León XIV llega a La Docta
Todos los caminos conducen al Papa
Desde Río Cuarto partirán grupos de peregrinos hacia Córdoba para participar de la misa de León XIV. Desde la visita de Juan Pablo II, el 8 de abril de 1987, Córdoba no vive una cita similar. Cómo se preparan, qué significa la presencia del jefe máximo de la Igleisa y cuáles son las recomendaciones para viajar.
Todavía faltan tres días para que León XIV llegue a Córdoba, pero para un grupo de amigos de Río Cuarto el viaje ya empezó hace tiempo. No hay valijas preparadas ni autos encendidos todavía, aunque hace meses que vienen haciendo cuentas, guardando unos pesos y pensando en ese martes. Van a viajar en auto, juntos, como tantas otras veces. Esta vez, sin embargo, el destino tiene algo distinto. Saldrán el domingo, para evitar tanto tránsito en la ruta. Aunque sospechan que ya desde ese día será un caos. Quieren disfrutar el camino, compartir la espera y llegar a ese encuentro que durante tanto tiempo imaginaron. No saben exactamente qué sentirán cuando lo tengan enfrente. Sí saben que quieren estar ahí.

En la Catedral de Río Cuarto, un grupo de jóvenes pasó varios domingos detrás de una mesa, sobre la vereda, vendiendo comida para reunir el dinero del viaje. En la Parroquia San Roque, los jóvenes de los barrios periféricos encontraron otra manera de hacerlo: amasaron fideos hasta el hartazgo para venderlos y acercarse un poco más a Córdoba. Hubo manos que cocinaron, otras que colaboraron y muchas que hicieron posible que el viaje dejara de ser solamente un deseo. Solo de esta parroquia, van a ir más de 200. Tres colectivos y dos traffics. De todos los pueblos, algún grupo se formó. Mientras tanto, en otras casas, familias y amigos comenzaron a organizarse para seguir la visita desde sus hogares. No todos podrán estar allí, pero muchos quieren sentirse parte.
Porque la visita de un Papa no se mide solamente en kilómetros recorridos ni en la cantidad de personas que logran acercarse a las vallas. También está en los preparativos, en los ahorros de varios meses, en los platos de comida vendidos los domingos, en los fideos amasados para juntar dinero y en las conversaciones que se repiten alrededor de una mesa. Está en quienes viajarán de madrugada y en quienes esperarán noticias desde casa. Casi cuatro décadas después de la última visita papal a la Argentina, la llegada de León XIV vuelve a despertar una ilusión que, para muchos, ya comenzó.
Para el padre Carlos Juncos, que concelebrará la misa con él, hay algo de esta experiencia que solo podrá comprenderse cuando llegue el momento de estar allí. “Hasta que no estás en el lugar no te das mucha cuenta, es algo único”, dice. Le preocupa especialmente cómo vivirá la gente ese encuentro y desea que sea una verdadera experiencia de pueblo de Dios. Habla de un sentir popular y comunitario, de la expectativa por escuchar qué tendrá para decir León XIV y de un mensaje que, espera, aliente a seguir a Jesús. “Nada va a quedar igual, pero no podemos esperar que sea inmediato”, reflexiona.
En tiempos de tanto odio, de divisiones y desencuentros, quizás esta visita también sea una oportunidad para intentar volver al amor. Más allá de las religiones y los credos, la figura del Papa congrega alrededor de una idea que parece cada vez más necesaria, la de mirar al otro, reconocer a quien tenemos al lado y pensar un poco menos en nosotros mismos. Muchas veces ese sentido se desvirtúa, incluso dentro de la propia Iglesia, que tiene errores y contradicciones. Pero en el centro de la religión católica sigue estando ese llamado a pensar en los demás. Y quizás sea eso, más que cualquier discurso, lo que miles de personas esperan encontrar en Córdoba.

Lo que hay que tener en cuenta
La organización también exige tener en cuenta algunos detalles antes de salir a la ruta. Para quienes viajen desde Río Cuarto, la recomendación es hacerlo con anticipación y llevar la documentación personal. En el caso de los vehículos, los conductores deberán contar con la documentación habitual, a lo que se suma esta vez tener la inspección técnica vehicular. Habrá 14 puestos de control interprovinciales. Es que, el martes todos los caminos conducirán al Papa.
En Córdoba habrá un importante operativo de seguridad, con controles en los corredores de acceso y en los alrededores del predio de FAdeA. Los colectivos, traffics y minibuses tendrán sectores de estacionamiento específicos. Desde allí, el último tramo hasta el lugar de la celebración deberá hacerse caminando. Es una caminata de aproximadamente cuatro kilómetros, que se hacen en compañía. Seguramente habrá miles y miles de peregrinos, con banderas de todos los colores.
Las puertas de FAdeA abrirán el lunes 9 de noviembre a las 18. Allí comenzará la vigilia, con shows de artistas. Podés llevar tu reposera, alguna colchoneta para el piso, o simplemente una manta para recostarte sobre el pasto. La noche se pasa rápido si es compartida. La misa está prevista para el martes 10, a las 10 de la mañana. Quienes lleguen en los transportes organizados deberán contemplar los tiempos de traslado y espera. Una vez estacionados, los vehículos no podrán salir y volver a ingresar antes de que termine la misa.
También hay recomendaciones para quienes pasarán varias horas al aire libre. Se aconseja llevar agua, comida, gorra, protector solar, repelente, ropa cómoda y una mochila pequeña, de hasta 15 kilos. Quienes necesiten medicación deberán llevarla consigo. Hay elementos que no estarán permitidos: carpas, sombrillas, objetos de vidrio, alcohol y drones. La organización recomienda, además, realizar la inscripción previa en el sitio oficial de la visita y descargar la información necesaria en el celular, ya que la señal podría verse afectada por la concentración de miles de personas. La recomendación principal es llegar con tiempo.
La visita no terminará en FAdeA. Después de la misa multitudinaria, León XIV se trasladará hacia el centro de Córdoba para encontrarse con los fieles que lo esperarán en las principales avenidas de la ciudad. Todo fue preparado para su llegada. La Catedral está refaccionada, las pinturas del techo relucen. Se lustraron los pisos del arzobispado, se arreglaron las calles por donde pasará.
El recorrido comenzará en un vehículo cerrado de seguridad, desde el Nudo Vial Tropezón hasta avenida Colón al 1300. Allí comenzará el tramo en Papamóvil. El Papa continuará por avenida Colón, avenida General Paz, avenida Vélez Sarsfield y avenida Hipólito Yrigoyen, hasta llegar al Arzobispado.
Será uno de los momentos más esperados. León XIV viajará a baja velocidad (se prevé que lo haga a 10 km/h) y saludará a las personas que se acerquen a las vallas. Desde el balcón del Arzobispado, también saludará y, quizás, diga algunas palabras. Para muchos de los que esperarán al rayo del sol, su presencia representa eso: un faro, una señal para seguir adelante.

Más tarde, a las 15.15, llegará a la Catedral de Córdoba, frente a la Plaza San Martín. Allí mantendrá un encuentro pastoral con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, consagrados y seminaristas. La actividad será privada, pero los fieles podrán acompañar desde la plaza.
Después llegará el momento de la despedida. León XIV regresará al aeropuerto en un vehículo cerrado, atravesando 27 de Abril, Vélez Sarsfield, General Paz, Colón, Circunvalación y avenida La Voz del Interior. Su vuelo de regreso a Buenos Aires está previsto para las 16.55. Para quienes quieran verlo de cerca, la recomendación es elegir con anticipación un solo punto del recorrido. Será imposible movilizarse de un lugar a otro.
La última imagen no será necesariamente la del Papamóvil, ni la de una multitud agitando banderas. Quizás sea la de esos cinco amigos volviendo a casa con una sonrisa de oreja a oreja, la de los jóvenes de San Roque después de tantos fideos amasados o la de una familia que siguió la misa frente al televisor. Cada uno habrá vivido la visita a su manera, pero todos habrán sido parte de algo compartido. En tiempos en los que parece más fácil levantar muros que tender puentes, la llegada de León XIV vuelve a poner en el centro una invitación tan antigua como necesaria. Mirar al otro, acercarse, encontrarse. Volver al amor. Porque, más allá de quién pueda llegar hasta Córdoba y quién deba quedarse en casa, quizás la verdadera peregrinación sea esa, aprender a caminar un poco más cerca de los demás.








