Florencia Figueroa y Franco Arce son contadores, pareja desde hace más de doce años y dueños de Herramientas y Bulonería TKTec: una empresa riocuartense que acaba de cumplir cinco años. En diálogo con Otro Punto, Flor y Franco repasaron el camino que los llevó a dejar en pausa el proyecto de la casa propia para construir una empresa familiar que hoy busca diferenciarse por el asesoramiento, la cercanía y el servicio.
Fotos: Santiago Mellano


El movimiento empieza temprano. Mientras algunos clientes buscan un disco de corte, otros preguntan por un taladro o comparan distintos modelos de amoladoras. Hay quienes llegan con una idea clara y quienes necesitan que alguien los ayude a elegir. En el mostrador de TKTec las preguntas son parte del trabajo cotidiano. Entre herramientas y máquinas, se entiende buena parte de la identidad de una empresa que entendió que vender productos es importante pero asesorar a los clientes también.
La historia de TKTec nació durante la pospandemia, cuando Flor y Franco comenzaron a preguntarse si el camino laboral de ese entonces era realmente el que querían seguir. El padre de Florencia se dedicó durante años al rubro de construcción y esa experiencia les permitió detectar esta idea de negocio. Aunque desde el comienzo tuvieron claro que no querían abrir una ferretería tradicional.
“Queríamos ofrecer mucho más que productos. Queríamos brindar asesoramiento, confianza y un servicio realmente cercano”, cuentan.
Por eso decidieron especializarse. El universo de una ferretería es inmenso y entendían que intentar abarcar todo podía no ser la mejor opción. Eligieron concentrarse en herramientas y bulonería, dos rubros donde creían que podían marcar una diferencia. Esa decisión terminó definiendo la identidad de la empresa. Pero antes hubo que tomar otra mucho más difícil. Mientras planificaban construir su casa, apareció la posibilidad de invertir ese dinero en el nuevo emprendimiento.
“Íbamos a hacernos la casa y dijimos que no. Vendimos el terreno y todo lo que habíamos comprado para ese proyecto. Sentíamos que primero teníamos que construir una fuente de trabajo con la que realmente nos sintiéramos identificados”, recuerdan.
Esa decisión fue el punto de partida de una historia que cinco años después sigue creciendo. TKTec abrió sus puertas en abril de 2021. Los primeros meses coincidieron con un contexto muy particular. El sector ferretero había experimentado un fuerte crecimiento durante la pandemia, pero el verdadero desafío llegó cuando el mercado comenzó a normalizarse. Fue entonces cuando tuvieron que demostrar que el crecimiento podía sostenerse en el tiempo.
“Éramos una empresa nueva frente a negocios con veinte, treinta o más años de trayectoria. Ganarnos un lugar no fue fácil”, reconoce Franco.
Con el paso del tiempo la empresa fue creciendo de manera sostenida. Hoy cuenta con un local comercial de aproximadamente 300 metros cuadrados, un depósito de respaldo que les permite mantener un amplio stock y un equipo integrado por ocho personas.
Florencia está al frente de la administración y Franco lidera el área comercial. El resto del equipo está en el funcionamiento diario del negocio entre ventas, administración, caja y redes sociales.
Aun así, aseguran que la esencia sigue siendo la misma y dicen: “Lo que comenzó como un sueño familiar hoy es una empresa en constante crecimiento, pero mantiene intactos los valores con los que nació.”
Honestidad, compromiso, seriedad y cercanía aparecen en varias ocasiones durante la charla con Otro Punto. Son los pilares sobre los que intentan tomar cada decisión. Y también la razón por la que ponen tanto énfasis en el asesoramiento.



–¿Cómo cambió el perfil del cliente en estos últimos años? ¿Qué busca hoy quien entra al local?
Florencia: –Cambió muchísimo. Hoy la mayoría llega mucho más informada porque antes de venir investigó por internet, comparó precios y vio distintas alternativas. Pero cuando entra al local ya no busca solamente un buen precio. Busca asesoramiento, que le expliquen las diferencias entre las distintas opciones y tener la tranquilidad de llevarse la herramienta correcta.
Franco: –Estamos convencidos de que las mejores experiencias se logran en la venta de mostrador. El contacto cara a cara permite hacer preguntas, conocer el uso que le va a dar el cliente, mostrar distintas alternativas y comparar productos. Eso sigue teniendo un valor enorme.
Para ellos, vender nunca consistió únicamente en entregar un producto. La idea siempre fue acompañar al cliente para que encuentre la mejor solución.
” El asesoramiento es fundamental. No buscamos simplemente vender un producto, sino entender la necesidad de cada cliente y ofrecer la herramienta o la solución más adecuada para su trabajo “, dice Franco.
Esa filosofía atraviesa toda la empresa. Muchas veces llega una persona convencida de comprar una herramienta determinada y, después de charlar unos minutos, termina llevándose otra completamente distinta. No porque sea más cara. A veces, incluso, porque es más económica.
Franco: –Nos pasa seguido que un cliente viene con una idea que no es la más adecuada para el trabajo que quiere hacer. Nos tomamos el tiempo de escucharlo y hacerle las preguntas necesarias. Incluso, si hace falta, le recomendamos un producto de menor valor. Creemos que eso genera confianza y relaciones de largo plazo.
Para ellos, el objetivo es que el cliente se vaya conforme y vuelva. Y creen que eso solamente ocurre cuando la compra fue realmente útil.
“La venta no termina cuando se entrega el producto, sino cuando el cliente queda realmente conforme”, sostienen.
Si bien TkTec trabaja principalmente con industrias, constructoras y clientes vinculados al agro, en los últimos años comenzó a crecer con fuerza la venta a consumidores finales. Cada vez más personas compran herramientas para uso doméstico, pequeños emprendimientos o trabajos particulares.
–Si tuvieran que hacer un ranking de lo que más compra la gente, ¿qué aparece primero?
Franco: –Lo que más se vende son los consumibles de uso diario. Los discos de corte para amoladora, por ejemplo. También mucha bulonería.

–¿Y en herramientas?
Franco: –El taladro a batería no puede faltar. Después la amoladora, herramientas manuales y mucho rotomartillo, porque trabajamos mucho con clientes de la construcción.
Con el crecimiento también apareció otro desafío: responder rápido. Durante los primeros años, recuerdan, muchas veces les costaba atender pedidos grandes porque todavía estaban formando el stock. Hoy la realidad es diferente. El depósito de respaldo les permite contar con una amplia disponibilidad de productos y responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado.
“La disponibilidad inmediata también es parte del servicio que ofrecemos”, explican. Esa búsqueda permanente por mejorar también se refleja en el propio local. No querían una ferretería tradicional. Querían un espacio donde el cliente pudiera recorrer, observar, comparar y tocar los productos.
Flor recuerda que el orden y la exhibición fueron aspectos muy importantes desde el comienzo y explica: “Queríamos algo distinto. Que el cliente pudiera ver las herramientas, compararlas y elegir con tranquilidad.”
Con el tiempo, algunos clientes comenzaron a definir el lugar de una manera muy particular. “Nos dicen que parece una juguetería para grandes”, cuenta entre risas.
Mientras el negocio crecía, también empezaron a prestar más atención a otro aspecto: las redes sociales. En su cuenta de instagram tktec.riocuarto muestran el trabajo que realizan todos los días.
El crecimiento de la empresa también fue acompañado por los cambios del propio mercado. Las herramientas evolucionaron, aparecieron nuevas tecnologías y los hábitos de compra comenzaron a modificarse.



– ¿Qué tendencias creen que están marcando el mercado?
Franco: –Una de las tendencias más marcadas es el crecimiento de las herramientas a batería. La tecnología de las baterías de litio avanzó muchísimo en autonomía, potencia y tiempo de carga. Hoy pueden reemplazar a muchas herramientas que antes solamente existían en versión eléctrica o a explosión.
Para ellos, ese cambio recién comienza. Creen que cada vez más profesionales y particulares optarán por herramientas a batería por la comodidad, la movilidad y el menor mantenimiento que requieren.
“Con el tiempo muchas herramientas eléctricas con cable y gran parte de las herramientas a explosión van a ir perdiendo protagonismo frente a las soluciones a batería”, sostiene Franco y agrega: “Hoy el desafío ya no es si una herramienta puede funcionar a batería, sino cuándo va a aparecer esa versión.”
Aunque las nuevas tecnologías modifican el mercado, hay algo que, para ellos, sigue teniendo el mismo valor que el primer día: La confianza. Creen que la confianza no se construye con una sola venta, sino con el tiempo.
“Muchos de esos clientes vuelven, nos recomiendan y nos eligen nuevamente porque saben que van a recibir un asesoramiento honesto y un buen acompañamiento, más allá de la venta”, explica Franco.
Cinco años después de abrir las puertas de TKTec, el desafío además de seguir creciendo es también consolidarse.
–¿Qué objetivos tienen para el futuro y cómo imaginan a TKTec en los próximos años?
Franco: –Nuestro desafío es seguir consolidándonos como una empresa referente del rubro de herramientas y bulonería, ofreciendo soluciones integrales que combinen innovación, calidad y un alto nivel de servicio.
Antes de pensar en abrir nuevos locales, prefieren fortalecer lo construido. Seguir creciendo con orden, potenciar la presencia en el mercado minorista y continuar ofreciendo un servicio cercano aparecen entre las principales metas.
Pero hay algo que no se modifica: la esencia con la que empezó todo y el espíritu familiar. Cuando miran hacia atrás sienten orgullo por el camino recorrido. No solamente por el crecimiento de la empresa, sino por haber conservado los valores con los que comenzaron. “Trabajar con pasión, generar confianza y construir relaciones duraderas”, resume Floren al hablar de la filosofía de TKTec. Y quizás ahí esté la verdadera historia detrás de la empresa. Hace cinco años dejaron en pausa el proyecto de construir una casa para crear un proyecto familiar. Hoy ese proyecto continúa en crecimiento y demostrando que detrás de cada herramienta también puede haber tiempo para escuchar, asesorar y construir confianza.


