Maggie Cullen: “León Gieco y Teresa Parodi me impulsaron a escribir mis canciones”

La cantante y compositora folklórica argentina Magdalena “Maggie” Cullen llegará por primera vez a Río Cuarto el próximo domingo 24 de mayo para presentarse en Elvis junto a toda su banda. En diálogo con Otro Punto habló sobre su nuevo disco Décimas, su vínculo con León Gieco, la nueva generación del folklore y el recorrido artístico transitado tras su paso por La Voz Argentina.

Habla pausado y con la dulzura característica de su timbre de voz. Maggie Cullen transmite la misma sensibilidad cuando canta que cuando conversa. Del otro lado del teléfono aparece cercana, agradecida y entusiasmada. Cuenta que está atravesando una gira muy especial y que Río Cuarto será una de las ciudades más esperadas. “Es la primera vez que voy, así que estoy súper feliz”.

Con 25 años, Maggie se convirtió en una de las voces jóvenes más destacadas del folklore argentino. Dueña de una interpretación profunda, construyó un camino artístico donde conviven la raíz folklórica, la canción latinoamericana y ciertos matices del rock nacional. En 2024 ganó el Premio Gardel a Mejor Álbum Artista de Folklore por Canciones del viento y este año volvió a ser nominada gracias a Décimas, su nuevo trabajo discográfico.

El domingo 24 de mayo llegará a Río Cuarto para presentarse en Elvis junto a toda su banda, en un espectáculo que promete un despliegue integral. “Voy a estar en Córdoba, al día siguiente en Villa María y el domingo en Río Cuarto presentando este nuevo disco Décimas”, dice la compositora.

Aunque hoy su nombre aparece asociado naturalmente al folklore, Maggie asegura que durante muchos años no imaginaba convertirse en compositora. Cantar sí era parte de su vida desde muy chica. Componer no. Hasta que aparecieron ciertas personas fundamentales.

“León Gieco y Teresa Parodi fueron quienes me impulsaron muchísimo a animarme a escribir mis canciones”, explica. “Ellos tienen toda una vida dedicada a eso y yo sentía un deseo enorme de poder hacerlo, pero no me animaba”, dice.

Ese proceso terminó volcándose en Décimas, la canción que da nombre al disco y que además fue nominada a Mejor Canción de Folklore en los Premios Gardel. “Es una alegría enorme porque detrás de cada canción hay muchísimo trabajo, muchísimo corazón puesto”, dice.

-Sobre Décimas ¿Cuánto tiempo te llevó hacerlo y qué buscaste contar ahí?

-Es un disco muy lindo que trabajé durante casi dos años. Tiene canciones mías y recorre distintas regiones y sonoridades: aparece algo del litoral, del norte, de la música surera y también cierta influencia del rock nacional, que es lo que escuché desde chica. Lo produjo Popi Spatocco, un gran productor que trabajó mucho tiempo con Mercedes Sosa. Él me ayudó a terminar de definir las canciones, porque a veces son tantas las que a una le gustan que se vuelve muy difícil elegir. Además, el disco tiene invitados muy especiales: Raly Barrionuevo, Kevin Johansen, Pachi Herrera e Ivonne Guzmán.

Con Raly grabó “Las Coplas del Valle”, una de las canciones más emotivas del álbum. El videoclip fue filmado en la casa del músico cordobés, en un clima completamente íntimo. “Compartimos unas hamburguesas caseras, charlamos mucho y después grabamos en el patio de su casa. Fue muy hermoso”, cuenta. Maggie habla además de la participación de Kevin Johansen, quien le regaló una de sus canciones para grabar juntos. “Eso para mí fue muy fuerte”, admite.

Ese universo musical terminó moldeando una identidad artística que hoy encuentra una síntesis propia.

-¿Cómo apareció el folklore en tu vida? ¿Fue algo que llegó desde chica, por gusto propio o por una cuestión familiar?

-En casa se escuchaba muchísima música y de todo un poco. Crecí escuchando a Mercedes Sosa, Cafrune, Larralde, Tita Merello, Chabuca Granda, Violeta Parra, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Charly García, Fabi Cantilo, Malena Muyala, Los Beatles y Queen, entre muchos otros artistas. En mi casa había música todo el tiempo. También estaban las peñas, las guitarreadas y los encuentros con amigos a los que les gustaba la música. Ese fue el ambiente en el que me formé y, de alguna manera, el folclore fue parte de mí desde muy chica.

La conversación inevitablemente deriva hacia el folklore y las nuevas generaciones. “Creo que el folklore está más vivo que nunca”, afirma. “Hay muchísimos jóvenes que aman las peñas, las guitarreadas, las chacareras, las zambas. Siento que hay una vuelta muy fuerte hacia esa música”, dice Maggie.

Para ella, parte de ese fenómeno también tiene que ver con artistas contemporáneos que comenzaron a mezclar el folklore con otros géneros y lograron acercarlo a nuevos públicos. “Lo que hacen artistas como Milo J o Cazzu me parece buenísimo porque abren el juego y hacen que otra gente pueda enamorarse de esta música”, sostiene.

Su historia artística cambió definitivamente en 2021 cuando participó de La Voz Argentina. Allí llegó hasta semifinales y logró una enorme visibilidad en plena pandemia. Pero más allá de la exposición mediática, lo que verdaderamente cambió fue otra cosa: “Ahí descubrí que quería dedicarme a esto. Fue un descubrimiento vocacional muy fuerte”.

-Estuviste en La Voz Argentina, en una edición muy particular para los riocuartenses, porque Eze Pedraza llegó a la final, ¿Cómo viviste esa experiencia y qué significó para vos?

-Eze es un genio, muy amoroso, muy buenazo y canta tremendo, así que fue muy lindo que haya llegado a la final. Esa edición fue muy importante porque tuvo mucha difusión, también por el contexto de pandemia, ya que muchísima gente la estaba viendo. En mi caso, La Voz significó un descubrimiento vocacional muy fuerte. Fue darme cuenta de que quería dedicarme al canto. A partir de ahí empecé a formar un equipo, conocí a Abel Pintos, que me invitó a abrir sus conciertos en el Movistar Arena, y también a Soledad. Después conocí a León Gieco, Raly Barrionuevo, Lito Vitale y Teresa Parodi, y se empezó a armar este camino.

“Fue mucho trabajo: ir a cantar a distintos lugares, aprender a manejar redes, armar conciertos, preparar listas de temas, hacer notas, adaptarme a otro ritmo y empezar a vivir más de noche, porque los conciertos generalmente son de noche”, sostiene la cantante y agrega: “Fue hermoso, pero también implicó mucho esfuerzo. Hoy estoy muy feliz de poder dedicarme a la música y de viajar para compartirla, como ahora que voy a Río Cuarto con toda la banda. Para mí es una alegría enorme”.

Lejos de cualquier personaje construido, Maggie transmite autenticidad. Habla del folklore como quien habla de un lugar donde es posible encontrarse con otros. De las peñas como espacios vivos. De la música como algo profundamente colectivo.

Y quizás ahí esté buena parte de lo que genera cuando canta. El próximo 24 de mayo en Elvis Bar, Río Cuarto tendrá la oportunidad de comprobarlo en vivo.

Compartir

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio