La ginecóloga y directora de Fraterna Salud, María José Gagliesi, desarrolla en Villa María una propuesta que combina medicina integrativa, tecnología médica y el trabajo de un equipo multidisciplinario. En diálogo con Otro Punto, repasó su recorrido, contó cómo nació el espacio y habló sobre un cambio de paradigma que pone el foco en la prevención y en una mejor calidad de vida a largo plazo.
Desde chica, María José Gagliesi tenía claro que quería estudiar Medicina. Se recibió en la Universidad Católica de Córdoba y luego comenzó su formación en ginecología y obstetricia, especialidad desde la que desarrolló buena parte de su carrera.
Durante años trabajó de manera individual y desde una mirada ligada a la medicina tradicional. Sin embargo, con el tiempo comenzó a sentir que muchas veces la consulta llegaba cuando la enfermedad ya estaba instalada y empezó a buscar otras herramientas para acompañar a sus pacientes. Aunque ella prefiere llamarlos “acientes”, para remarcar que quien llega a la consulta no debería ocupar un lugar pasivo, sino involucrarse activamente en el cuidado de su salud.
Para Gagliesi, cualquier tratamiento necesita también del compromiso de la persona con determinadas pautas y cambios en su vida cotidiana. En esa línea aparece una de las ideas que atraviesa su forma de trabajar: adoptar hábitos saludables no solo puede modificar el presente, sino también ayudar a cuidar la salud hacia el futuro.
El proceso de abordaje integral se profundizó después de la pandemia y terminó dando origen a Fraterna Salud, el espacio que hoy dirige en Villa María y desde el que busca combinar distintas especialidades, prevención y nuevas tecnologías.


–¿Cómo fue ese cambio en tu manera de ejercer la medicina?
–Siempre hice medicina tradicional y trabajé al principio sola. A partir de la pandemia surgió esta mirada de empezar con una medicina diferente, porque empecé a darme cuenta de que con la medicina tradicional muchas veces no llegaba a dar respuestas o llegaba tarde, cuando la paciente ya tenía la enfermedad. Entonces empecé a integrar la medicina biológica, funcional o integrativa a mi práctica diaria y a pensar en cómo darle calidad de vida a largo plazo.
Ese cambio implicó, para la médica, dejar de mirar únicamente una enfermedad o un síntoma puntual para empezar a observar a cada persona de una manera más amplia. La propuesta apunta a pensar la salud no solamente como ausencia de enfermedad, sino desde un bienestar que contempla distintos aspectos de la vida de la persona, incluidos los factores biológicos, emocionales y hormonales.
–¿Qué significa trabajar desde la medicina integrativa?
–Es cambiar un poco el paradigma. No llegar solamente a curar, sino entender, acompañar y tener un enfoque más humano y completo de la persona que tenemos adelante. Es mirarla en su integridad y de manera individual.
La ginecóloga explica que comenzó a incorporar esta perspectiva a partir de situaciones que encontraba dentro de su propia especialidad. Pacientes que recibían un tratamiento por una determinada patología y, al poco tiempo, regresaban con el mismo problema la llevaron a preguntarse qué otros factores podían estar interviniendo.
“Empecé a darme cuenta de que tenía que llegar de una manera anterior y mirar, por ejemplo, el escenario inflamatorio para intentar que esa patología no vuelva a repetirse”, señala María José.
Con esa misma lógica comenzó a crecer también el equipo de Fraterna. La intención fue reunir distintas disciplinas para que una misma persona pudiera ser acompañada desde diferentes áreas y no únicamente desde la consulta con un profesional.

–¿Por qué surgió la necesidad de trabajar de manera multidisciplinaria?
–Empecé trabajando sola hasta que me di cuenta de que era necesario formar un equipo para darle contención a la persona, un espacio de escucha y una mirada integral sobre su salud. Fuimos sumando psicología, nutrición, gastroenterología, cirugía general, urología, flebología y cosmiatría, entre otras áreas.
Así, Fraterna fue tomando forma como un espacio que busca articular medicina integrativa, distintas especialidades y acceso a nuevas herramientas médicas desde Villa María, con la intención de que quienes viven en la región puedan encontrar allí alternativas de prevención, tratamiento y acompañamiento sin tener que trasladarse necesariamente a los grandes centros urbanos.
Esa mirada más amplia también modificó el perfil de quienes llegan actualmente a Fraterna. Si bien la ginecología estética, funcional y regenerativa está dirigida específicamente a mujeres, el abordaje integrativo permite que el espacio reciba también consultas de hombres.
“Hay gente que viene sin una problemática específica, sino buscando tener una vida más saludable a largo plazo. Se hace una entrevista, hay un espacio de escucha y acompañamiento y según cada persona, se evalúan los estudios necesarios. Después se arma un plan individualizado”, explica Gagliesi.
Para la médica no existe una misma respuesta para todos. Cada abordaje puede incluir estudios, tratamientos y evaluaciones diferentes, pero también pone el foco en aspectos cotidianos como la alimentación, la actividad física y el descanso. La idea es intervenir antes de que aparezca una enfermedad o que determinadas problemáticas se encuentren más avanzadas.
En el caso de las mujeres, observa que muchas consultas comienzan después de los 40 años, aunque considera que algunos cuidados deberían iniciarse bastante antes.

–¿Qué consultas aparecen con mayor frecuencia a partir de esa edad?
–Hay una cuestión cultural de que a partir de los 40 empezamos a ocuparnos más de nuestra salud. Yo siempre digo que lo ideal sería hacerlo previamente. Por ejemplo, una mujer que tuvo un hijo debería empezar a ocuparse de su piso pélvico desde el puerperio y no esperar hasta los 40 o 45 años cuando ya existe una problemática.
Entre los motivos frecuentes aparecen el cuidado del piso pélvico, la hiperlaxitud vaginal, el ingreso a la perimenopausia, los cambios hormonales y, de manera más amplia, la búsqueda de una mejor calidad de vida.
Para Gagliesi, la clave está en no separar cada síntoma del resto de la persona. “Si no empiezo mejorando la integridad de esa persona, cualquier terapia que aplique puede tener un resultado inferior. Hay que mirar a la paciente en su totalidad”, explica.
En ese camino también comenzaron a ocupar otro lugar temas que durante años estuvieron atravesados por el silencio o la naturalización. La menopausia, los cambios hormonales, la sexualidad y la incontinencia urinaria aparecen hoy con mayor frecuencia en las consultas.

–¿Notás que hoy hay menos tabúes alrededor de estos temas?
–Sí, creo que estamos más abiertos y hablamos más. Las redes sociales, aunque muchas veces no tienen información cien por ciento fidedigna, hacen que la gente consulte, se pregunte y empiece a conocer más sobre su salud. También empieza a entender que hay cosas que no tenemos que normalizar y para las que podemos recibir un tratamiento.
Una de esas situaciones es la incontinencia urinaria. Gagliesi sostiene que todavía muchas mujeres aceptan pequeñas pérdidas como algo inevitable después de cierta edad o luego de haber tenido hijos.
“Todavía se normalizan situaciones que no deberíamos normalizar. No es normal tener una pérdida de orina, aunque sean unas gotas. Siempre es mejor consultar apenas empieza la molestia, porque el tratamiento y los resultados pueden ser diferentes a cuando la problemática ya está instalada”, señala.
La tecnología ocupa también un lugar importante dentro de esa propuesta. En Fraterna trabajan con distintas herramientas que se seleccionan de acuerdo con las necesidades de cada persona. Entre ellas, Gagliesi menciona una silla electromagnética utilizada para determinados cuadros de incontinencia y reeducación del piso pélvico, además de radiofrecuencia, HIFU y diferentes tipos de láser.
La incorporación de aparatología se combina con la evaluación médica y el trabajo interdisciplinario. Para Gagliesi, la tecnología no funciona de manera aislada, sino como una herramienta más dentro de un tratamiento pensado según cada caso.
Otro de sus objetivos es que este tipo de recursos puedan encontrarse también en el interior. La médica considera que vivir fuera de los grandes centros urbanos no debería significar tener menos posibilidades de acceder a tratamientos y tecnologías actuales.


“Antes se pensaba que uno tenía que ir a ciudades grandes para recibir lo último. Yo considero que tengo que ofrecerle a mi gente todo lo que está a la vanguardia en mi ciudad, que es la que me dio la posibilidad de crecer”, afirma.
De esta manera, Fraterna busca consolidarse como un espacio de referencia para Villa María y la región, con una propuesta que cruza prevención, tecnología, distintas especialidades y una concepción de la salud ligada a la calidad de vida a largo plazo. Para quienes quieran conocer más sobre el abordaje integrativo, los tratamientos disponibles y contenidos vinculados a salud íntima y longevidad, Fraterna Salud cuenta además con su sitio web oficial, fraternasalud.com.ar.


