Esta mañana comenzó a ser juzgado el crimen de Jonathan Gordo. Andrea Molina y Magalí González están imputadas por el hecho ocurrido el 10 de noviembre de 2025.
Arrancó el juicio por el crimen de Jonathan Gordo, el hombre de 31 años que fue baleado en medio de una violenta pelea el 10 de noviembre de 2025. El hecho ocurrió en la esquina de Vicente López y Planes y Serrano, a pocos metros de la escuela Nueva Argentina.
En el banquillo están Magalí González, quien disparó contra Gordo, y su madre, Andrea Molina, acusada de entregar el arma de fuego a su hija y apuñalar a la hermana de la víctima.
Rosa Sabena, abogada querellante que representa a la familia de Jonathan Gordo, hizo referencia al hecho y dijo a Otro Punto que la pelea arrancó por una disputa de vieja data entre Molina y Erika Gordo. La víctima fatal había salido de su casa por los gritos que escuchó y fue baleado por Magalí González, hija de Molina, quien también había tomado intervención en la pelea.
“Hay una persona fallecida y otra que sufrió graves heridas y estuvo en peligro de vida”, aseguró Sabena.
En un crudo testimonio, la testigo Erika Gordo contó ante el juez Nicolás Rins el violento episodio que acabó con la muerte de su hermano. Dijo que ella fue a buscar a su hijo a la escuela Nueva Argentina y que, a veinte metros, comenzó a discutir con las acusadas. Señaló que vio a González con un arma disparando en dirección a su hermano —Jonathan Gordo— y que, en ese mismo momento, Molina le aplicó dos puñaladas en la espalda a ella. Erika confió que existía una vieja disputa entre familias.
Durante la audiencia, Sabena pidió incorporar las pruebas de que Andrea Molina, una de las imputadas, tenía prisión domiciliaria y que, en un allanamiento, le habrían secuestrado drogas y dinero. “Son dos personas que atacan a gente indefensa que no porta armas, trabajadores. Gente que vivió, por lo que surge del expediente, hostigando permanentemente a los vecinos porque son personas que tienen otras actividades”, dijo.

El pedido de justicia
Ana Gordo y Soledad Bustos, madre y hermana de Jonathan, reclamaron justicia y aseguraron que la víctima estaba a metros del lugar cuando fue atacada frente a su hijo y su esposa. Manifestaron su indignación porque familiares de las acusadas salieron con “custodia policial” de los Tribunales.
“Mi hijo salió de la casa y no se metió. Le pegaron a él, que no sabía que era a su hermana a la que habían agarrado a puñaladas a pocos metros de su casa”, dijo su madre. Contó que su nieto tuvo que recibir contención psiquiátrica tras lo ocurrido: “Mi hijo dio unos pasos y cayó delante de su hijo; Dios no quiso que le pegaran a él, porque fueron varios disparos”.
Además, sostuvo que no fue una riña, sino que las dos imputadas fueron con “armas blancas y armas de fuego a matar a mi hija, y mataron a mi hijo”. Según relató, Erika había recibido amenazas antes del trágico episodio de noviembre de 2025.
“Solo queremos justicia”, concluyó Soledad. Mañana continuará la etapa de debate con nuevas declaraciones de testigos.

