GASTÓN PIRANI: Un nostálgico al rescate de los ´80

El creador audiovisual riocuartense lleva más de dos décadas trabajando detrás de una pantalla, entre edición y efectos visuales. Hoy explora las posibilidades de la inteligencia artificial para restactar personajes y lugares de un pasado que atesora.

Fotos: Santiago Mellano

Hizo jugar a Manuel Belgrano con la camiseta del Pirata cordobés, imaginó a Einstein con la de Boca y logró que John Lennon se transformara en el 9 goleador que River anda necesitando con urgencia. También reunió a He-Man, León-O y Optimus Prime alrededor de un asado, en un posteo que superó los cinco millones de reproducciones. Detrás de esas escenas imposibles está Gastón Pirani, creador audiovisual riocuartense que desde hace años busca distintas maneras de transformar una idea en una imagen.

Nos encontramos a las 16 en el café que está al lado de la oficina de Otro Punto. Gastón llegó con la mejor predisposición y dispuesto a charlar, aunque tampoco quisimos demorarlo demasiado: todavía tenía que terminar la edición de un video antes de las 19. No hizo falta mucho tiempo para advertir cuánto lo apasiona ese mundo. Habla de computadoras, edición, inteligencia artificial y nuevas herramientas con la curiosidad de alguien que, a pesar de llevar años trabajando en tecnología, todavía quiere descubrir qué hay después.

Empezó poniendo música, aprendió 3D con un libro y llegó a esperar horas para que una computadora renderizara apenas unos segundos. Hoy el escenario es completamente distinto: trabaja con distintas herramientas de inteligencia artificial y procura mantenerse siempre cerca de las últimas novedades.

Pero hay algo que, asegura, no cambió con la velocidad de la tecnología. Las herramientas pueden acelerar procesos y hacer en minutos cosas que antes demandaban horas, pero no reemplazar aquello que origina todo. “La creatividad siempre va a estar en uno”, resume.

Esa idea atraviesa buena parte de su trabajo. Nostálgico, autodidacta y curioso, encuentra muchas de sus producciones en recuerdos, personajes y lugares que formaron parte de su propia historia. Río Cuarto aparece una y otra vez en sus videos, desde fotografías antiguas a las que volvió a dar movimiento hasta una producción que convirtió por unos segundos las calles de la ciudad en el universo de GTA Vice City.

Estar actualizado también forma parte de su rutina. Le gusta tener los últimos modelos de teléfono, probar sistemas operativos incluso cuando todavía están en versiones beta y conocer las novedades antes de que lleguen de manera masiva. Si aparece algo nuevo, quiere saber cómo funciona y hasta dónde puede llevarlo.

Sus comienzos

Mucho antes de trabajar con inteligencia artificial hubo una computadora que apenas sabía utilizar, horas de prueba y error y renders que podían demorar una eternidad. Gastón recuerda haber esperado cerca de seis horas para obtener apenas tres segundos de una animación. Si el resultado no era exactamente el esperado, empezar otra vez significaba volver a atravesar todo ese proceso.

—¿Cómo fue tu primer acercamiento a lo audiovisual? Porque tengo entendido que a los 18 años prácticamente no sabías usar una computadora.

—Exacto. En el secundario no sabía nada. Pero siempre recuerdo que a un compañero le dije: “Yo, si tuviera una computadora en mi casa, podría hacer lo que quiera”. No sé por qué, pero sentía que la computación era algo muy groso, aunque no sabía hacer nada. En el año 2000 me compré mi primera computadora. Yo era DJ y la compré para grabar discos, poner música y trabajar. Después empecé a meterme, a probar, incluso rompía cosas y llamaba a amigos que sabían más. Luego me metí con el 3D y ahí empezó todo. Aprendí 3D con un libro que todavía tengo guardado.

También era distinta la televisión. Los trabajos no podían enviarse de manera instantánea: había que grabarlos en cassette y llevarlos físicamente al canal. Con el tiempo llegó El Acelerador, uno de los espacios importantes de su recorrido profesional. Allí encontró libertad para trabajar la edición con una impronta propia. El productor Luis Bona le dio una consigna sencilla: hacerlo como él quisiera. Y Gastón lo hizo. Con los años fue construyendo un estilo que todavía reconoce en sus trabajos. Continúa vinculado a la edición del programa y una de sus aperturas fue realizada completamente con inteligencia artificial.

—¿Qué cambio notaste cuando pasaste de lo analógico a trabajar con inteligencia artificial?

—La diferencia estaba en mí, en la emoción que tuve. Es como que hubiera estado esperando esto desde que empecé con la computación. Parece mentira, pero lo sentí así. Una vez llegué a trabajar con diez herramientas de inteligencia artificial a la vez para hacer un video especial: una se encargaba de la voz, otra del movimiento de los labios, otra del fondo y así con distintas partes. Me parecía impresionante poder hacer todo eso.

Creatividad y nostalgia

Lo explica desde el desafío. Frente a una idea vuelve a hacerse preguntas parecidas a las de aquellos primeros años: cómo conseguir determinado movimiento, qué herramienta utilizar o qué indicación darle para llegar al resultado que imagina. Para Pirani, tener acceso a las mismas plataformas no significa que dos personas vayan a crear lo mismo. “Es como darte una cámara de fotos: es una herramienta. No vas a hacer lo mismo que yo, es imposible que pase eso. Yo te puedo dar la mejor cámara de fotos, pero si no sabés qué foto querés hacer, no vas a hacer nada”. Ahí entran los prompts, las instrucciones que se le dan a la inteligencia artificial para indicarle qué se quiere conseguir.“El prompt, para mí, es lo más importante que existe”, sostiene.

Muchas de esas instrucciones terminan llevando a Pirani hacia un territorio que conoce especialmente bien: la nostalgia. “Soy re nostálgico”, admite.

Para un aniversario de Río Cuarto tomó fotografías antiguas y les dio movimiento. Después llegaron los viejos carteles y lugares que formaron parte de otras épocas de la ciudad. Marrakech, Estación Cero y otros espacios comenzaron a reaparecer a través de imágenes. En el caso del interior de Estación Cero, incluso recurrió a algunas referencias, pero también a lo que conservaba en su propia memoria. Los años 80, los personajes de la infancia, la música y objetos de otras épocas aparecen una y otra vez. También aquella forma de consumir contenidos en la que había que esperar para escuchar una canción o ver un programa, muy lejos de la disponibilidad inmediata que ofrecen hoy las plataformas.

Uno de sus trabajos más recientes volvió a unir esa nostalgia con Río Cuarto. Gastón caminaba por el centro cuando surgió la idea de transformar esas calles con la estética de GTA Vice City, un videojuego al que guarda especial cariño y que recuerda haber terminado. Las imágenes originales eran suyas y luego comenzó a probar diferentes herramientas de inteligencia artificial hasta acercarse al resultado que imaginaba. Creó un video que consigue, durante unos segundos, hacer creer que podría existir.

—¿Cómo nació el video de Río Cuarto inspirado en GTA?

—Estaba dando una vuelta por el centro, voy siempre los sábados a desayunar ahí, y veía todo esto de GTA. Vice City era muy sentimental para mí, de hecho yo lo terminé. Y fue como me pasa siempre de preguntarme si lo puedo hacer y se que sí. Usé un montón de motores de inteligencia artificial. Había algunos que te hacían cualquier cosa, pero fui probando.

La publicación comenzó rápidamente a circular fuera de su cuenta. Distintos medios la compartieron e incluso amigos le contaron que personas de México les habían enviado aquel video hecho en Río Cuarto. No era la primera vez que le ocurría: recuerda otra producción que llegó a alcanzar alrededor de dos millones de reproducciones en un solo día y terminó apareciendo en televisión nacional. Incluso, Gastón trabajó para clientes del exterior a través de una plataforma de servicios freelance para clientes de España, Estados Unidos y hasta Uzbekistán. Pese a esa repercusión, exponerse personalmente nunca fue demasiado importante para él. Puede ocurrir que alguien conozca su nombre sin reconocerlo en la calle. Después de todo, buena parte de su recorrido siempre ocurrió detrás: primero de una consola, después de una computadora y finalmente de imágenes que terminaron llegando mucho más lejos de lo que imaginaba.

Ideas, proyectos y sueños

Mientras prueba herramientas, edita y piensa nuevas ideas, Pirani está enfocado también en Creatividad + IA: guía para principiantes, su primer libro.

—¿De qué se trata este libro?

—Creatividad + IA es mi historia. Cuento mi experiencia desde que empecé con la inteligencia artificial y también algunas cosas que viví en la parte analógica, aunque está más enfocado en la IA. Después cuento qué herramientas uso y cómo hice algunos de mis trabajos. La idea surgió también porque mucha gente me pedía cursos, tutoriales o me escribía para que les explicara cómo hacía las cosas. Yo les explicaba, pero era como ser un profesor particular. Entonces decidí llevar todo eso al libro, donde comparto las herramientas que utilizo.

—¿Tenés algún sueño hoy?

—Me gustaría ayudar a hacer crecer el canal de YouTube de mi hija Isabella, porque ese es su sueño. Ella quiere ser YouTuber y a mí me gustaría acompañarla para que pueda cumplirlo. Isabella tiene su propio canal, ISALOL SURPRRISE!, dedicado al universo de las muñecas. Allí comparte unboxings, muestra las muñecas, su ropa, accesorios, cambios de color y diferentes detalles de cada una. Gastón ya puso también parte de su oficio al servicio de ese sueño. Le hizo una canción y un videoclip, con una edición que, según cuenta, fue “todo a pulmón”. Después de una charla atravesada por inteligencia artificial, nuevas herramientas, videos que alcanzan millones de reproducciones y proyectos que viajan mucho más allá de Río Cuarto, aparece así uno de sus objetivos más personales: usar todo lo que aprendió durante años para ayudar a Isabella a acercarse al suyo.

Compartir

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio