Prone: crecimiento y nuevas tendencias de iluminación

Con presencia en Coronel Moldes y Río Cuarto, Prone trabaja con materiales eléctricos e iluminación. Su fundador, José Prone, repasó con Otro Punto el crecimiento de la empresa y las nuevas tendencias del rubro.

Fotos Santiago Mellano

José Prone mantiene un contacto cercano con el día a día de la empresa. Mientras lo entrevistamos en el local de calle San Martín, habla de iluminación, de obras y de cómo fue cambiando el negocio. Pero su mirada sigue conectada a la gente que va ingresando al local. Observa quién entra y sigue el movimiento del comercio. Al observar esto le consultamos si atiende al público: “Sí, atiendo, atiendo todo el día”, cuenta.

Con el tiempo fue delegando algunas tareas. La parte administrativa ya funciona por su cuenta y los equipos de los locales tienen autonomía, aunque él sigue siendo una referencia ante consultas o decisiones puntuales. Aun así, continúa muy involucrado en el día a día y pone especial atención en la manera de atender. En Prone buscan sostener una misma forma de trabajo en cada sucursal, con el foco puesto en que el cliente se vaya conforme y quiera volver. Ese contacto cotidiano también le permite ver cómo cambió el rubro. Hoy una luminaria no se elige solamente porque hace falta luz. En una casa, un comercio o una obra nueva, la iluminación pasó a formar parte de las decisiones estéticas.

“Hoy en día la iluminación no es solamente un artículo que ilumina, sino también que decora. Va a determinar el diseño del ambiente”, explica José.

Nuevas maneras de iluminar

Apliques, plafones, rieles magnéticos, perfiles de aluminio y tiras LED aparecen entre los productos que más presencia tienen actualmente. Pero detrás de esos nombres también hay una manera distinta de pensar los espacios: ya no todo se concentra en una única luz central.

–¿Cuáles son las tendencias ahora en iluminación?

–Como tendencia podemos tener mucho lo que es toda la parte de apliques y plafones. Algo que se está usando mucho son los rieles magnéticos, a los que les podés adaptar diferentes tipos de cabezales y diferentes tipos de luminarias que van a generar distintas cosas en el ambiente. También todo lo que es perfilería de aluminio para tiras LED.

Los rieles permiten cambiar o combinar luminarias dentro de una misma estructura. Los perfiles LED, en cambio, abren otras posibilidades: pueden colocarse sobre una pared, en una garganta para proyectar la luz hacia el techo o incluso cerca del piso.

José habla entonces de generar diferentes “capas de iluminación”. Un ambiente puede tener una luz general desde arriba, otra en los laterales y una tercera proveniente desde abajo. Cada una modifica de una manera distinta aquello que se quiere destacar. “La iluminación cambió mucho en ese sentido. Podés tener una iluminación desde el piso, otra desde los laterales del ambiente y después una iluminación central, que va a ser la iluminación general”, explica.

Los colgantes también continúan ocupando un lugar importante. Son, en palabras de José, los que muchas veces terminan de darle “el cierre” al ambiente y aportan la parte decorativa. La elección dependerá, sin embargo, de cada proyecto, del arquitecto, de lo que busque el cliente y también del presupuesto disponible. Ese abanico de posibilidades hace que la venta de iluminación tenga una particularidad: muchas veces necesita asesoramiento.

–¿Brindan asesoramiento?

–Sí. Brindamos asesoramiento en lo que es iluminación. Podemos ir a la obra o el cliente puede venir con el arquitecto y armamos todo el proyecto con el arquitecto y con el cliente según el presupuesto que tengan pensado invertir. En iluminación el asesoramiento es más importante. Por ahí, en electricidad, el electricista, el ingeniero o el encargado de la obra ya sabe lo que quiere, lo que necesita.

La empresa trabaja con constructoras, arquitectos, industrias, electricistas y público particular. El desafío es hacer convivir el resultado esperado con algo que es importante en cada decisión: el costo. “El mayor desafío es conseguir buen precio para el cliente. Hoy en día está todo muy ligado al precio, muy ligado al costo. Entonces tenemos que tratar de buscar la vuelta para que el cliente esté conforme, quede lindo y gaste lo menos posible”, señala.

José asegura que trabajar en este sector implica estar aprendiendo constantemente. Los productos cambian, aparecen nuevas soluciones y también surgen necesidades diferentes por parte de quienes llegan al negocio. “Todos los días se aprende. Hay muchas cosas nuevas o muchas cosas que van surgiendo y uno va aprendiendo. Hay que ir buscándole la vuelta, innovando y tratando de adecuarse al cliente”, cuenta.

En ese aprendizaje, la relación con los electricistas tiene un lugar especial. Fue importante al comienzo de Prone y volvió a serlo cuando la firma llegó a Río Cuarto. “Nos necesitamos mutuamente”, sostiene José, y agrega que el vínculo se fortalece permanentemente porque comparten el mismo lenguaje de trabajo.

También cambió la manera en la que ese cliente llega al negocio. Prone trabaja con redes sociales, página web y venta digital, pero José identifica a WhatsApp como el canal con mayor movimiento. El desafío pasa por aprender también a atender del otro lado de una pantalla. En iluminación la cuestión se vuelve todavía más importante: muchas veces alguien manda una foto o explica qué ambiente quiere resolver y necesita orientación antes de comprar. José entiende la importancia de atender bien al cliente para que vuelva a comprar.

De Moldes a Río Cuarto

La historia de Prone aparece también en la charla. Cuando se habla del crecimiento de la firma, evita llamarla una gran empresa. Prefiere una definición bastante más sencilla: “Somos pequeños emprendedores que trabajamos todos los días”.

Todo empezó en Coronel Moldes. Antes, José había trabajado en una firma dedicada a materiales eléctricos de alta y media tensión. Fue allí donde conoció un rubro que después elegiría para emprender. “Cuando decidí emprender, era un rubro que conocía y un rubro que me interesaba. Por eso me tiré para ese rubro”, recuerda.

–¿Cómo fueron los comienzos de Prone?

–Arranqué en 2016. Empecé en un galpón, con dos estanterías. Estuve un año trabajando así, yendo a las obras, no tenía local. Iba a las obras, hablaba con los electricistas.

En 2017 llegó el primer espacio comercial. Se hizo en una propiedad familiar de Coronel Moldes que había pertenecido a su abuelo y luego a su padre. La inversión también surgió de la familia y ese local continúa funcionando allí. Después empezó a aparecer otra pregunta: cómo seguir creciendo. José recuerda que evaluaron distintas localidades de la zona, pero Río Cuarto tenía una ventaja difícil de ignorar. La distancia era similar, pero la escala y las posibilidades eran otras. “Estábamos buscando alguna forma de crecer o algún lugar donde poder abrir una sucursal. Nos llamó la atención porque el techo es mucho más alto, la proyección es mucho más amplia”, explica.

Hoy Prone mantiene su presencia en Coronel Moldes y cuenta con dos sucursales en Río Cuarto ubicadas en Maipú 2336 y San Martín 345. El crecimiento trajo equipo, más clientes, nuevas formas de vender y también la necesidad de delegar. Pero hay algo que todavía se mantiene. Durante toda la entrevista José sigue pendiente del local. Habla de los rieles magnéticos, de los perfiles LED, de WhatsApp y de aquellos días en los que salía a recorrer obras sin tener un comercio abierto, pero su mirada vuelve una y otra vez hacia los clientes. Prone creció y la iluminación también cambió. José, mientras tanto, continúa cerca de aquello que ocurre del otro lado del mostrador.

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