Caso Martín Alanis
“Quiero enseñarle a mi hija que las cosas no se tapan”
Mientras el fiscal define la situación de la conductora imputada por la muerte de Martín Alanis, la mamá de su hija de 10 años pide justicia. “No fue un accidente”, aseguró. La ciudad despertó y volvió a marchar por Martín y otras víctimas de hechos violentos.

Son días claves en la causa por la muerte de Martín Alanis, el hombre de 35 años que el pasado 13 de febrero murió tras ser embestido por un automóvil en la esquina de Trejo y Sanabria y San Martín. Por estas horas se espera la resolución del fiscal Javier Di Santo sobre la situación de Camila Zabala, imputada por homicidio culposo agravado. Deberá decidir si le dicta la prisión preventiva, o bien, la deja en libertad a la espera del juicio. La querella, por su parte, ha pedido un cambio de carátula y que el caso sea investigado como homicidio con dolo eventual.
El abogado querellante Zacarías Ramírez Rigo aseguró que el hecho no fue accidente,” fue un homicidio, por eso hemos pedido el cambio de carátula”. Mencionó que hubo abandono de persona, “un desprecio por la vida de Martín. En vez de tratar de auxiliarlo tras el hecho, la imputada se fue del lugar”.
A su vez comentó que, además de Zabala, podrían existir otras responsabilidades. “Si se comprueba que se estaban corriendo picadas con la camioneta Amarok, esta querella podría pedir que se investigue por encubrimiento a otras personas que participaron del hecho”.
Apoyo y dolor
El caso generó fuerte conmoción en la ciudad. En redes sociales se multiplicaron los mensajes de apoyo a la familia de Martín y cuestionamientos a la conducta de la automovilista antes, durante y después del impacto. Tras el choque en la esquina del Cementerio de la Concepción, el VW Golf continuó su marcha unos 300 metros hasta quedar estacionado en el Pasaje Tronador. En ese trayecto, la moto de Martín iba enganchada en la rueda delantera del auto, cuyo ruido despertó a los vecinos en la quietud de la noche. La conductora, de 20 años, iba acompañada de otras dos mujeres en el auto. Testigos y distintas imágenes de cámaras de seguridad aseguran que venían transitando a alta velocidad y haciendo carrera con una camioneta.
Detrás de la tragedia, hay una historia. Una vida que se detuvo. Martín llevaba una vida tranquila: trabajaba en una empresa cerealera, le gustaba comer asados y jugar al fútbol. Pero lo que más disfrutaba era estar con su hija.

Ayelén Canonero es la mamá de Martina, la hija de 10 años de Martín. Ella habló con Otro Punto y relató cómo se enteró de la tragedia y cómo atraviesan estos días. “Ese viernes estaba trabajando en casa y cerca del mediodía me llamaron del trabajo. Era la novia de Tin para avisarme lo que había pasado. En ese momento se me vino Marti a la cabeza. Ella se había ido esa mañana, así que llamé a mi hermano y le dije que se la llevara al medio del campo, sin celular, hasta que yo pudiera buscarla. Tenía y tengo la necesidad de cuidarla de todo”, cuenta con tono aguerrido.
“Una sola verdad”
Sobre lo que espera de la Justicia, Ayelén fue contundente: “Verdad hay una sola. Los videos, los vecinos, los testigos… no faltan pruebas para nada. No fue un accidente, lo dejaron abandonado. Yo espero que la Justicia esté del lado de Marti y de su papá. Tengo la necesidad de poder decirle el día de mañana que el caso no quedó así nomás. Porque era un papá, no era solo Martín Alanis”.
Ayelén sostiene que su mayor preocupación es poder darle respuestas a su hija cuando llegue el momento. “Quiero enseñarle que las cosas salen a la luz y que no se tapan. Hoy tiene 10 años y trato de cubrirla con todo lo que tengo. Pero alguien piensa que va a preguntar, que va a querer saber más y se va a encontrar con todo esto. Quiero poder darle respuestas, aunque no sea la que ella quiere. Ella quiere a su papá”.
Sobre cómo atraviesa la niña estos días, describió: “Marti está como puede, minuto a minuto. Estos últimos días está enojada con la vida. No quiere hablar del tema, no quiere que le pregunte. Tenía un papá laburador, cariñoso, gracioso. Eran cómplices”.
Este año será especialmente difícil. “Es todo la primera vez sin su papá: su último año de primaria, su cumpleaños, el Día del Padre. Lo que sea, lo va a necesitar como siempre. Y yo voy a tratar de estar entera para ella. Sé que él la sostiene todo el tiempo y que va a sanar”.
Agradecida por el acompañamiento recibido, expresó: “Estamos contenidas por los de siempre, los que no nos soltaron. Los amigos de Martín son familia para ella. Vinieron hasta a pedirme la lista de útiles del colegio. Como mamá eso no tiene precio. Estoy agradecida de todos los que mandan mensajes y apoyan”. Y lanzó una frase que resume su decisión: “No voy a parar. Porque cada lágrima de mi hija, cada grito, cada sentimiento de Marti ahora es por su papá. Y su papá no está”.
Por las calles
Río Cuarto volvió a marchar. Este martes por la noche, vecinos de la ciudad y algunos de la zona, se concentraron en la plaza Olmos. Con pancartas y carteles hechos a mano. En algunos de ellos había solo letras. En otros, rostros que ya no están. Víctimas de esta sociedad que acumula muertes evitables. Lo importante era poner en palabras la frustración, la impotencia y la tristeza.
No solo marcharon por Martín Alanis, también por Paolo de la Fuente quien ese mismo día hubiese cumplido 38 años; el remisero Facundo Pereyra, el estudiante de Ingeniería Rubén Ustarroz Acuña y el joven de General Cabrera, Jesús Buffarini.
Las consignas “Que cambien las leyes”, “Justicia, no impunidad”, “En las calles quiero sentirme seguro” resaltaban sobre las telas blancas.
Fue un grito colectivo de justicia, en el medio de la noche. Uno que exclamaba celeridad judicial y condenas firmes para los imputados.
La primera parada fue la Unidad Departamental de Policía de calle Belgrano. Luego fueron hasta la iglesia Catedral, donde varios niños sujetaban globos blancos y encendieron velas por cada víctima de violencia. Mientras la Justicia define los próximos pasos, en una casa de Río Cuarto una nena de 10 años atraviesa los primeros tiempos sin su papá. Afuera, una ciudad dice que no quiere acostumbrarse a estas historias que tanto duelen

