SANDRA MIHANOVICH, la voz de una canción que sigue viva

La cantante, compositora y actriz Sandra Mihanovich llega a Río Cuarto el domingo 3 de mayo para presentarse en el Teatro Municipal con su gira “Soy lo que soy”, un recorrido por una obra que marcó a varias generaciones y por una canción que, desde los años 80, se volvió un himno de la diversidad y una de las más representativas del colectivo LGBTIQ+ en Argentina.

¿Alguna vez te preguntaste si sos lo que querés ser? ¿Alguna vez sentiste que había algo en vos que necesitaba ser nombrado, aunque todavía no supieras cómo, o aunque no fuera el momento de decirlo? Ella encontró en una canción una forma de ponerle voz a lo que sentía. Y en esa canción, muchos y muchas también se reflejaron. Hablamos de “Soy lo que soy”, versión en español de I Am What I Am, escrita por Jerry Herman para el musical La Cage aux Folles y popularizada en inglés por Gloria Gaynor. En la voz de Sandra Mihanovich, el tema se convirtió en una bandera de identidad, orgullo y libertad, y en un himno de la diversidad y del colectivo LGBTIQ+ en Argentina. En diálogo con Otro Punto, la artista repasa la historia de esta canción, su trayectoria, su presente y su llegada a Río Cuarto.

La voz del otro lado del teléfono llega cálida y sin apuro. Sandra Mihanovich se prepara para volver al Imperio cordobés con una gira que lleva el nombre de esa canción que atravesó generaciones. “Para mí es una alegría inmensa y disfruto muchísimo yendo a los distintos lugares y a Río Cuarto hace rato que no voy”, cuenta. La memoria de su visita a la ciudad le recuerda otras presentaciones en el anfiteatro al aire libre, y ahora la expectativa se posa sobre el Teatro Municipal.

Hace apenas unos días, el 24 de abril para ser exactos, Mihanovich festejó sus 69 años. Y lo hizo a lo grande: en el Teatro del Sodre, en Uruguay. Se trató de una propuesta sinfónica bajo los arreglos y la dirección musical de Leo Sujatovich. “Fue una hermosa celebración, un gran regalo de cumpleaños”, cuenta. Allí estuvieron sus colegas y amigos Marilina Ross y David Lebón. “Fue un festejo impresionante”, resume.

Y si bien, en esta inminente llegada a Río Cuarto, no habrá orquesta sinfónica, sí habrá una banda de siete músicos y se mantendrán los arreglos de ese universo sinfónico. En esta oportunidad, estarán presentes su hermano Vane en teclados, su sobrina Sol en guitarra y voz, y un grupo que, asegura, “suena increíble”.

– Tenés que venir algún año al Otoño Polifónico…

-Recontra, recontra me encantaría. Sé que con algún colega tuyo charlé y hablamos del tema del Otoño Polifónico. Sé que estuvo León Gieco con tremendos artistas que le hicieron un homenaje y que fue hermoso. Bueno, cuenten conmigo para el próximo. Estoy ahí para lo que gusten mandar.

– Y ahora venís a presentar este disco “Soy lo que soy” que fue y sigue siendo un éxito y trasciende generaciones. ¿Qué significa para vos volver al origen?

-Es un disco muy muy especial para mí, es un disco que grabé hace 42 años atrás y que realmente fue un antes y un después para mí. No encontrar esa canción para poder decir lo que yo quería decir fue muy importante. Fue además una época muy especial porque ‘Soy lo que soy’ salió en el año 84, años que acabábamos de recuperar nuestra democracia. De alguna manera abarcaba un poco todo más allá del significado original de la canción, hacía referencia a un estado de ánimo que teníamos los argentinos de decir: se terminó la dictadura, hoy nadie me va a decir lo que tengo que hacer o lo que no tengo que hacer, lo que tengo que decir, lo que no tengo que decir, con quién puedo estar o no puedo estar.

-Sandra, fuiste una precursora y sos una referente en esta lucha LGBTIQ+. Hoy uno ve un montón de expresiones, lo cual es genial, pero en ese momento era todo completamente diferente y no se hablaba del tema, ¿no?

-Exacto, en ese momento no se hablaba de las cosas. Era como que todo tenía más que ver con una actitud escondida, creo que no nos animábamos a decir lo que sentíamos y lo que pensábamos. Con el tiempo yo pude decirlo a través de una canción, lo cual pienso que es como lo mejor del mundo, poder decir desde una canción lo que te pasa y lo que sentís es la mejor manera de decir las cosas, es mucho más lindo que decirlo hablando.

“He disfrutado de cantar este tema a lo largo de estos 40 años con mucha alegría, en todo tipo de contexto, y lo sigo disfrutando, es la canción más inclusiva de todas , asegura la cantante y hace una pausa reflexiva…

-Un himno.

-Sí, un himno realmente  No es solo una canción dentro de su repertorio. Es bisagra.

-¿Te acordás cómo fue ese momento en que escuchaste la canción y dijiste “quiero ir por acá”?

-Sí, sí, yo la escuché. Era en verano y estábamos en Río de Janeiro porque mi productor Ricardo Kleman tenía un departamento allí. Fuimos a una discoteca gay. Había una drag queen haciendo la mímica de Soy lo que soy, cantado en inglés por Gloria Gaynor. Escuché la canción y me encantó, me pareció extraordinaria, y dije no puedo creer que esa canción dice lo que yo quiero decir. Inmediatamente pensé que quería cantarla pero en mi idioma. Sentí que era un tema para abrir cabezas.

Con el tiempo, la canción dejó de ser solo suya. Se volvió de todos. En cada presentación ocurre lo mismo: el público la canta, la resignifica, la hace propia. “Creo que el próximo domingo en el Teatro Municipal de Río Cuarto lo vamos a cantar, lo vamos a corear todos juntos y lo vamos a disfrutar un montón”, sostiene.

Su recorrido también dialoga con nuevas generaciones. El año pasado fue invitada por Lali a cantar en el estadio de Vélez. “Hubo un montón de chicos y chicas de todos los colores y tamaños. Me sentí muy querida, muy respetada”, recuerda y agrega: “Mucha gente que me saludaba y me decía: estoy tan contenta porque estaba mi nena en Vélez y te vio. Hubo como una suerte de intergeneración mezclada que fue muy linda.” Lo más curioso es que Lali tiene un tema que se llama “Soy”, y que habla de los sueños y de lograr ser quien querés ser. “Lali enganchó el “Soy” con el “Soy lo que soy” quedó increíble”, cuenta.

Si hablamos de su trayectoria en la música, la artista combinó su faceta de compositora con la de intérprete, creando temas propios como “Nacer de nuevo”, “Canción de la campiña” y “Poner el cuerpo”. Al mismo tiempo, popularizó temas como el ya mencionado “Soy lo que soy” y otros como: “Hagamos el amor”,  “Como la primera vez”, “Puerto Pollensa”, etc, que se convirtieron en clásicos de la música argentina. Para Mihanovich, el arte está profundamente ligado a la identidad. “Creo que el arte tiene que ver con eso. Somos como un canal de comunicación y de volcar aquello que sentimos todos como sociedad”, reflexiona.

Recientemente también realizó una gira por Europa. Tocó en ocho ciudades. “Fueron todos encuentros muy emocionantes, muy emotivos, y lo disfruté mucho. La música siempre borra los límites, borra las fronteras. La música te genera encuentro.”,  sostiene Mihanovich.

-¿Qué se siente llevar tu música a otras partes del mundo?

-Es muy hermoso, pero te diría que más que llevarla a otra parte del mundo, se la llevé a los argentinos que están en otras partes del mundo. Porque claro, el que está hace muchos años viviendo fuera de su país tiene nostalgia, tiene melancolía, tiene necesidad de consumir aquello que tuvo cuando era joven, cuando era adolescente y ya no tiene.

Casi al finalizar la nota, le preguntamos si alguna vez imaginó otro camino que no sea el del arte. Responde entre risas: “Me puedo ofrecer de parrillera para un restaurante, porque me gusta mucho hacer asados. Mis amigos dicen que lo hago bastante bien. Así que de última, si me quedo sin voz, me voy a ofrecer de parrillera”. Pero, enseguida aparece la certeza porque su vida está atravesada por la música desde siempre.

La historia familiar siempre estuvo cerca de su recorrido. Sandra es hija de Iván Mihanovich, arquitecto y jugador de polo de origen croata y criollo, y de Mónica Cahen D’Anvers, exactriz, periodista y presentadora de televisión. La música llegó temprano: su abuelo paterno, ingeniero civil, pintor y músico, le transmitió la pasión por el jazz. En el sótano familiar de la casa de su abuela Máxima se reunían músicos de jazz que pasaban por Buenos Aires, y allí Sandra cantó sus primeras canciones cuando tenía apenas cuatro años.

Acaba de lanzar “La canción de la campiña”, grabada junto a su hermano Vane y su sobrina Sol, un relato de lo que es la campiña de San Pedro. Durante la entrevista, habla desde allí, donde pasa sus días. En plena nota se escuchan unos ladridos y pequeños ruidos de papeles, como si estuviera desenvolviendo caramelos. “Si escuchás ruidos de papeles es porque acabamos de llegar y estoy encendiendo la chimenea. Tengo sentada al lado mío a mi mamá, que está acariciando al perro”, cuenta. La escena es simple, íntima, pero dice mucho: madre e hija comparten un mismo espacio, mientras la música y la familia siguen entrelazadas en su presente. Y como “Todo tiene un lugar” este domingo en Río Cuarto se vivirá no solamente un recital, sino un encuentro con una historia que sigue viva. Con una canción que “Brilla” y que, décadas después, continúa funcionando como espejo: porque hay voces que, cuando encuentran lo que quieren decir, no dejan de hacerlo nunca.

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