Ana Lucía Ayuso es puericultora y se dedica a acompañar a las familias desde el embarazo y durante los primeros años de vida de sus hijos. En diálogo con Otro Punto, habló sobre los mitos de la lactancia, las dificultades más frecuentes y la importancia de escuchar a las madres.
La llegada de un bebé trae emociones, cambios y también muchas preguntas. ¿Voy a poder amamantar? ¿Tendré suficiente leche? duele amamantar? Son algunas de las inquietudes que aparecen durante los primeros días de la maternidad. Sin embargo, muchas mujeres atraviesan estas dificultades sin saber que existe una profesional que puede acompañarlas: la puericultora. En su trabajo cotidiano, la puericultora Ana Lucía Ayuso recibe consultas relacionadas con el dolor al amamantar, el miedo a no producir suficiente leche y las inseguridades propias de esta etapa. Pero su tarea va mucho más allá de la lactancia: también brinda orientación sobre alimentación, sueño y crianza, con una mirada que contempla tanto las necesidades del bebé como el bienestar emocional de las madres.
– Para quienes todavía no conocen mucho sobre esta profesión, ¿qué es la puericultura?
– La puericultura es una especialidad que, como lo dice el nombre, viene de la palabra crianza y de acompañar a los niños en esta crianza. Nos dedicamos a acompañar familias desde el embarazo en todo lo que tenga que ver con la lactancia, también con la alimentación, con el sueño y la crianza, aproximadamente en la primera infancia, antes de los dos o tres años de vida.

La especialista destaca la importancia del acompañamiento prenatal, ya que permite que las familias lleguen al nacimiento con información y herramientas. “No es lo mismo ya acompañar a una familia cuando tiene a su bebito en brazos y poder empezar recién ahí a pensar en la lactancia”, señala.
Aunque la puericultura es cada vez más conocida, todavía hay familias que desconocen cuál es su función. Ayuso explica que su trabajo comienza durante el embarazo y puede extenderse hasta los primeros años de vida del niño.
También aclara que su tarea no reemplaza la atención médica. La puericultura y la pediatría son formaciones diferentes, pero considera fundamental trabajar de manera interdisciplinaria para acompañar a cada familia
– ¿Por qué creés que muchas veces la lactancia, que parece algo tan natural, termina siendo un desafío para las mamás?
– Porque se cree que es natural e instintivo. La realidad es que a lo mejor una parte sí, pero necesitamos contar con herramientas para poder llevar adelante esos primeros días. Hay muchos mitos todavía y hay información que ha quedado muy vieja y que se sigue escuchando. Esto de que ella tuvo la capacidad o la suerte de tener leche y yo no, o no sé si voy a tener la suerte de producir leche. Eso en realidad es una capacidad biológica. Es importantísimo que todas sepan que pueden producir leche, pero también que hay cosas que pueden pasar los primeros días con ese bebé que hagan que esa producción termine bajando.

Mitos que todavía persisten
Una de las creencias más arraigadas es que amamantar tiene que doler. Ayuso cuenta que muchas mujeres llegan a la consulta después de soportar molestias intensas, convencidas de que son parte inevitable de la lactancia. “Por ahí esas son las consultas que yo digo que estamos llegando tarde, porque esa mamá está intentando alimentar a su bebé y está sufriendo un dolor terrible cuando eso es totalmente prevenible”, explica la profesional.
Pero el dolor no es el único mito. También persisten ideas sobre la necesidad de preparar los pezones durante el embarazo o sobre determinadas características físicas que supuestamente impiden dar la teta.
– ¿Qué otros mitos sobre la lactancia siguen estando muy presentes?
– Otro mito que se escucha un montón es que hay que formarse los pezones para dar la teta. Que si vos no tenés el pezón de determinada manera estás como condenada a no poder amamantar, o que tenés que usar pezoneras. Todo eso no es cierto. Obviamente que se evalúa cada caso en particular, pero no es así.
A estas creencias se suman frases que todavía se transmiten de generación en generación, como “tu leche no sirve” o “tu leche no lo alimenta porque es muy flaca”. Según Ayuso, estos comentarios pueden generar inseguridad y llevar a las madres a dudar de su capacidad para alimentar a sus hijos.

Acompañar sin juzgar
No todas las madres desean amamantar ni todas atraviesan la lactancia de la misma manera. Algunas eligen una alimentación mixta y otras deciden no dar la teta. Para Ayuso, respetar esas decisiones también forma parte de su trabajo.
– ¿Qué sucede cuando una mamá quiere amamantar y no puede, o directamente decide no hacerlo?
– Eso es totalmente respetable. Hoy hay muchas familias que deciden no amamantar y nosotras, como puericultoras, también acompañamos ese momento. Si hay una familia que no desea dar la teta, también la acompañamos con herramientas. También hay familias que deciden una lactancia mixta por alguna causa y eso también es respetable. Buscamos formas de que se pueda llevar adelante. Cada familia tiene su objetivo y siempre se trabaja de manera individual con esa familia.
La profesional reconoce que existe una fuerte presión social alrededor de la maternidad. Por eso, durante sus talleres prenatales invita a las mujeres a pensar cómo les gustaría alimentar a sus bebés, sin imponer una única manera de hacerlo.
Otro aspecto fundamental es el acompañamiento emocional. Ayuso sostiene que, cuando nace un niño, gran parte de la atención se concentra en sus necesidades y muchas veces queda relegado el bienestar de la madre.
“Para que ese bebé esté bien necesitamos cuidar a la mamá también”, afirma.
Por eso considera importante involucrar a las parejas y a las personas que forman parte de la red de apoyo. Explica que el cuidado no debe recaer exclusivamente sobre las madres y que trabaja de manera interdisciplinaria con profesionales de la psicología perinatal.

– ¿Creés que hoy las familias buscan más información y acompañamiento que antes?
– Sí, totalmente. Es como que nos hemos ido al otro extremo. Antes no teníamos nada de información y ahora tenemos exceso. Hay mucha información en redes que a veces no es la adecuada para esa familia y por ahí llegan muy frustrados a las consultas por todo lo que se ve y se consume. Es importante que sepan que el acompañamiento siempre es personalizado y que no existen tips mágicos, sino que siempre se va a buscar lo que sea mejor para esa familia en ese momento.
Ayuso realiza consultas presenciales, virtuales y también a domicilio, especialmente cuando se trata de recién nacidos. En cada encuentro busca conocer la historia de la familia y evaluar qué está sucediendo, entendiendo que no todas las situaciones requieren las mismas respuestas.
– ¿Qué señales pueden indicar que una madre necesita buscar asesoramiento profesional?
– Hay muchas señales. El dolor es una señal de que hay que buscar ayuda. Un bebito que no está aumentando de peso adecuadamente también. Un bebé que hace poco pis los primeros días también. En bebitos más grandes, un bebé que rechaza el pecho. Hay varias instancias en las que puede haber señales.
– ¿Qué le dirías a una mujer que está atravesando esta etapa con miedos o dudas?
– A una mamá embarazada le diría que no hace falta que haga absolutamente nada con su cuerpo, pero sí que es fundamental que busque herramientas o una persona que pueda acompañarla desde antes. Y a una mamá que ya tuvo a su bebé, que si tiene el deseo de darle teta, que no baje los brazos. Hay que ver qué es lo que está sucediendo y saber que existe acompañamiento y sostén. Para mí es fundamental empezar a bajar el ruido que hay en el exterior y poder escuchar a las madres. Que sepan que existe un espacio en el que nos tomamos el tiempo de poder escucharlas y acompañarlas en eso que deseen hacer. Y que si no lo desean, también van a ser acompañadas y que no se sientan mal por eso, porque son libres de elegir.
Quienes deseen conocer más sobre su trabajo o realizar una consulta pueden encontrar a Ana Lucía Ayuso en Instagram, en @puericulturaymas. Ana Lucía Ayuso tiene por objetivo que más personas sepan que pueden recibir orientación durante esta etapa. Su mensaje es claro: escuchar a las madres, respetar sus decisiones y recordarles que no tienen por qué atravesar sus dudas en soledad.


