El narco no se infiltra, se asocia
Imagino lo que diría Pablo Escobar si mirara la política argentina hoy. Seguramente repetiría que el problema nunca fue la droga, sino la conciencia de los políticos. Y no le faltaría razón. Ningún dinero narco entra a la política sin la complicidad del poder, ningún cargamento cruza una frontera ni un avión despega sin un guiño que lo habilite. Lo de Espert es la prueba de que el narcotráfico no solo se infiltra, se asocia. Y cuando uno de esos nombres cae, lo que se derrumba no es una persona, sino la máscara de un sistema entero.










