A horas de subir al anfiteatro de Banda Norte junto a León Gieco y otras glorias del cancionero nacional, Juan Carlos Baglietto, el hombre que durante décadas fue el puente que acercó la trova rosarina al resto del país, habló con Otro Punto

Amable, Juan Carlos Baglietto demora la hora del almuerzo y se entrevera en una charla con Otro Punto que tendrá a la memoria y a la defensa de la democracia como uno de sus bastiones, a pocos días de que se cumplan 50 años del golpe cívico militar que sumió al país en una larga noche. “Es un día para refrescar la memoria. No es para festejar nada, más allá de la recuperación de la democracia. La democracia es el único camino de los pueblos libres, y cuidarla es tarea de todos. No alcanza con recordar la historia: es algo que se vive y se defiende todos los días”, dice el artista.

Para Baglietto, volver a Río Cuarto siempre tiene un significado especial. “Siempre es un gusto enorme volver y encontrarnos con este espacio que tiene una particularidad maravillosa. No es un festival más como los muchos que hay en el país, sino que está muy ligado a la cultura”, expresó en alusión al Oroño Sinfónico que ya encendió los motores en la ciudad.
-¿Cómo te preparás para este Otoño Polifónico?
-La verdad que siempre es un gusto enorme volver a Río Cuarto. Sabido es que, en general, la mayoría de los festivales tienen puesta la mirada en una cosa no tan cultural muchas veces. Es un placer, además, compartir con la orquesta, con el coro, no solo porque el espacio ofrece una comodidad como pocos, sino también por poder compartir con artistas locales. Y en el marco de esto que vamos a celebrar, que es la obra de León, con León presente. Es muy prolífica su obra y muy talentoso este señor, que además de ser amigo ha compuesto canciones increíbles que han marcado el alma de un montón de gente. Y bueno, estar ahí con Ligia (Piro), con Julia (Zenko), con Vitale, con un conjunto de músicos, la verdad que es un lujo. Vamos a disfrutarlo a full, de eso se trata. La verdad es que estamos felices de poder hacerlo.
-Tu voz fue la puerta de entrada a toda una generación y a un movimiento musical enorme. ¿Sentís que fuiste un puente para acercar esa canción rosarina a muchísima gente?
-Sí, sin duda. Yo fui también una especie de emergente de una cosa mucho más grande que me excedía y que tiene que ver con esta impronta de los grandes artistas que tiene Rosario. Y sí, he servido de puente, sin duda.
Una de las sociedades musicales más duraderas de la escena argentina es la que Baglietto tiene con Lito Vitale, con quien lleva más de 35 años de trabajo conjunto, además de una amistad que comenzó incluso antes. Consultado por este vínculo, Baglietto reflexiona y dice: “Treinta y cinco años de amistad, de shows, de recorrer el país y de grabar cosas. Estamos cumpliendo lo que se llaman las bodas de coral, que son los 35 años en una relación de pareja (se ríe), y justo estamos trabajando en un disco que se va a llamar así, “Bodas de Coral”, con canciones de amor. Algunas son temas que en su momento mirábamos de costado y que con el paso del tiempo aprendimos a ver de otra manera”.

-Con lo que vos decís queda clarísimo, porque siguen juntos con esta relación musical y de amistad, ¿Qué aprendiste de Lito en todos estos años?
-Muchas cosas. No sé qué habrá aprendido él de mí, pero yo de él, muchas cosas (se ríe). Tiene una capacidad de trabajo impresionante que no se la conozco a ningún otro ser humano. Una capacidad de diversificarse también maravillosa. Y he aprendido que se puede. Nosotros somos independientes desde hace muchos años y este camino que hemos elegido de la independencia es vital y ha marcado un antes y un después. Él, con sus padres, tenía una cooperativa que funcionaba en épocas complicadas, y he aprendido que es posible ser independiente, no depender de las compañías discográficas, no depender del negocio puro de la música. Es una alternativa. Y eso, gracias al camino que ellos desde siempre han marcado. Así que, por otro lado, disfruto de su cariño también. Está buenísimo.
“Hace muchos años que elegimos este camino sin depender de compañías discográficas ni de grandes estructuras. Seguimos juntos porque nos elegimos, porque logramos sacar del otro lo mejor que tiene para dar”, sostiene Baglietto.
En una fecha cercana al 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Baglietto compartió una reflexión sobre el significado de esa jornada para la sociedad argentina.
-¿Cuál el rol del arte y de la música en esto de mantener viva la memoria?
-La música no va a hacer la revolución, pero me parece que ayuda para que la gente se emocione, y eso significa que pueda sobreponerse a algunas cosas que no le son tan favorables. La música es una especie de cuento: no cura, pero calma. Creo que el rol de los artistas populares, además, es, a través de la música, sin ser textuales, mostrar la realidad, contar la aldea, pintar la aldea, como dicen. Me parece fundamental el rol de los artistas populares, como me parece fundamental cualquier cosa relacionada al arte, porque en alguna medida es una expresión legítima de las emociones y de las necesidades de la gente.
-¿Y cómo ves a las nuevas generaciones? ¿Creés que logran conectarse con todo esto que representa el 24 de marzo?
-Mirá, yo creo que es tarea de todos. Las nuevas generaciones, no sé si las nuevísimas tienen tan presente lo que se conmemora, porque nacieron en democracia y entonces no tienen con qué comparar. Pero me parece que es tarea de los más adultos poner en valor y recordarle a la gente más joven que lo que se conmemora es un evento que nos permitió salir de un estado de oscuridad a vislumbrar alguna posibilidad de luz. Yo creo que todos los días se trabaja a partir de la democracia.

En cuanto al presente del país y de la música, Baglietto reconoce que la situación es compleja para muchos artistas, aunque se considera privilegiado por poder seguir viviendo de su vocación: “Yo no soy parámetro porque soy uno de los elegidos que tiene trabajo y vive de algo que ama. Pero la realidad es que hay mucha gente pasando un momento difícil. En la cultura también se siente. Nosotros seguimos haciendo lo que siempre hicimos: trabajar mucho, recorrer lugares, adaptarnos. Somos un ejemplo de que se puede seguir, incluso en un panorama adverso”. El concierto “Celebramos la música de León Gieco” propone justamente eso: volver sobre un cancionero que atraviesa generaciones y que forma parte de la identidad cultural argentina. Y como “la vida es una moneda” y el viaje es incierto, solo resta ir al show, reflexionar sobre el valor intrínseco de la existencia y a lo mejor resulta mejor así.

