La banda de cumbia católica nació en Río Cuarto hace nueve años con el objetivo de acercar la fe a los jóvenes a través de la música. Raimundo “Rai” Peñafort, integrante del grupo, habló con Otro Punto sobre sus comienzos, el trabajo a pulmón y la oportunidad de participar de las celebraciones por la visita de León XIV a Córdoba.
Todo comenzó con una pregunta: ¿por qué no bailar cumbia y, al mismo tiempo, acercarse a Dios? Lo que parecía una idea poco convencional terminó convirtiéndose en Toco para Dios, una banda nacida en Río Cuarto que lleva nueve años recorriendo el país con una propuesta que combina música, alegría y fe. Pero ni en los sueños más ambiciosos sus integrantes imaginaron lo que está por suceder: tocar durante las celebraciones por la visita del papa León XIV a Córdoba.
En diálogo con Otro Punto, Raimundo “Rai” Peñafort, uno de los impulsores del proyecto, compartió la emoción de vivir una experiencia que, según sus propias palabras, es un verdadero regalo. La noticia llegó en un momento particular para la banda. Llevaban varios meses sin reunirse y evaluaban cómo continuar debido a los compromisos personales de los integrantes. Sin embargo, una llamada inesperada volvió a juntarlos para preparar una presentación que promete quedar grabada en su historia. Una historia que comenzó inspirada por aquel “hagan lío” del papa Francisco y que ahora tendrá un nuevo capítulo junto a su sucesor.

Una llamada caída del cielo
– ¿Cómo surgió la posibilidad de tocar durante la visita del Papa?
– Nosotros hacía desde enero que no nos juntábamos. Justo nos tocó un año en el que veníamos complicados porque una de las cantantes nos había dicho que se le iba a hacer muy difícil continuar y estábamos en un proceso de rever cómo íbamos a seguir. Y ahí es cuando nos enteramos de que viene León y nos llaman desde Córdoba para decirnos que estábamos convocados a participar con nuestra música tanto en la vigilia como al otro día.
– ¿Ustedes habían enviado alguna propuesta o los convocaron directamente?
– No, no enviamos. La gente que está organizando todo en Córdoba nos conoce y nos enviaron un comunicado oficial confirmando la participación. Estamos muy contentos. Lo que hicimos fue llamar a todo el equipo, incluso a quienes ya no estaban en la banda, para convocarlos también. Entre todos empezamos a diseñar el show para los distintos momentos en los que vamos a participar.
Los preparativos incluyen un reencuentro de los músicos en Río Cuarto, donde tienen previsto ensayar, compartir una comida y asistir juntos a misa. También quieren registrar esos momentos en video para conservar un recuerdo de la experiencia. El grupo participará de la vigilia del lunes 9 de noviembre y de las actividades del martes 10, cuando León XIV visite Córdoba. El encuentro se desarrollará en el predio de FAdeA, donde está prevista una misa multitudinaria.
– ¿Qué significa para ustedes compartir un evento tan especial con tanta gente y otros músicos?
– Para nosotros esto es un regalo. Toco para Dios siempre ha sido un regalo para nuestras vidas. Armar una comunidad de amigos unidos en la fe también es un regalo enorme. Y poder, además de todo esto, dar un mensajito de esperanza, de testimonio, de sueños, de poner el corazón detrás de las cosas, creo que para nosotros es único. Después, todo lo que viene, la gente que haya y lo demás, no lo podemos ni imaginar hoy. Vamos a ir con el corazón dispuesto, ansiosos, pero dispuestos a sorprendernos ese día.

Del “hagan lío” de Francisco a tocar para León XIV
El vínculo de Toco para Dios con el papado se remonta a los años previos a la formación del grupo. En 2013, durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Río de Janeiro, Francisco invitó a los jóvenes a involucrarse activamente en la Iglesia y a “hacer lío”.
Aquellas palabras fueron una de las inspiraciones que impulsaron el nacimiento de la banda. Hoy, más de una década después de aquel mensaje, sus integrantes tendrán la oportunidad de acompañar con su música la visita de León XIV a la Argentina.
-Para una banda católica tocar para el Papa creo que debe ser uno de los mayores sueños a alcanzar, ¿alguna vez tuvieron este sueño o pensaron que podía pasar?
– Nunca fue algo que nos motivara a hacer esto. El objetivo no era tocar para el Papa, sino evangelizar a través de lo que hacemos y ofrecerles a las personas una conexión con Dios a través de la música. Pero sin duda es algo que uno nunca se imagina. Conocer al Papa siempre fue un sueño. Recordá que la banda nace a partir de aquel “hagan lío” que dijo Francisco en Río de Janeiro. Hoy ya no lo tenemos más a Francisco, pero viene León, que tiene mucho de él. Por eso también es un regalo.
– ¿Y llegaron a conocer a Francisco o saben si escuchó alguna de sus canciones?
– Le hemos mandado algunas cartas y canciones. Un cardenal nos respondió que habían podido leer las cartas juntos. No sé si puntualmente sabía de nosotros, pero sí recibimos esa respuesta. Después de aquel “hagan lío” pasaron unos tres años hasta que armamos la banda. Llevó su tiempito, porque no todos los procesos son rápidos.
Para Rai, la convocatoria representa una nueva muestra de lo impredecible que ha sido el recorrido del grupo. Desde sus primeras presentaciones hasta los escenarios de diferentes provincias, asegura que nunca trabajaron pensando en alcanzar una determinada cantidad de público o reconocimiento.
– ¿Con qué expectativas van a vivir estos días?
– La verdad es que todo es tan regalo que no sé si tenemos una expectativa concreta. Es como estar viviendo el “wow, mirá lo que va a pasar” y sorprendernos con eso que pase. Toco para Dios siempre fue así. Nunca pensamos que íbamos a tocar frente a un montón de gente ni que íbamos a estar en tantos escenarios. Tampoco creo que eso haya sido lo que nos movió. Queremos disfrutar, dar lo máximo de nosotros y que salga lo más lindo posible. Estamos muy, muy contentos. Este proyecto es un proyecto de Dios y nosotros somos simples instrumentos.

Una fe que se canta y se baila
Detrás de la convocatoria que hoy los llena de entusiasmo hay una historia que comenzó en Río Cuarto, cuando un grupo de jóvenes decidió combinar la música con su fe. La banda nació en la ciudad, aunque actualmente sus integrantes viven en distintas localidades. Algunos llegaron para estudiar en la universidad, otros son oriundos de la región y varios se trasladaron a Córdoba por cuestiones laborales o académicas. Pese a la distancia y a los cambios que atravesó el grupo, mantienen la motivación que los reunió por primera vez.
– ¿Cómo nació Toco para Dios?
– Un poco nace de algunos retiros en los que había participado acá en Río Cuarto. Recuerdo encuentros diocesanos muy lindos, con un montón de chicos, donde pasábamos todo el día misionando y, a la noche, cuando llegaba el momento de poner música y divertirnos, escuchábamos música de la calle, por así decirlo. Entonces surgió el sentimiento de por qué no poder seguir con todo lo que habíamos trabajado durante el día y divertirnos de igual manera con música católica. Así empezó a nacer esta idea de poner nuestros dones al servicio, evangelizando a través de la música y particularmente del cuarteto y la cumbia. Siempre lo fuimos haciendo para llegar principalmente a los jóvenes y transmitir esto de atrevernos a soñar, de poner nuestro don al servicio de los demás.
La propuesta comenzó a tomar forma entre amigos y jóvenes que, en algunos casos, ni siquiera se conocían previamente. La música y la fe terminaron reuniéndolos alrededor de un objetivo común.
Peñafort aclaró que nunca fue un requisito contar con experiencia musical profesional ni participar activamente de una determinada comunidad religiosa. La intención era que cada uno pudiera aportar desde sus posibilidades. Con el tiempo, la formación fue cambiando debido a mudanzas, compromisos laborales y proyectos personales, pero la banda continuó adelante.
– ¿Y por qué eligieron particularmente la cumbia?
– Porque sentíamos que era un estilo de música alegre. Cuando arrancamos estaban Márama, Rombai y todos esos estilos que se escuchaban mucho. Queríamos utilizarlo como un medio para decir que nos íbamos a divertir y también a rezar cantando, pero con un estilo distinto. La vida y todo lo que hemos hecho nos demostraron que este género llegó a un montón de corazones y que Dios también se valió de nosotros para hacerlo a través de esta música.
– ¿Creés que es una forma de acercar a los jóvenes a Dios?
– Sin duda. La música es un medio valiosísimo para acercarlos. He visto, y me ha pasado a mí un montón de veces, que uno escucha una canción y es como rezar dos veces. Creo que lo que dice una canción, el tema o lo que cantás, acerca un montón y evangeliza un montón. Es otro medio, ni mejor ni peor. Por eso lo elegimos, porque queríamos ofrecer esta posibilidad a la Iglesia, de la cual también formamos parte.
El repertorio combina versiones de canciones religiosas conocidas con composiciones propias. Entre sus primeras producciones se encuentra el videoclip de ¿Qué es de tu vida?, difundido en 2017. Años después, una interpretación de Alma misionera se viralizó en redes sociales y permitió que la propuesta llegara a nuevos públicos.
– ¿Las canciones que interpretan son los clásicos que se escuchan en la Iglesia o también tienen temas propios?
– Tocamos covers de los clásicos, hemos pedido permiso a otros artistas para interpretar algunas canciones conocidas y también hicimos temas nuestros. Está todo combinado. Componemos entre todos los integrantes de la banda. Hay algunos que tienen más facilidad para escribir letras y otros para la composición musical. Lo vamos haciendo entre todos, rezándolo también. Por ejemplo, tenemos un tema lento que se llama Inquebrantable, que es nuestro y que vamos a estar tocando ahora durante la vigilia.
Aunque hoy su propuesta es conocida en distintos encuentros religiosos, en sus comienzos representaba una manera poco convencional de interpretar canciones de la Iglesia. Sin embargo, Peñafort asegura que el acompañamiento de sacerdotes y autoridades eclesiásticas fue fundamental para consolidar el proyecto.
– ¿Cómo reaccionó la gente cuando comenzaron? ¿Había prejuicios por el estilo musical?
– Probablemente haya gente a la que no le haya gustado, pero la Iglesia siempre nos abrió las puertas. He hablado con muchos sacerdotes y obispos y, sabiendo que era un proyecto serio y cómo presentábamos la experiencia de un show de Toco para Dios, nos acompañaron un montón. En el idioma de Instagram, haters siempre hay, pero más que algún comentario en las redes no hemos pasado. Desde el comienzo buscamos el acompañamiento de sacerdotes y también fuimos a hablar con el obispo de Río Cuarto. En una oportunidad necesitábamos dinero para algunas cosas y el Obispado nos pudo dar una manito chiquita, pero para nosotros valió muchísimo. Me parece que también se trata de eso, de animarse. A veces uno como joven tiene algo para aportar y no se anima a decírselo a la Iglesia o al cura.

Nueve años de música a pulmón
El crecimiento de Toco para Dios no estuvo acompañado por una estructura empresarial ni por grandes recursos económicos. Sus integrantes no cobran por las presentaciones y sostienen el proyecto por vocación. Durante estos años fueron combinando estudios, trabajos y responsabilidades personales con los ensayos y los viajes.
Lo que comenzó como una actividad entre estudiantes se transformó en una comunidad que lleva casi una década recorriendo diferentes provincias argentinas. Sin embargo, el paso del tiempo también planteó nuevos desafíos para sostener la continuidad de la banda.
– ¿Es un proyecto completamente autogestionado?
– Sí, tal cual. Toco para Dios armó una comunidad y esa comunidad somos nosotros. En una época éramos todos estudiantes y ahora somos estudiantes y trabajadores, pero es todo a pulmón. Ya tiene nueve años y hemos conocido toda la Argentina viajando a diferentes shows y presentaciones.
Para Peñafort, el compromiso de quienes forman parte del grupo va mucho más allá de lo musical. Según explicó, las presentaciones no son una fuente de ingresos para sus integrantes, sino una manera de poner sus capacidades al servicio de una misión compartida.
“Nunca ganamos plata de nada. En los lugares donde hemos estado solo nos han ayudado con los viáticos, pero ningún integrante de Toco para Dios recibió dinero por este proyecto. Todo es compromiso, fe y misión”, aseguró.
Aunque la atención está puesta en las presentaciones del próximo lunes y martes, el futuro de Toco para Dios todavía tiene algunos interrogantes. Los compromisos laborales, las distancias y las nuevas etapas personales obligan a sus integrantes a pensar cómo continuar con un proyecto que demanda tiempo y dedicación.
– ¿Después de esta presentación tienen pensado seguir tocando o se les complica por las actividades de cada uno?
– Yo creo que estos son eventos que renuevan algo en cada corazón. Justo estamos viviendo esto de tener que rearmar algunas personitas que por ahí se van a ir de la banda después de esta presentación, porque nos vamos poniendo más grandes. Pero no queremos que Toco para Dios deje de hacer lo que hace. Si quisiéramos podríamos tocar todos los fines de semana del año y, cuando no lo hacemos, sentimos que no estamos cumpliendo con la misión que tiene el grupo. Durante nueve años pudimos hacerlo y creo que se puede seguir, pero también es cierto que cada uno puede decidir misionar desde otro lugar o de otra manera. Veremos cuando termine todo esto qué sigue. Yo creo que los planes de Dios son perfectos y algo debe tener preparado para nosotros. También hay que saber rezarlo, esperarlo y no forzarlo. Por ahora, el grupo se concentra en disfrutar de la oportunidad de volver a compartir un escenario y llevar su música al encuentro religioso más importante de las últimas décadas.

