Francisco, un Cónclave y demasiados interrogantes
La muerte del Papa Francisco llegó cargada de simbolismos; murió un día después de una impresionante Homilía en el Domingo de Pascuas. El Bergoglio de siempre, directo, llano, sencillo, firme, les habló a Netanyahu, Hamas, Putin, Zelenski, Trump, la Unión Europea y a los líderes africanos. Antes de cerrar los ojos, sus últimas palabras fueron para su enfermero: “gracias por llevarme con la gente por la plaza”. El Bergoglio de siempre, el de las Navidades en la Villa 31, el austero, el mirado con sospechas por los cortesanos del poder (de cualquier poder).










