudet venció 2-0 a Gimnasia de La Plata. En las semifinales, River derrotó 1-0 a Rosario Central. A diferencia del “Pirata”, el “Millonario” jugó los tres partidos de playoffs en condición de local.

El inevitable recuerdo de la Promoción 2011

A medida que se acercan los días, hay un partido que resulta imposible de olvidar para los hinchas de ambos clubes. Hace quince años, River y Belgrano jugaron una de las dos Promociones entre la Primera División y la B Nacional en la temporada 2010-11.

Al igual que en la actualidad, a ese Belgrano lo dirigía Ricardo Zielinski. El “Pirata” también tenía en su plantel a un Franco Vázquez que estaba dando sus primeros pasos en el fútbol profesional. El “Mudo” comenzaría como suplente el domingo, pero es un cambio fijo para Belgrano en los complementos de cada partido.

River llegó a esta situación tras tres años de crisis institucionales, peleas con la Asociación del Fútbol Argentino y planteles flojos. El “Millonario” tuvo varios torneos en la parte baja de la tabla y, por promedios, cayó en la Promoción en la última fecha del Clausura 2011.

Belgrano había comenzado mal la B Nacional 2010-11. Sin embargo, la llegada de Zielinski a mitad de campeonato revitalizó al “Pirata”, que comenzó a levantar. El “Pirata” se aseguró su lugar en la Promoción dos fechas antes de la finalización del campeonato, pero quedó lejos del ascenso directo a la máxima categoría del fútbol argentino.

Todo lo que vino después pasó a ser uno de los momentos más importantes en la historia del fútbol argentino. La ida se disputó en el Gigante de Alberdi, con triunfo de Belgrano por 2-0. A los 25 minutos del primer tiempo, Adalberto Román tocó el balón con la mano en un tiro de esquina, y el árbitro Néstor Pitana sancionó penal. César Mansanelli cambió la pena máxima por gol y le dio la ventaja al “Pirata”.

Ya en el segundo tiempo, cuando se jugaban 4 minutos, César Pereyra amplió el marcador para Belgrano. En el complemento se dio otra imagen que quedó en el tiempo, y fue la de hinchas de River ingresando al campo de juego encapuchados, con el objetivo de agredir a los propios futbolistas del “Millonario”.

El partido de vuelta se jugó en el Monumental, y River contaba con ventaja deportiva en caso de empate en el marcador global. Belgrano ascendía ganando, empatando o perdiendo por un solo gol. El “Millonario” evitaba el descenso si ganaba por dos o más tantos de diferencia.

El gol de Mariano Pavone, cuando apenas se jugaban 5 minutos, hacía suponer que River se encaminaba a remontar la serie y evitar el descenso a la segunda división del fútbol argentino. Belgrano resistió y, a los 16 minutos del segundo tiempo, logró la igualdad. Guillermo Farré marcó el 1-1 en el partido y el 3-1 en la serie.

Otro momento clave llegó a los 24 minutos del complemento. El árbitro Sergio Pezzotta sancionó un penal a favor de River, y el propio Pavone se hizo cargo. Sin embargo, Juan Carlos Olave atajó el remate del “Tanque”. Desde ese momento, el nerviosismo y la tensión comenzaron a apoderarse de todo el Monumental.

Pasaron los minutos y River estaba cada vez más lejos del descuento. A un minuto del final, hinchas de River comenzaron a arrojar objetos al campo de juego. Los disturbios se intensificaron, y Pezzotta terminó suspendiendo el partido. El árbitro dio por concluido el encuentro por “falta de garantías”. Así, inició un festejo interminable de todo Belgrano en el campo de juego, en los vestuarios, en la tribuna y en Córdoba.

Del lado de River, comenzaron horas muy complejas en los alrededores de la cancha. Los disturbios, enfrentamientos con la policía y destrozos arrojaron un saldo de medio centenar de heridos y otro medio centenar de arrestados. El “Millonario” dispuso la clausura preventiva de su estadio y descendió a la B Nacional, marcando el inicio de un obligatorio proceso de reconstrucción. Por todos estos condimentos, el enfrentamiento del domingo tiene un sabor especial. Para Belgrano sería tocar el cielo con las manos y conseguir el título más importante de su historia, justo ante el mismo rival contra el que logró la hazaña más sorprendente del fútbol argentino. Para River, es la posibilidad de lograr un título de Primera División que se está haciendo esperar, y en cierta medida “vengarse” del club que lo hizo tocar fondo como institución.

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