Miles de personas participaron de una nueva Marcha Federal Universitaria en Río Cuarto para denunciar los nuevos recortes del Gobierno nacional y exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Entre cantos, banderas y testimonios de estudiantes, docentes y familias, la movilización volvió a poner en el centro el debate sobre el futuro de la educación pública y el sistema científico argentino.
Fotos: Santiago Mellano

La marcha va doblando por la esquina de Constitución y San Martín. ¿Alcanzaste a grabar eso? Le pregunta a su esposa un señor de unos 70 años. Los ojos se le llenan de lágrimas. A lo lejos se puede ver que esboza una sonrisa. “Sí, pude”, le responde ella emocionada. Mientras se quedan frenados en la vereda, abrazados, miran pasar a la decena de pibes que, detrás de un redoblante cantan a grito pelado: “¡Qué cagazo, qué cagazo, salieron a la calle los hijos del Cordobazo”.
Como esa pareja, familias enteras caminan juntas. Los chicos a cococho miran desde lo alto el mar de gente. Una abuela en muletas, es sobrepasada por la muchedumbre, pero sigue firme a su ritmo y un estudiante en silla de ruedas encuentra su lugar entre los redoblantes. Nadie se quiso quedar afuera. Stencils con aerosoles azules pintan calles y paredes. Carteles y rodillos empapelan de a poco la ciudad.
Esta fue la cuarta Marcha Federal Universitaria. La primera fue en abril de 2024. Se dio en simultáneo en todo el país. En Río Cuarto, la convocatoria arrancó a las 17 en la Plaza San Martín y, de a poco, empezó a poblarse con carteles que expresaban el sentimiento colectivo: “La universidad pública no se recorta, se defiende”.

Alrededor de 12.000 personas llenaron las calles de la ciudad, el martes. La marcha avanzaba despacio, hasta llegar a la Municipalidad de Río Cuarto. Los cantos sonaban cada vez más alto, “Milei, cumplí la ley”, resonaba fuerte. Las banderas argentinas flameaban en manos de muchos. Las estrofas del Himno Nacional Argentino comenzaron a sonar, y a alguno se le escapó una lágrima.
El documento leído al cierre de la Marcha Federal Universitaria defendió a la universidad pública como una conquista histórica del pueblo argentino y alertó sobre la grave crisis presupuestaria que atraviesan las universidades y el sistema científico. La comunidad universitaria denunció el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por parte del Gobierno nacional, con drásticos recortes en el presupuesto, una profunda pérdida salarial de docentes y no docentes, el deterioro de las obras sociales y el desfinanciamiento de becas estudiantiles que hoy ponen en riesgo la permanencia de miles de jóvenes en el sistema educativo.
Además, sostuvo que la universidad pública no solo forma profesionales, sino que también representa un espacio de igualdad, movilidad social y desarrollo científico, tecnológico y cultural para el país. En ese sentido, advirtió que defender la educación pública implica también defender la democracia, los derechos sociales y el futuro colectivo. Finalmente, el documento llamó a toda la sociedad y a la Corte Suprema a exigir el cumplimiento de la ley y concluyó con una consigna que atravesó toda la jornada: “La universidad pública y la ciencia se defienden”.

La rectora de la UNRC, Marisa Rovera le comentó a Otro Punto: “No recibimos ninguna información oficial, nos enteramos por los medios y por el Boletín Oficial. Claramente ha habido una desafectación de un área de crédito que estaba anclada en el Ministerio de Economía. Estamos haciendo las averiguaciones del caso, para ver en qué obra impactaría a nuestra Universidad.”
En la UNRC, está en marcha la construcción de un nuevo edificio para la Facultad de Ciencias Económicas, lo que descongestionara las aulas de Humanas. El presidente de Franja Morada, Manuel Armendariz, dijo: “El nuevo recorte sigue afectando directamente a nuestra universidad, este va directamente contra la infraestructura. Estaría afectando a la facultad de Ciencias Económicas, y a la Facultad de Ciencias Humanas”. Y concluyó diciendo: “Sigue sumando, y es una pieza de dominó más al desfinanciamiento de la Universidad Pública”
Mientras la marcha se disuelve entre las calles de Río Cuarto, un cartel resalta “Soy la suma de todos los docentes que pasaron en mi vida”. Está decorado con flores coloridas. La frase, escrita a mano resume algo que muchas veces se olvida en medio de los debates presupuestarios: la educación no se mide solamente en números, sino también en las personas que dejan huella. El cierre del discurso volvió a condensar el sentido de toda la jornada en una consigna colectiva y urgente: “No permitamos que los pilares de nuestras universidades —trabajadores docentes, nodocentes, investigadores y estudiantes— sean expulsados del sistema. Si hoy no defendemos a nuestras universidades, el futuro de prosperidad para el país será solo un sueño”.

