LOS CALIGARIS, todos locos por los 30

Los Caligaris regresan a Río Cuarto el próximo 25 de septiembre mientras ya preparan los festejos por sus tres décadas. Raúl Sencillez, cantante y uno de los fundadores del grupo, habló con Otro Punto sobre el presente de la banda, los kilómetros recorridos y los proyectos que se vienen.

Su nombre es Diego Pampiglione, aunque desde hace más de dos décadas todos lo conocen como Raúl Sencillez. El apodo nació en los primeros años de Los Caligaris y con el tiempo terminó convirtiéndose en su identidad artística, al punto de que hoy son pocas las personas que todavía lo llaman Diego.

Antes de hablar de Los Caligaris, Sencillez repasa su mañana. Llevó a sus hijos a la escuela, cargó nafta, hizo tres trámites y hasta fue al gimnasio. “Hiciste de todo, yo no hice casi nada”, le digo. A lo que responde entre risas: “No te creas que todos mis días son así”.

Los Caligaris cumplieron 29 años y ya comienzan a palpitar y organizar los festejos por las tres décadas. “No sé si escribiremos un libro, filmaremos una película, un documental, un disco, pero algo de todo eso, todo eso junto vamos a hacer”, adelanta el músico.

Todavía falta un año y no hay una forma definida para el festejo, pero las ideas ya empezaron a circular. En el medio hubo etapas felices y otras bastante más difíciles. Raúl menciona especialmente la pandemia, cuando no podían tocar ni viajar. Sin embargo, siente que las tres décadas llegarán en un momento especial. “Los 30 años nos van a agarrar en un re lindo momento. Tenemos un año todavía de preparación, pero ya empezamos con los preparativos”.

Antes de esa celebración hay otra fecha marcada en el calendario: el 25 de septiembre Los Caligaris volverán a Río Cuarto para presentarse en Predio West. “Río Cuarto te diría que es uno de nuestros lugares favoritos de Córdoba”, asegura Sencillez.

La relación viene de hace muchos años. Tocaron en boliches, pubs, bares, carnavales y fiestas estudiantiles de la ciudad. Pero cuando Raúl recuerda esas visitas no aparecen solamente los recitales. “Desde la primera vez que fuimos siempre nos recibieron con los brazos abiertos, la gente es muy cálida con nosotros, tenemos muchos amigos. Si te digo que alguna vez no nos invitaron a comer un asado cuando fuimos para allá, te miento”, explica y agrega: “siempre terminamos en alguna casa guitarreando. Siempre es motivo de celebración, de festejo, pero no solamente el show, sino lo anterior o lo posterior”. Después de tantos años, incluso reconoce cierta pertenencia: “nos sentimos un poco de allá”.

Vos sos la razón de… seguir

La cuenta sorprende incluso a ellos: llevan más de la mitad de sus vidas dentro de Los Caligaris.

– Caligaris es una banda que siempre lleva la alegría al escenario. ¿cómo se hace para que después de casi tres décadas siga siendo una fiesta y no se convierta en rutina?

– Se convierte en rutina. El vino se convierte, porque brindamos siempre jaja. No, para nosotros es tocar el cielo con las manos. La banda arrancó como un divertimento, como un hobby, entre chicos que íbamos al colegio, en una de las etapas más lindas de la vida, que es la adolescencia y sin querer se terminó transformando en nuestro modo de vida, en nuestro motor. Llevamos más de la mitad de nuestra vida tocando y compartiendo esto. La verdad es que se nos ha pasado rápido, pero miramos para atrás y han pasado muchas cosas. Y rutina no. Tenemos la suerte, primero, de hacer lo que amamos. Segundo, de compartirlo con gente que queremos, que nos hace feliz.

También está el público, que fue creciendo al mismo tiempo que ellos.

“Nuestro público es exactamente igual que nosotros. Es gente de barrio, gente laburadora, que ahora es familia, te diría. Nosotros también ya tenemos hijos, perros, gatos. Es muy lindo ver reflejada la historia de la banda en nuestro público”, dice Sencillez.

Hace poco hablaban de eso con Jorge Serrano, de Los Auténticos Decadentes. “Él decía: ‘El público nuestro es como nosotros, no nos ven como Jimi Hendrix’. Y es verdad, nosotros estamos muy lejos de Jimi Hendrix, somos gente normal”, comenta el músico.

En esa relación con quienes los escuchan, las canciones también dejaron de pertenecerles únicamente a ellos. Raúl recuerda una historia particular con “Razón” y dice: “Una hermana, digo una hermana porque es una monja, nos dijo que esa canción sentía que era para Dios y si bien el tema no había sido escrito con ese significado, si ella quiere pensar que es para Dios, bienvenido sea”. Para él, ahí está una parte de la magia. “Cada uno la escucha y le da su propia interpretación. Creo que eso es lo lindo también, que cada uno la pueda dedicar”. Y enseguida se mete, casi sin querer, en algo más personal. “Ojo también con las canciones que uno dedica, porque a veces te dedican una canción, después esa historia no va, no funciona más, y cada vez que escuchás esa canción recordás a esa persona que te la dedicó”, dice, se frena y aclara: “Pero bueno, es un tema aparte, no quiero meterme en cuestiones más personales”.

Una canción puede terminar hablando de Dios, de una historia que se terminó o de algo completamente distinto a lo que imaginó quien la escribió. También puede llegar a una cancha. “Kilómetros”, por ejemplo, terminó siendo adoptada por hinchadas de distintos países latinoamericanos. Raúl menciona Colombia, Guatemala, El Salvador y Honduras. “Es una de las canciones bandera de Los Caligaris en los shows. Vamos a tocar y cuando hacemos ‘Kilómetros’ explota todo”. Algo parecido ocurrió con “Que corran” y con “Todos locos”, utilizada incluso en el Mundial.

Kilómetros compartidos

Gran parte de esos kilómetros tienen que ver con Los Auténticos Decadentes. La relación entre ambas bandas comenzó mucho antes de la gira que hoy comparten. En 2005, Los Decadentes produjeron el tercer disco de Los Caligaris y dos años más tarde fueron fundamentales para otro paso decisivo.

“En 2007 fuimos por primera vez de la mano de ellos a México. Ahí empezamos a escribir un nuevo capítulo en nuestra historia”. Con el tiempo se cruzaron cada vez más en Argentina y en otros países. “Siempre fantaseamos con la idea de hacer una gira de manera conjunta”, dice Sencillez. Ahora esa fantasía se convirtió en “La Fórmula Perfecta”. “Es un sueño hecho realidad”, asegura y encuentra una comparación para explicarlo: “Salvando las distancias, es como la foto de Julián Álvarez con Messi, que después terminaron jugando juntos en la Selección y ganando un Mundial. Un poco con Los Decadentes nos pasa eso”.

¿Qué tienen las dos bandas que hace que encajen tan naturalmente?

–Somos dos bandas numerosas, dos bandas que le rendimos tributo a la alegría, que no solamente le rendimos tributo, sino que la defendemos también. Son doce músicos de un lado y doce del otro. Somos un montón de gente arriba del escenario en tiempos donde abundan los solistas. Hay mucho artista que va con una computadora y hace su performance. Nosotros todo lo contrario.

En un público como el mexicano, que suele señalarse como uno de los más difíciles de conquistar, Los Caligaris son siempre muy bien recibidos. Con el tiempo, México dejó de ser solamente un destino dentro de una gira. “Nosotros nos sentimos como en casa. Es un país donde ya tenemos familia, te diría. Tenemos mucha gente querida”, comenta Raúl.

A partir de lo que ocurrió allí, Los Caligaris también comenzaron a expandir su recorrido por otros países de Latinoamérica.

El presente encuentra además a la banda con Caligaris Sí, un disco de 13 canciones atravesado por las colaboraciones. A lo largo del trabajo participan La Vela Puerca, Karina La Princesita, Coti, Los Auténticos Decadentes, Banda El Recodo, La Mona Jiménez, Silvestre y La Naranja, Santaferia, Benjamín Amadeo, La K’onga, Neto Peña, Olivia Wald, Alan Sutton y las Criaturitas de la Ansiedad y Paty Cantú.

¿Qué nos podés contar de este disco?

Caligaris Sí tiene 13 canciones y la particularidad es que en todas hay un artista o una banda que nos acompaña. Está bueno porque también es una manera de generar conexiones con otros artistas y con otros públicos. Es un disco muy lindo porque, de alguna manera, representa el momento que estamos viviendo con la banda. Elegimos ponerle Caligaris Sí porque sentimos que “sí” es la palabra más optimista que tiene nuestro vocabulario y nuestro idioma. Además es breve y queda justo al final de Caligaris. Lo venimos preparando hace tiempo y nos costó un montón coincidir con todos estos artistas, que se sumaron y dijeron que sí. De alguna manera también acentúa ese perfil que tiene la banda: sentimos que hacemos música alegre, pero sobre todo optimista, siempre para no bajar los brazos y para sacar una sonrisa.

Entre los invitados aparece La Mona Jiménez, con quien volvieron a encontrarse para “Todos locos”, la colaboración más reciente que hicieron Los Caligaris. Consultado sobre cómo es compartir con el astro del cuarteto, Sencillez dice: “La Mona es un artista que queremos un montón, que admiramos un montón. Somos cordobeses, somos argentinos, es una leyenda, un ícono viviente del cuarteto”.

 Ya habían grabado juntos “Tu fantasma”. Esta vez también hicieron un videoclip. “Siempre compartir con Carlos es una emoción tremenda porque es un tipo que ha vivido mucho, que tiene muchas historias para contar y que es un ser muy especial”, explica.

Quereme así

En el caso de Raúl, el escenario apareció mucho antes de Los Caligaris. Es quinta generación de una familia circense, al igual que su hermano Martín. “Yo creo que si hubiéramos sido otra cosa nuestra familia se hubiera asombrado”. En su casa hubo payasos, magos, equilibristas y otros artistas. “Viste que en una familia siempre hay una oveja negra, sobre todo cuando son médicos, abogados y por ahí le sale artista el hijo. En mi casa, como todos eran artistas de circo, siempre nos apuntalaron con la decisión de hacer un poco de música, un poco de ruido”, cuenta. Sus padres todavía los acompañan y, después de 29 años, siguen poniéndose nerviosos antes de los shows. Fuera del escenario también conserva la intención de hacer reír, aunque admite que tiene predilección por los chistes malos. Sus hijos, entrando en la adolescencia, son los primeros críticos: “Me dicen: ‘Papá, jubilate’” jaja.

¿Y qué hace feliz al que tiene que hacer feliz a los demás?

–Me hace feliz ver feliz a la gente que quiero. Siempre trato de robarle una sonrisa a la gente que me rodea.

Casi tres décadas de banda también dejaron anécdotas de ruta.

¿Alguna vez se les rompió el colectivo o les paso algo que tuvieron que resolver en el momento?

–Sí, el colectivo se nos rompió millones de veces. Una vez se nos rompió y no tuve mejor idea que armar la batería al costado de la banquina. Después mis amigos se empezaron a sumar con sus instrumentos y terminamos ensayando. La gente pasaba por la ruta, algunos frenaban porque nos reconocían, y me acuerdo que una pareja fue hasta el pueblo más cercano y nos trajo bebidas y pebetes.

Después de todo lo vivido, cuando se le pregunta qué sueño todavía le queda por cumplir, Raúl no habla de un estadio o un premio en particular, sino de seguir haciendo lo que hacen. “A mí me gustaría vivir toda la vida de la música”.

La música, dice, le permitió conocer lugares, comidas y personas. Pero lo que quiere para el futuro se parece bastante a aquello que empezó cuando eran adolescentes. “Ojalá Dios me dé la salud y la posibilidad de poderme dedicar toda la vida a esto que es lo que amo”, resume y agrega: “El mejor sueño que me podía regalar la vida es poder seguir haciendo música con mis amigos hasta que Dios y los santos lo permitan”.

Y uno de los próximos capítulos será en Río Cuarto. Después vendrán más escenarios, más rutas y los preparativos para los 30. Puede haber un libro, una película, un documental, un disco o un poco de todo. Pero, sin dudas, para Los Caligaris hay camino para rato: todavía quedan muchos kilómetros por delante. Y hablamos de camino porque ellos prefieren ir caminando.

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