Yoga: una práctica para unir cuerpo, mente y alma

Más que una actividad física o una técnica de relajación, el yoga propone un camino de autoconocimiento, prevención y bienestar integral. La maestra formadora de Yoga, Lic. Sandra Piccardo, explica cómo esta disciplina impacta en la salud física, mental y emocional.

“El yoga es el arte de moverse para poder quedarse quietos, por fuera y por dentro”. Con esa definición, la Licenciada Sandra Piccardo resume una práctica milenaria cuyo significado etimológico es “unión”. Esa unión, explica, busca integrar cuerpo, mente y alma mediante el dominio de la mente y de sus fluctuaciones.

Lejos de ser únicamente una serie de posturas, el yoga propone un trabajo integral. Según Piccardo, el movimiento del cuerpo ayuda a aquietar la mente porque, frente a un desafío físico, emocional y mental, es imposible que los pensamientos se disparen continuamente. “La mente cesará sola para permitir que el proceso continúe, ya que lo aprende y lo disfruta”, sostiene.

La especialista aclara que el yoga no puede definirse como una religión, ya que su práctica conduce a una comunión interna y a experimentar la paz que surge del conocimiento profundo de uno mismo. Tampoco es una gimnasia, aunque implique movimiento corporal, porque apunta a una conquista consciente de los movimientos energéticos sutiles que ocurren cuando el cuerpo alcanza determinadas posturas, respira correctamente y dirige la atención hacia su interior.

Además, desmiente otros prejuicios frecuentes: no es solamente una técnica de relajación, no es aburrido ni está destinado exclusivamente a personas de cierta edad. “El yoga es prevención, es la búsqueda de la salud constante y del desarrollo personal integral”, afirma.

Una herramienta contra el estrés

En una rutina marcada por el estrés, las tensiones suelen manifestarse en el cuerpo. Para Piccardo, la práctica sostenida del yoga logra aumentar la plasticidad neuronal, dar soporte a la maquinaria psíquica y frenar los procesos inflamatorios físicos, responsables de un alto porcentaje de desequilibrios comunes.

A esto se suma otro beneficio: al disminuir el diálogo mental, la persona comienza a desarrollar recursos internos como la gestión de las emociones, el despertar de dones y capacidades personales, el amor propio y la autocompasión, mecanismos que ayudan a alejarse del sufrimiento.

Beneficios para el cuerpo

Entre los principales beneficios físicos, la especialista destaca la disminución de la inflamación, la oxigenación de las células óseas y musculares, la protección de los tejidos, la prevención del envejecimiento precoz y el aumento de la flexibilidad y de la resistencia general.

Asimismo, sostiene que el yoga puede utilizarse con éxito como herramienta terapéutica en la recuperación de lesiones, en procesos de rehabilitación posteriores a cirugías y, sobre todo, como método preventivo.

En esos casos, explica que la práctica debe adaptarse de manera personalizada, teniendo en cuenta el estado del alumno, sus lesiones previas, limitaciones y capacidades futuras. Ese enfoque corresponde al denominado Yoga Terapéutico, que debe ser impartido por un profesor especializado y no por un instructor principiante.

El poder de la respiración

Para Piccardo, la respiración ocupa un lugar central dentro de la práctica. Explica que una respiración corta, agitada y sin control favorece una mente alterada y no colabora con el sistema nervioso central para responder adecuadamente ante las distintas situaciones.

En cambio, aprender a respirar correctamente mejora la calidad del aire que recibe el organismo y aporta beneficios al sistema energético, al que define como una red de “cableado eléctrico” que recorre todo el cuerpo. La respiración yóguica adecuada, señala, permite controlar la energía que aporta el aire y optimizar sus beneficios.

En una sociedad que exige hacer constantemente, el yoga invita a volver al presente. “El yoga nos trae al presente, con sus desafíos, con la alegría y el amor que genera ocuparnos de nosotros mismos”, expresa Piccardo. Agrega que, en medio del ritmo acelerado de la vida moderna, dedicar apenas dos días por semana a la práctica permite que cada persona sea testigo directo de sus beneficios.

Lic. Sandra Piccardo / Maestra formadora de Yoga. / Experta en Terapias Holísticas. / Licenciada en Educación.

Tres ejercicios para practicar en casa

La especialista recomienda tres prácticas sencillas para momentos de sobrecarga física o mental:

Estiramiento de pie: con el cuerpo erguido y los pies juntos, elevar lentamente los brazos al inhalar, abriendo la caja torácica y estirando todo el cuerpo. Al exhalar, bajar los brazos y relajar los hombros. Repetir entre seis y diez veces.

Respiración consciente: sentado en el suelo o en una silla, con la columna erguida, colocar una mano en el pecho y otra en el abdomen. Al inhalar profundamente, expandir el pecho y repetir mentalmente “inhalo fortaleza” o “inhalo claridad”. Al exhalar, hundir suavemente el ombligo y repetir “exhalo relajación” o “exhalo paz”. Realizar entre seis y diez repeticiones.

Respiración abdominal: acostado boca arriba, colocar las manos sobre el vientre e inflarlo y desinflarlo lentamente con cada respiración hasta sentir que el cuerpo comienza a soltarse y aparece la relajación. Repetir entre seis y diez veces o hasta quedarse dormido.

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