Desde Ucacha, un pequeño pueblo cordobés, Enzo Doliri construyó de manera espontánea un fenómeno en redes sociales junto a Flaco, su galgo mestizo, cuya calma y expresividad mínima conquistaron a millones de usuarios en TikTok, y más recientemente junto a Manolito, un gato que completó el trío. El proyecto nació en pandemia, cuando Enzo (actor, diseñador gráfico y creador de contenido) decidió sumar a Flaco a sus videos de humor, logrando una conexión auténtica que rápidamente se volvió viral. Detrás hay una fuerte carga emotiva, ya que Flaco es un recuerdo vivo de un amigo fallecido, además de una relación construida durante casi once años de convivencia. El contenido se apoya en la naturalidad, el humor popular y el oficio actoral de Enzo, que hoy supera el millón cuatrocientos mil seguidores sin perder el arraigo a su pueblo ni la esencia que convirtió a Flaco en uno de los perros más queridos de TikTok.

Enzo Doliri es el rostro y la voz, detrás de una dupla que se volvió furor en redes sociales: él y su perro Flaco: un galgo mestizo que con sus reacciones mínimas y su calma absoluta cautivó al público. Y como si fuera poco, hace poco se sumó un nuevo personaje: Manolito, el gato. Con más de 1.400.000 mil seguidores, los tres se transformaron en los personajes más reconocibles de Tik Tok.
Flaco llegó a la vida de Enzo con una carga emocional profunda ya que fue un regalo de un amigo muy cercano que falleció. Su historia está ligada también a una pérdida anterior: el primer perro que Enzo había adoptado, hermano de Flaco, murió atropellado. “Flaco es también un recuerdo vivo de mi amigo”, explica. Hoy, con casi once años, lo acompaña a todos lados: al trabajo, al taller, a la vida diaria.
En diálogo con Otro Punto, Enzo Doliri nos cuenta cómo nació esta idea de hacer videos con sus mascotas, que hoy es furor en las redes sociales.
-¿Cómo se te ocurrió empezar a hacer videos de humor?
-El proyecto nació en plena pandemia, en un contexto de encierro, incertidumbre y tiempo libre. Yo ya hacía videos de humor, más referido a imitaciones, sobre todo de Gasalla y producciones ligadas a Esperando la Carroza. Mucha gente me decía tenés que hacer videos en Tik Tok y un día puse a Flaco al lado mío en un video, con una peluca que él mismo trajo de la calle y bueno ahí podemos decir que fue la señal para continuar haciendo este contenido porque a la gente le encantó.
Ese primer video marcó un antes y un después. El algoritmo hizo lo suyo, pero detrás hubo algo más difícil de replicar: una conexión real y espontánea entre una persona y su mascota.
Lejos de la cámara, Flaco es exactamente lo que se ve en pantalla: tranquilo, sereno, casi zen. Tiene 10 años y desde el mes de vida que vive junto a Enzo. Solo se altera cuando hay comida o visitas de por medio. “Si ve que acomodo el celular o agarro una peluca, ya viene solo y se sienta al lado mío. Y si no lo grabo, me mira como diciendo ‘¿y yo?’”, cuenta Enzo.

-¿Tu personalidad es así como la de Flaco relajado o al revés?
-Nosotros con Flaco somos parecidos, pero bueno, tenemos varias facetas de nuestra personalidad, digamos. Entonces nos vamos acoplando.
Enzo dice que no sabe si Flaco se parece a él o él a Flaco. Es que entre ambos han forjado un vínculo único en el que van aprendiendo y creciendo juntos. Esa naturalidad es una de las claves del éxito. No hay guiones rígidos ni múltiples tomas: Enzo estudia los audios, memoriza cada inflexión, y graba una o dos veces como máximo. “Si no, Flaco pierde espontaneidad”, explica.
Hoy, Enzo supera el millón cuatrocientos mil seguidores en TikTok, con una comunidad que también crece en Instagram y Facebook. Cada plataforma tiene su lógica y su público: TikTok es más desinhibido, más viral, más inmediato; Instagram es más visual; Facebook, sorprendentemente, conecta con audios históricos y con un público adulto que se reconoce en fragmentos de la televisión y la cultura popular.
Durante la pandemia, los mensajes llegaban desde todos lados: distintas provincias, otros países, incluso en otros idiomas. “Uno no termina de dimensionar hasta dónde llega un clic”, reflexiona. Las traducciones automáticas rompieron la última barrera: el idioma ya no limita el alcance.
Desde hace un tiempo, a la dupla se sumó Manolito, un gato que vive en la casa de los abuelos de Enzo, donde él tiene su taller de serigrafía. Contra todo prejuicio, Manolito resultó ser “un actor de primera”: dócil, cariñoso, acostumbrado al contacto humano y con una convivencia armónica con Flaco.

-¿Cómo se llevan Flaco y Manolito?
-Re bien, aparte Flaco es muy tranquilo. Nunca pelearon, se conocen desde chiquitos y siempre jugaron.
-Bien o sea que en este caso no se cumple ese dicho de: “se llevan como perro y gato”
-Nono, en este caso no jaja
Flaco y Manolito protagonizaron juntos uno de los videos más vistos del perfil, donde un audio sobre perros desesperados por comida coincidía perfectamente con una escena real de juego entre ambos.
Aunque muchos lo conocen exclusivamente por las redes, Enzo se define primero como actor. Hizo teatro en su pueblo, participó en tributos a Gasalla, trabajó con croma y pantalla verde junto a una actriz de Bahía Blanca para recrear escenas de Esperando la Carroza, y eso derivó en convocatorias, documentales y nuevas oportunidades. A fin de año, incluso participó en un homenaje televisivo emitido por TN.
Los vestuarios, pelucas y personajes no son improvisados: cada uno tiene una personalidad definida, pensada en función del audio y del rol que Flaco o Manolito van a ocupar. “No necesito pintarlo ni exagerar. Flaco no lo necesita”, dice.
Enzo no vive de las redes. Trabaja como diseñador gráfico, en serigrafía y también en el negocio gastronómico familiar. Las marcas aparecen, pero con criterio: mucho canje, algunas colaboraciones pagas y siempre priorizando que lo que llegue sea bueno para Flaco.

-¿Flaco come mejor que vos se podría decir?
-Sin dudas jaja. ÉL tiene el síndrome del muerto de hambre y como la mayoría de las mascotas él tiene su propio alimento. Desde que empezamos a hacer vídeos en redes fue prácticamente instantáneo que nos empezaron a llegar cosas de muchas marcas para Flaco. Él siempre tiene su alimento su balanceado digamos y si no también le mandan snacks naturales, que ahora está de moda eso. Pero, entre nosotros te diría que él prefiere la comida humana jaja
El verdadero motor sigue siendo otro: los mensajes. Personas que agradecen una sonrisa en un mal día, que cuentan que los videos los ayudaron en momentos difíciles.
En Ucacha, Enzo sigue siendo “uno más”. Los adultos lo saludan con naturalidad; los chicos, en cambio, lo paran, le piden fotos, lo esperan con Flaco en el predio del ferrocarril. “Es un pueblo chico, acá nadie se la cree”, dice.
Tal vez ahí esté la clave final: no hay personajes forzados, ni una estrategia de marketing perfecta. Hay memoria emotiva, humor popular, observación, oficio actoral y un equipo que funciona porque es real.



Desde Tierra del Fuego, simplemente, gracias Enzo.
Concidero que hay mucha profesionalidad al transmitir los posteos , lo que parece simple es producto de mucha amorosidad y respeto a sus animales de companīa y el inter actuar con ellos como familia.Hay mucho humor del bueno,que sortea lo guionado.Cristina @espacio.volare
Amo a ese trío maravilloso y mágico. Ocurrentes, cada día me sorprenden y me hacen reír, aún en los momentos más grises. Manolito es la frutilla de la torta. ¡¡¡Gracias!!!
Son lo mejor que conocí este año! Ya parecía que Enzo tenía un actor dentro,pero las escenas que hace con el Flaco y son épicas. Ese ángel peludo es adorable y Manolito completa el trío. Gracias x las sonrisas,el buen humor que alegraron este 2025