¿Es necesario medir la vitamina D todos los años?

Médico especialista en cardiología y en gestión de salud. Director médico del Sanatorio Privado de Río Cuarto. Consultor del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

En los últimos años se ha vuelto cada vez más frecuente pedir un análisis de vitamina D, incluso en personas sanas que no tienen síntomas. Pero ¿realmente es necesario controlar su nivel todos los años?

La respuesta de la evidencia científica es no, no en todas las personas.

La vitamina D es importante para el organismo. Ayuda a absorber calcio y cumple un papel fundamental en la salud de los huesos. El cuerpo puede producirla a través de la exposición solar y también obtenerla mediante algunos alimentos y suplementos.

El problema no está en la importancia de la vitamina D, sino en convertir su medición en un control de rutina para toda la población.

Una revisión sistemática publicada en JAMA  (una de las revistas más importante del mundo medico científico) analizó los estudios disponibles sobre la medición y suplementación con vitamina D en adultos sanos. Los investigadores evaluaron si tomar suplementos podía reducir problemas como mortalidad, caídas, diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer.

Los resultados no demostraron beneficios claros. En las personas estudiadas, la suplementación con vitamina D no redujo de manera significativa el riesgo de morir, sufrir caídas, desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer.

Estos resultados coinciden con recomendaciones de diferentes organismos científicos y sanitarios de Estados Unidos, Reino Unido y Argentina, que no aconsejan realizar un análisis de vitamina D de manera sistemática en adultos sanos sin síntomas ni factores de riesgo específicos.

Esto no significa que la vitamina D no deba medirse nunca. Existen situaciones clínicas en las que el médico puede considerar necesario solicitar el estudio y, eventualmente, indicar suplementos. La decisión debe depender de las características y antecedentes de cada persona.

También es importante recordar que un resultado considerado “bajo” no necesariamente significa que haya una enfermedad que deba tratarse. La interpretación depende del contexto clínico y de los valores utilizados por cada laboratorio.

Por eso, antes de realizar cualquier análisis de rutina conviene hacerse una pregunta sencilla:

 “Si el resultado es normal o si es bajo, ¿cambiará algo en mi tratamiento o en mi cuidado de salud?”

Si la respuesta es no, probablemente el estudio no aporte un beneficio real.

La medicina preventiva no consiste en hacer cada vez más análisis, sino en elegir aquellos estudios que tienen evidencia de que pueden prevenir enfermedades, mejorar la salud o cambiar una decisión médica.

En el caso de una persona sana, sin síntomas ni factores de riesgo particulares, no hay razones para medir la vitamina D todos los años de manera rutinaria.

Menos estudios innecesarios también es una forma de cuidar nuestra salud. *trabajo realizado y publicado por el ministerio de salud de Neuquen, comité de biotecnología.

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