Con tres décadas de trayectoria, la banda cordobesa “Los de Cabrera” recorre los escenarios de todo el país. Folclore del bueno, forjado en la amistad, el respeto y la perseverancia

Todo comenzó en el patio del IPEM Agrotécnico de General Cabrera. Allí Juan Pablo Rivera, David Buffa y Luis Toledo tocaban la guitarra en los recreos. “No sabíamos nada de folclore, ni quiénes eran los autores, ni la historia que había detrás de esas canciones”, recuerda Rivera. Sin embargo, ese fue el puntapié inicial de algo que empezaba a gestarse: el impulso inicial marcaría un camino que ya lleva 27 años recorridos.
El primer escenario fue el colegio. Un acto del 25 de Mayo los encontró cantando “Calle Angosta” frente a compañeros, maestros y preceptores. Tanto gustó esa versión, cuenta Juan Pablo, que ya nunca más dejaron de cantar. Con el paso del tiempo, el grupo fue creciendo, sumando integrantes y profesionalizando su trabajo, hasta conformar la formación actual que incluye músicos de General Cabrera, Río Cuarto y Berrotarán.
Además de los tres fundadores, la banda se completa con Santiago Llanes, Adrian Ferrochio y Walter Ordóñez, todos ellos son los encargados de reafirmar su identidad dentro del folclore tradicional argentino. En diálogo con Otro Punto, Juan Pablo Rivera, repasó su historia y los motivos que los impulsan hoy a subirse a un escenario.

-¿Cómo se hace para sostener un grupo durante todo este tiempo?
-Una gran pregunta, porque somos seis integrantes sobre el escenario y los seis pensamos distinto. Tenemos diferentes amigos, cada uno tiene su familia, sus cosas personales, sus trabajos. Adrián es docente en el conservatorio de música, Santiago también es docente en los colegios, Walter también es profe de guitarra, Luisito es profesor de ballet, de danza. Entonces, ponernos de acuerdo entre todos no es fácil pero tenemos mucho respeto entre nosotros y eso es fundamental para perdurar en el tiempo. Cuando empezamos tocábamos con micrófono de aire ahora las guitarras se enchufan, los escenarios cambiaron. Nuestros comienzos fueron arriba de un carro de un sulky hoy estamos en escenarios gigantes. Así que pasamos por todo y por todas las épocas.
-¿Cuándo pensás que hubo un quiebre en la banda en el sentido de decir, bueno acá vamos a crecer?
-Yo creo que fue en 2004 cuando nos dieron el premio Revelación de Jesús María. Eso nos dio la posibilidad de grabar en Buenos Aires, en la Biblioteca Nacional de Ciegos, donde grabaron grandes artistas como: Mercedes Sosa, Fito Páez y músicos reconocidos de toda Argentina. Solamente se grababa tango y folclore. Pudimos hacer nuestro disco, que tiene una canción propia que se llama “Siesta de Carnaval” que es una zamba. Ahí ya empezamos a tirar ideas de canciones nuevas al repertorio. Otro quiebre lo hizo la canción “Noche de ronda”, que es un tema mexicano y lo hicimos folclórico, al igual que otros temas como “Quijote”, “Chacarera de Cabrera” (en honor a su ciudad), “Baila Morena” que se lo escuchamos a Julio Iglesias y lo hicimos con ritmo de carnavalito porque el autor es Argentino. Hace poco sacamos la canción “Llora corazón”, que también es del mismo autor. Todas estas canciones fueron conformando nuestro repertorio y consolidando la identidad al grupo.
“Cuando la gente las canta, las pide y las siente propias, para nosotros también pasan a ser nuestras”, explica Juan Pablo.
El criterio artístico del grupo es claro: sostener una línea de folclore tradicional. Zambas, chacareras, cuecas y ritmos que, según Juan Pablo, muchas veces quedan relegados frente a propuestas más modernas. En cuanto a los instrumentos, mantienen una formación clásica: guitarras criollas y bombo legüero. “No usamos batería ni guitarras eléctricas. Es nuestro estilo, con respeto a todas las otras propuestas”, aclara.
La conexión de Rivera con el folclore también tiene raíces familiares. Recuerda a su abuelo tocando el acordeón en reuniones rurales, en tiempos donde las fiestas eran los encuentros de los domingos en el campo. Incluso conserva grabaciones de aquel acordeón, un legado que, de alguna manera, sigue sonando en su música.
Hoy, Los De Cabrera atraviesan un verano intenso, recorriendo festivales en las provincias y reencontrándose con públicos que hacía años no visitaban. El próximo 15 de febrero se presentarán en las “Peñas del Anfi” de Río Cuarto, compartiendo escenario con artistas como Destino San Javier, Andrés Clerc y otros referentes del folclore regional.
“Arrancamos el 3 de enero, todo lo que es temporada de festivales, en la provincia de San Luis, y después hicimos toda la zona de la sierra, Río de los Sauces, Achiras, Embalse, Chazón, Alta Gracia. Muchas fechas en verano, con tantos festivales que tiene nuestra provincia”, comenta el cantautor.

-¿Qué significa para ustedes poder estar en todos estos lugares?
-Lo vivimos con mucha alegría. La verdad que en muchos casos, son festivales que hacía años que no íbamos por distintos motivos. Por vivir en otros lados, en el medio tuvimos también la pandemia y en fin, este año volvimos con todo. Es maravilloso reencontrarse con el público y estamos muy agradecidos a que nos llamen.
-Y en uno días en Río Cuarto, en las Peñas del Anfi, ¿cómo se dio esta propuesta?
-Nos llamaron de Cultura y Turismo, de la Municipalidad de Río Cuarto, como conjunto de la región. El día 15 de febrero vamos a estar, con grandes artistas con los que es un placer compartir escenario y con la gente.
Después de tantos años, la motivación sigue intacta. La respuesta está en la gente: quienes pagan una entrada, los saludan en la calle, los siguen en redes y preguntan cuándo vuelven a tocar. “Eso nos pasa todos los días y es lo que nos impulsa a seguir”, dice Juan Pablo.
Cuando se le pregunta por una canción preferida, duda y sonríe. No elige una sola. Escucha de todo y encuentra aprendizaje en cada género. “Sin música no sabría qué hacer”, concluye, dejando en claro que, más allá del tiempo y los escenarios, el folclore sigue siendo una forma de vida.


