La experiencia sensorial que llega a Río Cuarto
¿Te animás a sentir el teatro con los ojos cubiertos?
El grupo teatral Artemisa, integrado por María Varinia Mellano, Paula Pasqualini y Bautista Mellano, presenta Raicera, una experiencia multisensorial a oscuras que llegará a Río Cuarto el 17 de octubre. En diálogo con Otro Punto, los artistas hablaron sobre la propuesta y los desafíos del teatro independiente.

¿Qué pasa cuando dejamos de mirar y empezamos a prestar atención a lo que sentimos? Esa es una de las preguntas que atraviesa Raicera, un viaje para estar enraizados, una propuesta teatral que invita al público a vivir una experiencia diferente. Durante gran parte de la función, los espectadores permanecen con los ojos cubiertos, mientras la música, los aromas, los sabores, las palabras y el tacto se convierten en protagonistas. Detrás de esta propuesta está el grupo Artemisa, integrado por María Varinia Mellano, Paula Pasqualini y Bautista Mellano. Los tres conversaron con Otro Punto sobre una obra que comenzó a gestarse hace un año y que tendrá su presentación en Río Cuarto el próximo 17 de octubre. “Volver a la raíz para mí tiene que ver con entrar en contacto con lo que sentimos”, expresa Paula Pasqualini, una de las integrantes del grupo.
-¿Cómo nació Raicera y qué los llevó a crear una obra con estas características?
-Variña: Surgió de charlas de mucho tiempo con Paula. Nosotras somos egresadas del conservatorio y durante años decíamos de hacer algún proyecto juntas. Yo había hecho algún proyecto de teatro ciego, le comenté, ella también hace música, y dijimos: ¿por qué no hacemos algo anulando la vista y resaltando los otros sentidos? Como cambiar un poco el paradigma de lo que es el teatro hoy, que se sienta más que se vea.
-Paula: También explorar esa conexión con el cuerpo. Tener anulada la vista despierta otros estímulos sensoriales y eso hace una conexión con una parte interna nuestra. Empezamos a investigar, a ver qué textos nos identificaban, qué queríamos transmitir. Es un camino largo de integración también esta obra, con nuestras vidas de ahora y con lo que sentimos respecto a estar conectados con la tierra y con uno.

Al proceso creativo se sumó Bautista quien es sobrino de Varinia. Al principio, reconoce, le costaba comprender cómo sería la experiencia que estaban imaginando sus compañeras. “Cuando me comentaron la idea, no entendía hasta que un domingo me lo hicieron vivenciar. Y cuando lo viví, entendí todo”, recuerda Bautista.
La obra reúne textos poéticos, música y diferentes estímulos sensoriales que acompañan al espectador durante un recorrido personal. Aunque existe un hilo conductor relacionado con la búsqueda, las dudas y las distintas posibilidades de encontrar respuestas, cada persona puede interpretar lo que sucede de una manera diferente.
-¿Qué significa para ustedes ese volver a la raíz?
-Paula: Volver a la raíz para mí tiene que ver con entrar en contacto con lo que sentimos, escuchar un poco más al cuerpo. Esta conexión directamente con la tierra, que es muy sanadora, al menos para mí. Tener los pies en la tierra y contemplar lo que nos trae la naturaleza como un camino sanador.
-Variña: Para mí también es volver a uno en estos tiempos que se vive tanto para afuera, a mil, en un individualismo tremendo. Nos cuesta mucho conectar con uno mismo, con nuestro sentir, con nuestra esencia. Entonces es una invitación para que los que nos visiten y vivan la experiencia con nosotros intenten hacer ese viaje hacia adentro.
En una época atravesada por las pantallas, la velocidad y la necesidad permanente de producir, Raicera propone detenerse. Sus creadores consideran que estamos acostumbrados a recibir estímulos visuales constantemente y que muchas veces dejamos en segundo plano otras formas de percibir lo que nos rodea.

-¿Creen que hoy vivimos en un mundo demasiado visual?
-Variña: Sí, totalmente. La tecnología nos ha llevado a un mundo absolutamente tecnológico y visual. Muchas obras de teatro hoy en día tienen toda la escenografía en 3D, en 4D, es una cosa absolutamente visual. Se busca mucho la perfección, que visualmente se vea estético, se vea bien, y nosotros proponemos lo contrario. Proponemos no ver, que vos escuches, que trabajes tus sentidos del sabor, de los aromas y también mirar para adentro.
Según cuentan, las personas que ya participaron de la experiencia suelen sorprenderse con aquello que descubren. Algunos espectadores encuentran un espacio de introspección, mientras que otros disfrutan simplemente de los sonidos, los aromas y las sensaciones del momento. La intención, señalan, no es imponer una interpretación ni provocar una emoción determinada. Cada persona realiza su propio recorrido y puede encontrar diferentes significados en los textos y las situaciones que se presentan.
“Está el que se deja llevar y hace un viaje hacia adentro, y está el que disfruta solo de lo que está ocurriendo y aconteciendo en ese momento”, explican desde el grupo.
La conversación también abrió lugar para reflexionar sobre la realidad que atraviesan actualmente los artistas independientes en Argentina.
-¿Cómo ven la situación actual del teatro y de los artistas independientes?
-Variña: Difícil, tremendamente difícil. Como todo en cultura, pero como todas las aristas de lo que tiene hoy la Argentina. Muy complicado, sobre todo el arte y el teatro. Se han cortado los subsidios en el Instituto Nacional del Teatro, que siempre nos dio una mano a los teatreros independientes. No hay nada para producir. Lo que se produce es con mucho esfuerzo, desde un lugar genuino de uno, y creo que son los pocos espacios de resistencia que todavía tenemos.
-Paula: Coincido totalmente con Bari. Es un espacio de resistencia y es un espacio que uno lo hace con mucho amor y pasión. Por suerte estamos con la llama viva dentro, que vivimos también cuando nos formamos en el Conservatorio Nacional, y eso no se pierde.
Las artistas coinciden en que las dificultades económicas afectan tanto a quienes producen como a quienes desean asistir a los espectáculos. Señalan que cada vez cuesta más convocar al público, incluso cuando las entradas tienen precios accesibles, y que muchos grupos recurren a funciones a la gorra para sostener sus actividades.
Sin embargo, esa realidad no detuvo el desarrollo de la propuesta. Durante aproximadamente un año trabajaron sobre los textos, la música, los aromas y los diferentes elementos que componen la experiencia.

-¿Cómo es el trabajo entre ustedes y el proceso de ensayos?
-Variña: Nos reímos. No todo es color de rosa, tenemos distintos criterios en algunas cuestiones, pero la verdad que hemos fluido re bien. Nos hemos puesto de acuerdo aun cuando hemos tenido diferencias. Desde la primera historia, yo creo que tenemos tres obras, la cambiamos un montón de veces porque fue mutando. Sabíamos lo que queríamos decir, pero íbamos encontrando diferentes formas de decirlo.
El proceso creativo también implicó aprender a escuchar las ideas de los demás, probar alternativas y aceptar diferencias. La obra fue transformándose durante los ensayos, aunque siempre mantuvieron claro aquello que querían transmitir. Los tres coinciden en que se dieron el tiempo necesario para encontrar la forma definitiva, sin forzar los tiempos de creación.
La pasión por el teatro también ocupa un lugar importante en las historias personales de los integrantes de Artemisa.
Paula comenzó a los 15 años en San Antonio de Padua, Buenos Aires, donde nació. A los 19 ingresó al Conservatorio Nacional y allí conoció a Varinia. Más adelante continuó su recorrido artístico en Brasil, vinculando el teatro con la música y la danza.
Varinia, por su parte, nació en Río Cuarto y recuerda sus primeras experiencias teatrales en los encuentros estudiantiles que se realizaban entre escuelas secundarias de la ciudad. Luego de su formación, Varinia se instaló en Córdoba y desarrolló una extensa trayectoria artística y docente. Integró el grupo independiente Rueda Viva, en Río Ceballos, con el que obtuvo reconocimientos del Instituto Nacional del Teatro. También trabajó durante años enseñando teatro a niños, adolescentes y adultos. Actualmente continúa formándose en psicodrama, con la intención de seguir vinculando diferentes perspectivas artísticas y personales.
Bautista, por su parte, también tuvo sus primeras experiencias teatrales durante la infancia, en La Niña de Susú, en Río Cuarto, y continuó vinculado a la actividad durante sus años escolares en Santa Eufrasia. Este año volvió a reencontrarse con el teatro gracias a esta propuesta que le permitió descubrir una faceta artística que disfruta y lo apasiona. Reconoce que este proceso está sacando a la luz un lado suyo muy especial y que vive esta experiencia con entusiasmo y entrega.
Hoy los tres comparten un proyecto que reúne diferentes generaciones, experiencias y recorridos personales. Después de Río Cuarto, tienen previsto continuar con presentaciones en Córdoba, Río Ceballos y Buenos Aires.
Raicera busca que cada espectador pueda hacer suyo ese recorrido, sin necesidad de encontrar una respuesta única. Una invitación a detenerse, escuchar y descubrir qué aparece cuando, por un momento, dejamos de mirar.
Para agendar: Raicera, un viaje para estar enraizados se presentará el 17 de octubre a las 21:00 horas en la Biblioteca Mariano Moreno de Río Cuarto.
La experiencia tiene una duración aproximada de 45 a 50 minutos y se desarrolla con los ojos cubiertos durante gran parte del espectáculo. El cupo es limitado debido a las características de la propuesta.

