Luisina Giovannini al Australian Open

De una semana a la otra me cambió todo”

La tenista moldense se afirmó en la élite nacional y, a sus 19 años, jugará su primer Grand Slam. En diálogo con Otro Punto, repasó su 2025, recordó sus inicios en el tenis y habló sobre lo que viene.

Luisina Giovannini viene pisando fuerte en el tenis nacional y sudamericano. La oriunda de Coronel Moldes cerró un 2025 para el recuerdo, con título en el Interclubes de la Asociación Argentina de Tenis. Antes, la tenista de 19 años terminó subcampeona en Ecuador, lo que le permitió subir al puesto 224° del ránking y clasificar a la Qualy del Australian Open 2026.

El año de la moldense tuvo de todo: un ascenso meteórico en el ránking, primeros títulos en W35 y triunfos contra rivales de relevancia. En diálogo con Otro Punto, Giovannini conversó sobre su 2025, la clasificación al Australian Open y sus comienzos en el tenis.

Un año para el recuerdo

Giovannini comenzó realizando un balance de su 2025: “La verdad que fue un año bastante intenso, que me pegó varias veces, pero también me hizo más fuerte. Siempre entrené para seguir mejorando y creciendo, pero cuando miro para atrás y veo todo lo que pasamos, me doy cuenta de que termina siendo un año especial. Hubo mucho esfuerzo, mucho trabajo y momentos difíciles, y por eso valoro tanto todo lo que conseguí”.

La moldense nació el 8 de noviembre de 2006, por lo que cumplió recientemente los 19 años. Por lo tanto, prácticamente toda la temporada la transitó con 18 años de edad. Esto le da aún más valor a los logros que consiguió durante el 2025.

Hasta este año, Giovannini contaba con 4 títulos en torneos W15, pertenecientes a la ITF. Luisina dio un golpe en el tablero al comenzar el 2025, consagrándose campeona de su primer W35, disputado en Buenos Aires. Rondando el puesto 500° del ránking, en este torneo venció a tres rivales que se encontraban entre las 300 mejores del mundo: Nicole Fossa Huergo en el debut (262°), Despina Papamichail en semifinales (283°) y Jazmín Ortenzi en la final (255°).

En febrero logró su quinto y último título en W15, en Turquía. En ese momento, Giovannini elevó la vara y comenzó a jugar torneos de mayor nivel y exigencia. En mayo logró su segundo W35, venciendo nuevamente a Papamichail (257°) en la final, por un contundente 6-1 y 6-1.

Su tercera consagración en W35 fue en Pergamino, en Agosto. Una semana después sumó un nuevo título de este nivel, al terminar como campeona en Chacabuco. En ambos torneos, venció a la peruana Dana Guzmán (772°) en la final. Luego, durante el último semestre del año, subió nuevamente de categoría y comenzó a jugar campeonatos 125 organizados por la WTA.

En el Río Ladies Open cayó en el debut ante Simona Waltert, la favorita del torneo. Sin embargo, Giovannini le ganó 6-2 el primer set a la 97° del mundo. La moldense ya comenzaba a demostrar que podía competirle de igual a igual a jugadoras Top 100, aún con 18 años. Su primer triunfo en WTA llegó en el Tucumán Open, al apabullar a Lian Tran (359°) por 6-1 y 6-0.

A fines de noviembre y principios de diciembre llegó un nuevo golpe en el tablero. En su debut en el Argentina Open, Giovannini logró el mejor triunfo de su carrera, al derrotar a la francesa Leolia Jeanjean (100°). Una semana después tuvo una actuación consagratoria en Ecuador, llegando a la final del Quito Open, un torneo WTA 125.

El camino en Quito comenzó con victoria ante Valentina Mediorreal Arias (772°), para luego conseguir otro gran triunfo contra Maja Chwalinska (127°). En cuartos de final, Giovannini venció a Mell Reasco Gonzalez (572°) y, en semifinales, superó a Papamichail (170°). La moldense no pudo en la final ante Polona Hercog (672°), pero esa derrota no opaca el gran torneo que realizó.

La actuación en Ecuador le permitió a Giovannini ascender hasta el puesto 224° del ránking, lo que le valió la clasificación a la Qualy del Australian Open. El año de Luisina se cerró con la consagración en el Interclubes de la Asociación Argentina de Tenis, representando a Ferro.

La clasificación al Australian Open

Todavía me cuesta un poco caer, pero es un sueño. Desde chica miraba los Grand Slams por televisión y ahora poder pensar y decir que voy a estar ahí es algo que me mueve mucho”, declaró la moldense respecto a su presencia en Australia.

Significa muchísimo para mí, para mi equipo y para mi familia, que me bancó siempre. Es una recompensa al trabajo y también una motivación enorme para seguir yendo por más”, añadió.

Ingresar a la Qualy del Australian Open no estaba en los planes de Luisina, quien no iba a jugar el Quito Open por encontrarse al límite desde lo físico. Una charla con su entrenador convenció a Giovannini de viajar a Ecuador, sin imaginar el gran torneo que terminaría realizando. Esta clasificación a Australia por fuera de lo planificado le modificó la logística de fin de año a la moldense, quien también se vio obligada a prever el 2026 de otra manera.

La verdad es que todo es muy reciente y queda poco tiempo. Me cambió todo de una semana a la otra: los resultados, el ranking y la planificación del próximo año. Pasé de no ir a Quito a tener el mejor ranking de mi carrera. Las vacaciones van a ser más cortas y más conscientes, porque todo se acortó y se viene un torneo muy importante”, declaró.

En la misma línea, detalló sus objetivos para el 2026: “Mis objetivos son seguir creciendo como jugadora, consolidarme en el ránking y poder jugar cada vez más torneos grandes”.

La generación de tenistas argentinas

Entre las tenistas de 19 años o menos, Giovannini se encuentra 15°. Además, es la quinta tenista argentina mejor ubicada en el ránking WTA. Luisina tiene por delante a Solana Sierra (66°), Lourdes Carlé (152°), Julia Riera (181°) y Jazmín Ortenzi (221°). Argentina tiene a cinco tenistas competitivas en la rama femenina, lo cual quedó demostrado en la Billie Jean King Cup, de la que Luisina también formó parte.

Creo que es una generación fuerte, con mucho nivel, trabajo, esfuerzo y ganas. Me llevo bien con todas y la verdad es que puedo decir que, además de ser grandes jugadoras, son grandes personas”, aseguró la moldense en cuanto a sus compatriotas.

Además, evitó entrar en comparaciones con generaciones anteriores: “Comparar generaciones se me hace difícil, pero sí puedo decir que todas son luchadoras. No compartí con todas en el circuito, pero hay una camada con mucho presente y futuro”.

Sus inicios en el tenis

Empecé a los 7 años, sin saber bien lo que era el tenis. En casa se respiraba deporte desde que nací. Mi papá y mi mamá eran ciclistas y mi hermano futbolista, así que el deporte siempre estuvo muy presente. Me transmitieron ese amor y eso fue y sigue siendo fundamental para que hoy esté donde estoy: su acompañamiento, el apoyo y la guía constante”, relató.

Luisina recordó su primera vez en el tenis: “A los 7 años agarré una raqueta por primera vez, después de haber hecho patín, gimnasia artística y natación. El tenis me gustó desde el primer momento, pero al principio lo veía casi como un juego. De a poco se fue transformando en un estilo de vida y en otra manera de pensar”.

Por otro lado, habló sobre si este presente requiere un cambio en su rutina de vida: “El tenis siempre ocupó un lugar importante en mi vida, con viajes, entrenamientos, rutinas y muchos sacrificios. Sí es verdad que, en estos últimos años, todo se intensificó un poco más. Más torneos, más exigencia y más responsabilidades. Pero siempre supe que, para dedicarme de lleno a esto, había que resignar cosas y ordenar la vida alrededor del deporte”.

A los 11 años ya me fui de Moldes. Fue una decisión que tuve que tomar. No fue fácil, para nada. Era seguir con el tenis o quedarme en el pueblo, con mi familia, mis amigos y mi gente”, contó.

La moldense reveló a qué edad debió mudarse para progresar como tenista: “Elegí lo difícil, lo desconocido. Me fui a Rosario con 11 años, acompañada por mis padres. Hoy vivo sola en Buenos Aires, y todo es por el tenis”.

Para finalizar, Luisina reflexionó sobre su momento personal: “Lo vivo con más conciencia y madurez, pero es algo a lo que me acostumbré. Estar lejos de la familia se siente, pero sé que es el camino que tengo que recorrer si quiero jugar al tenis”.

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