El riocuartense hizo historia con su participación en el Masters de Augusta. En diálogo con Otro Punto, el golfista de 25 años compartió su felicidad tras un fin de semana inolvidable.

Pasó un fin de semana histórico para el golf riocuartense y para todo el deporte de nuestra ciudad. Mateo Pulcini disputó el Masters de Augusta, uno de los cuatro Majors de la temporada y, para muchos, el torneo más importante del año a nivel mundial. Quien se inició en la cancha del Country San Esteban y luego se formó en el Río Cuarto Golf Club se dio el lujo de competir a la par de los mejores golfistas del planeta.
En lo deportivo, Pulcini no pudo superar el corte del viernes, reservado para los 54 mejores scores al finalizar la segunda ronda. Mateo firmó una tarjeta de 81 golpes el primer día, 9 sobre el par de la cancha. En la segunda vuelta, el golfista de 25 años totalizó 78 tiros (+6).
El +15 total dejó al riocuartense fuera de las últimas dos vueltas, algo completamente lógico si se tiene en cuenta el alto nivel que exige este campo y este torneo. Sin embargo, lo deportivo queda en un segundo plano frente a la inolvidable experiencia que vivió Mateo. Pulcini tuvo el placer de jugar en la cancha más icónica del mundo, en el torneo más relevante del año, y contra los mejores golfistas del circuito.

Tras disputar el Masters de Augusta, Mateo dialogó con Otro Punto. El riocuartense habló sobre su experiencia en el torneo, su rendimiento, la compañía de amigos y familia y lo que viene para su carrera.
“Mi balance es muy bueno, fue una gran experiencia. Disfruté mucho, me adapté, no estaba nervioso. Fue una cancha totalmente nueva para mí. Empecé a entender un poco más por qué dicen que, los que juegan el Masters la primera vez, no tienen chances de ganar”, comenzó contando Mateo.
Pulcini hizo hincapié en la complejidad que tiene Augusta National y ponderó aspectos positivos de esta experiencia: “Es una cancha que la tenés que conocer mucho y jugar los días de torneo, porque cambia cada día. Pude aprovechar para ver qué me faltaba y dónde está mi juego. Comparar mi rutina con los que son buenos en serio”.
En ambas jornadas, el golfista de 25 años compartió grupo con Mike Weir y Wyndham Clark. Weir se consagró campeón del Masters en 2003, mientras que Clark también ganó un Major al adjudicarse el US Open en 2023. Sobre cómo fue jugar con dos campeones de torneos grandes, Mateo contó que “Fue muy lindo jugar con Weir y Clark. Son muy buenas personas. Me hablaban y preguntaban cosas, me tiraban buena onda y me deseaban buen tiro”.

Mateo mostró su mejor rendimiento en los primeros hoyos en ambos días. En el debut, el riocuartense terminó +5 los primeros 13 hoyos. El segundo día, Pulcini llegó al tee del hoyo 12 en par de cancha. El +10 restante lo sumó en los 12 hoyos restantes (los últimos 5 del jueves y los últimos 7 del viernes), un final de cancha que presenta una extrema dificultad.
Pulcini reflexionó sobre el golf que pudo desplegar en Augusta.“En lo deportivo, no estoy muy conforme con mi rendimiento. Me levanté con el pie malo y tuve algunos malos rebotes que no fueron a mi favor. Pudo ser mejor, pero sacando el hecho de que jugué un poco peor de lo que juego habitualmente, trato de tomar todo lo bueno de esta semana. El golf no fue lo que yo esperaba, pero el deporte a veces sale y a veces no”.
Un hoyo muy especial de Augusta es el 10, uno de los más difíciles de la cancha. Es el hoyo en el que Ángel Cabrera ganó el desempate en 2009, cuando se consagró campeón del Masters. A la hora de elegir su tiro favorito del fin de semana, Pulcini aseguró que se queda con el segundo tiro en este hoyo 10 el día jueves: “Mi tiro favorito fue el segundo tiro del hoyo 10, el primer día. La dejé a 3 metros y después le erré, pero fue una bandera muy difícil. Es un tiro difícil que se le complicó a todos. La verdad que le pegué muy bien, la dejé muy cerca, aunque después no pude concretar”.
Otro aspecto que marcó el fin de semana de Mateo fue el acompañamiento de sus seres queridos. Pulcini viajó con una comitiva integrada por una docena de amigos, su equipo de trabajo deportivo y hasta su padre Juan Rubén. Para el golfista de 25 años, esto fue lo único que lo hacía emocionar en medio de su experiencia: “Fue muy especial ver a mis amigos y a mi viejo ahí. Eso era lo único que me ponía emocional en la semana. Ver que ellos estaban ahí y disfrutando de un torneo que todos soñamos con solo verlo, y yo estaba jugando. Me hacía darme cuenta de dónde estaba y, más allá de todo el esfuerzo, qué tan afortunado soy de estar jugando ahí”.
Su madre Daniela y sus hermanas Valentina y Martina no pudieron viajar a Augusta. Sin embargo, Mateo sabe que ellas sí podrán estar presentes en el British Open, el tercer Major que jugará: “Mi mamá y mis hermanas no son tanto del golf, pero sabía que ellas me estaban siguiendo y apoyando. Van a ir al Abierto Británico”.
El Masters de Augusta es recién el primero de los tres Majors que Mateo jugará por haberse consagrado campeón del Latin America Amateur Championship. Pulcini también disputará el US Open (del 18 al 21 de junio) y el Abierto Británico (del 16 al 19 de julio). Además, tiene la posibilidad de jugar el The Amateur y el US Amateur, los dos torneos para aficionados más importantes del mundo.

Tras estas inolvidables experiencias, lo que le queda a Pulcini es un importante paso en su carrera. Con las puertas que le abrió haberse consagrado campeón del LAAC, ahora Mateo puede ver muy de cerca la posibilidad de convertirse en golfista profesional. Según sus propias palabras, eso le llegará el año que viene: “Mi siguiente paso es hacerme profesional en 2027. Estoy tratando de entablar buenas relaciones con distintas marcas de palos y futuros sponsors que me quieran ayudar. Son siempre bienvenidos y de mucha ayuda. El LAAC te abre muchísimas puertas, ya jugar estos tres torneos es un enorme paso para el futuro de uno. Además de que te medís con los mejores”.
El título en el Latin America Amateur Championship cambió radicalmente la vida de Pulcini en el corto plazo. Mateo ya tuvo su primera gran experiencia, la más complicada en cuanto a nervios y adaptación. El golfista de nuestra ciudad tiene pergaminos para seguir representando a Río Cuarto de la mejor manera en el primer nivel del golf mundial. A sus 25 años, es inminente su paso al profesionalismo. Todavía queda mucho camino por delante, pero Mateo puede seguir progresando y que esta experiencia en Augusta no sea la única, sino la primera de varias.


