Exclusivo de Otro Punto

Perfil de un depredador

Después de más de treinta años de impunidad, Mario González , el ex profesor de Hockey acusado de abusar a numerosas deportistas de la Universidad Nacional de Río Cuarto finalmente está preso. Otro Punto tuvo acceso a la acusación de la fiscalía y te contamos cuántos hechos se denunciaron, por qué delitos deberá responder, y qué pasará con la causa que hoy está en el Tribunal Superior.

Director periodístico

Ahora mismo, mientras recorrés estas líneas, el ex profesor de hockey Mario González está habituándose a los días de encierro en el Pabellón 6 de procesados de la cárcel de Río Cuarto. Tiene 64 años y nunca antes había estado preso. No es un dato anecdótico, si tenemos en cuenta que la primera vez que habría abusado sexualmente de una de las jóvenes deportistas de la Universidad Nacional de Río Cuarto fue en febrero de 1995. Es decir, que pasaron nada menos que 31 años desde aquel episodio hasta que se concretó su detención, el 4 de septiembre de 2026.

Para dimensionar el tiempo transcurrido, alcanza con repasar un puñado de datos random, aquí y allá. En los inicios de 1995, el rector de la UNRC era un ingeniero agrónomo que años después dejaría su huella en la intendencia de Río Cuarto.  “Las leonas” todavía no existían. Si bien en marzo las chicas del hockey se llevarían el oro en los Panamericanos de Mar del Plata, faltarían cinco años para que se las conociera mundialmente con ese mote rutilante. Y un tal Lionel Messi, con apenas siete años,  recién despuntaba en las inferiores de Newell´s, de Rosario.

Desde entonces, pasó una eternidad hasta este 4 de septiembre de 2026 que sacudió a la ciudad y que llevó a que el abogado de una de las víctimas, el cordobés Carlos Nayi, declarara en Telediario: “Río Cuarto esta noche puede dormir más tranquilo”.

Cuatro días después de la noticia que corrió como un reguero, González era trasladado desde la alcaidía de calle Belgrano 50 a los altos muros de la Avenida Sabattini 2.600 donde probablemente permanezca hasta el día del juicio que esperan las nueve mujeres que lo denunciaron en la Justicia.

Veinticuatro años de impunidad

La acusación de 173 folios que hiciera Daniel Miralles cuando aún era fiscal de instrucción de cuarto Turno en los tribunales provinciales de Río Cuarto prácticamente está describiendo la conducta de un “depredador sexual”, si se tiene en cuenta:

– La cantidad de hechos que reseña (catorce).  

-Que el comportamiento abusivo se habría mantenido durante al menos veinticuatro años –desde febrero de 1995 hasta mayo de 2019-.

-Y , sobre todo, que quien habría abusado de las deportistas adolescentes era nada menos que el profesor que tenía a su cargo la condición de educador de las víctimas.

Ensalzado por su labor profesional, investigado por la denuncia de sus dirigidas.

Nacido en la localidad bonaerense de General Villegas, soltero y sin hijos, González recaló en Río Cuarto donde estudió el profesorado de Educación Física, después arrancó una especialización en España que quedó inconclusa, y construyó una sólida trayectoria como entrenador de generaciones de jugadoras de hockey que lo catapultaron como seleccionador en la Provincia y como integrante del equipo técnico de la selección argentina de varones.

A la par de ese halo de prestigio que las propias víctimas le reconocen, no cesaban los comentarios por lo bajo sobre las conductas desviadas que mantenía con las jugadoras. Una de ellas, fue tajante: “Como entrenador fue lo mejor que tuve. Mario era un formador ejemplar, fue un referente a nivel local y nacional. Ahora como persona, hoy es un monstruo. Lo peor, porque siento que destruyó todo”.

Modus operandi

La acusación que el fiscal hizo reconstruye un patrón que González habría mantenido a lo largo del tiempo. Sostiene que se valía de la ascendencia que tenía sobre las deportistas, de entre 13 y 17 años; que identificaba perfiles vulnerables (jóvenes de contextura pequeña, con situaciones familiares o económicas complicadas), y que se ganaba la confianza y la amistad con el otorgamiento de becas deportivas, trabajos, y el obsequio de indumentarias o equipamientos como palos, canilleras o cascos.

La excusa que habría utilizado González para abordar sexualmente a sus dirigidas, según la interpretación de la fiscalía, eran las maniobras de elongación que se hacían después de los entrenamientos o los masajes que algunas de ellas requerían por contracturas o lesiones. Los testimonios afirman que el profesor aprovechaba esas situaciones para ejercer tocamientos en partes íntimas (senos, glúteos y vagina) de las jugadoras.

La del profesor de hockey fue una de las últimas causas que Miralles envío a juicio, mientras estuvo a cargo de la Fiscalía de Cuarto Turno.

Las denunciantes cuentan que se defendían de las agresiones como podían. Las que ya habían sido manoseadas intentaban evitarlo, y regresaban a sus casas en grupo para no quedarse a solas con él. “Entre las chichas nos cuidábamos porque todas sabíamos lo que hacía Mario, todas sabíamos que aprovechaba las elongaciones para hacernos ese tipo de cosas”, señala uno de los testimonios.

Además de los tocamientos, se lo acusa de masturbarse en presencia de alguna de las denunciantes, y una de las imputaciones más graves describe una violación, en 1996, que habría tenido como víctima a la más pequeña del plantel de primera división, después de uno de los entrenamientos.

Las situaciones que nueve de sus dirigidas relataron en la Justicia le valieron desde la imputación de delitos de abuso simple, hasta casos de abusos con acceso carnal, agravados por la condición de encargado de educación de las víctimas. Aseguran que la gran mayoría de las agresiones sexuales se concretaban en lugares apartados y cuando las mujeres se encontraban a solas con él, en la zona del bajo de la Universidad o en el “bosque autóctono”, pero también en el Polideportivo Municipal 2, ubicado entre las calles Mariano López Cobo y General Giachino, de Río Cuarto. Además, refirieron abusos en una oportunidad en que viajó con una de las jugadoras hacia la ciudad de Córdoba, y cuando se ofrecía a llevarlas a su casa, en su auto.

No hay fabulación

Cada una de las mujeres que, varios años después de haber compartido la práctica deportiva con González, se atrevieron a denunciarlo fueron sometidas a pericias psicológicas con la licenciada Luciana Ceppi, quien concluyó que ninguna de las personas evaluadas presentaban indicios de fabulación. Esos mismos estudios hallaron síntomas que son compatibles con las experiencias traumáticas narradas por ellas, como ansiedad, depresión, sentimientos de culpa, indefensión y recuerdos displacenteros.

La pericia interdisciplinaria que le hicieron al imputado concluyó que González no padece ninguna patología psíquica orgánica, psicótica o adictiva. En otras palabras, el ex docente pudo comprender la gravedad de lo que hacía y, de acuerdo a la ciencia médica, es una persona imputable. ¿Cómo describieron su personalidad las pericias? Revelaron “factores de riesgo potenciales para terceros asociados a conductas inmaduras, impulsivas y con escaso reconocimiento por el deseo del otro”.

Aunque los comentarios que apuntaban al comportamiento de González se remontan largos años, recién en 2023 fue denunciado formalmente. Desde entonces, acompañado por su abogado Mateo Abrile, fue citado a declarar en cuatro oportunidades y, cada una de ellas, dijo lo mismo: “Niego los hechos y me abstengo de seguir declarando”.

Antes de solicitar que la causa pase a juicio, Miralles tomó el testimonio de 23 personas, incluidas las denunciantes, familiares de las deportistas, docentes y directivos de la universidad. No todos declararon en su contra. Algunos testigos dijeron “no haber visto jamás” actitudes inapropiadas o de índole sexual, pero para el fiscal esos testimonios no alteran el cuadro probatorio porque ninguno de ellos presenció los momentos en que el acusado y las víctimas quedaban a solas.

A la luz de los hechos denunciados, la reacción institucional de la universidad llegó tarde. Recién en 2018 Mario González fue reubicado laboralmente en tareas administrativas, después de una ola de escraches en redes sociales que visibilizaron públicamente lo que durante tantos años se dijo por lo bajo.

Ascenso y caída

Aunque, como se dijo al comienzo del informe de Otro Punto,  la primera situación de abuso de una de las mujeres se remonta al mes de febrero de 1995, González mantuvo su vínculo laboral con la universidad hasta el 3 de mayo de 2023 cuando el entonces rector Roberto Luis Rovere lo cesanteó, con la Resolución 358. Dos años atrás le habían iniciado un sumario administrativo que hablaba de “un comportamiento contrario a derecho y grave” como lo es “un hecho de acoso” y “conductas moralmente reprochables”.

Si la respuesta institucional en el campus fue sinuosa y tardía, la decisión de los concejales riocuartenses que lo distinguieron en 2017 como “personalidad destacada del deporte” quedará como un capítulo desafortunado en la historia reciente de la legislatura local. El jueves 21 de diciembre de ese año, la sala de sesiones  del Concejo Deliberante lucía abarrotada de público. Ese mismo día, destacaban también la figura del dirigente gremial de los trabajadores no docentes Nelso Farina, lo que explica la presencia de banderas y el clima festivo que tuvo aquella sesión. A la hora de distinguir a González, una de las concejales pronunció un elogioso discurso sobre la actividad docente y la calidad humana de González, palabras que sonaban adecuadas para la ocasión y que hoy no resisten el archivo.

Tan desafortunada resultó la distinción que, menos de seis años después, el 4 de mayo de 2023, los mismos concejales revirtieron su decisión. Solo que esta vez, no hubo discursos, ni público, y hasta evitaron, convenientemente, mencionar el nombre de la persona a la que se le retiraba el reconocimiento. Todo eso sucedió con la sala semivacía, ninguno de los concejales pidió hacer uso de la palabra y la decisión se leyó en un tono monocorde y desprovisto de emoción.  Una frase tan desangelada como: “El Concejo Deliberante decide derogar la resolución 479/17”. Ese fue el escueto texto que puso epílogo al desaguisado.

Paso en falso

La fiscalía de Cuarto Turno dio por finalizada la investigación el 19 de marzo de 2024 y pidió que González fuera enjuiciado. Más de dos años después, esa decisión sigue en entredicho porque la defensa del profesor presentó un recurso extraordinario en el máximo tribunal de Justicia de la Provincia. La causa continúa en Córdoba pero con la reciente detención de González, lo más probable es que se agilice el camino al banquillo.

Fue el propio acusado el que precipitó el desenlace, semanas atrás, cuando amedrentó a una de las denunciantes frente a la Plaza Roca, violando la orden de restricción que le había fijado la Justicia. “Este señor se apareció cuando yo iba a mi domicilio por calle Constitución. Bajó de una camioneta blanca y me dijo “ya vas a ver que te voy a matar”. Tengo mucho miedo de que me maté”, confió una de las denunciantes a Poster Central. Ese paso en falso, acabó con la impunidad de más de tres décadas. Hoy, Mario González comparte pabellón con el empresario de motos que abusó de su hija, entre otros detenidos. Ahora sí, la cita con el juez es inexorable.

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