Cómo se vive la Navidad en el Hospital

Nochebuena con la guardia alta

Mientras la ciudad celebra las fiestas en familia, puertas adentro del Nuevo Hospital San Antonio de Padua la Navidad se vive de otro modo, entre guardias, internaciones y pequeños gestos que buscan hacer más cálida la espera.

Es 24 y, desde temprano, la chillona sirena de bomberos se transforma en la banda de sonido de toda la mañana, en Río Cuarto. Esta vez la caravana de Papá Noel y el pesebre avanzan entre bocinazos y saludos hasta detenerse frente al Hospital San Antonio de Padua. Sí, en el enorme edificio donde el silencio y la calma se agradecen, la irrupción de la chillona sirena esta vez es bienvenida. La Navidad está al alcance de la mano y la pregunta aflora inevitable. ¿Cómo se vive la Nochebuena, lejos de casa, en el hospital?

Nahuel tiene 9 años y vive en Laboulaye. Un problema de salud hizo que este año tenga que pasar la Navidad internado. En el servicio de pediatría, los pasillos están adornados con pinitos de colores que sostienen cartas cargadas de deseos. Aunque Nahuel pase estas fiestas lejos de su casa, Papá Noel se hizo un lugar para visitarlo.
“En estos días vinieron un montón de personas, se acercaron a traernos regalos”, cuenta Hugo, su papá. Es la primera vez que la familia atraviesa esta celebración separada: el hermanito de seis años se quedó en Laboulaye, al cuidado de los tíos. Una Navidad distinta, con planes que eran otros, pero que la vida se encargó de cambiar.

En pediatría, la guardia intenta sostener la rutina, aunque con un tinte festivo. “Nuestra familia ya sabe que esto es así, Navidad, Año Nuevo, cumpleaños… muchas veces nos toca pasarlos acá”, explica Yanina, médica de guardia. Las mesas se cubren con manteles navideños, aparecen el pan dulce, los turrones, las garrapiñadas. Si el trabajo lo permite, comparten la cena y el brindis a la medianoche.
“Tratamos de brindarles a los chicos y a las familias un ambiente más cálido, que no sea tan traumático venir a la guardia o estar internado en Navidad”, señala Mauricio, médico de guardia y del piso de internación. Siempre que es posible, buscan otorgar altas para que los pacientes puedan pasar las fiestas en sus casas o reprogramar controles que no sean urgentes. Sin embargo, hay casos en los que la salud no lo permite. En la noche del 24, seis niños permanecían internados. Cuando la situación lo autoriza, se habilita el ingreso de algunos familiares extra, para sostener la sensación de unión y cercanía propia de estas fechas.

Durante la noche del 24, las consultas suelen ser menores, pero después del brindis la guardia vuelve a activarse. Se registran niños con quemaduras por pirotecnia —aunque en menor cantidad que otros años—, además de accidentes domésticos, intoxicaciones y politraumatismos, muchas veces vinculados a descuidos propios de una noche festiva.

Soledad Goñi, directora del Hospital San Antonio de Padua, explica que el establecimiento es de segundo y tercer nivel y que, durante las fiestas, las guardias funcionan como un fin de semana. En Navidad, 74 trabajadores y trabajadoras de la salud sostienen la atención, en un lugar que para muchos termina siendo una segunda casa. Pero no es una decisión fácil. “Lo más difícil es dejar la familia, sobre todo cuando hay chicos”, reconoce. En su caso, cuenta que aprendieron a adaptarse. Tuvieron que cambiar rutinas, correr horarios, hacer que Papá Noel llegue de día para que la ausencia no se note tanto y poder estar, aunque sea un rato, en casa.

Antes de despedirse, Yanina lo resume con una frase que delata el corazón de su vocación. Las luces blancas siguen encendidas, el olor a limpieza se mezcla con algún resto de pan dulce. Dice que estar de guardia en una festividad no le resulta algo feo. Que hay situaciones mucho más duras. Que, si tiene que elegir, prefiere ser quien cuida desde la guardia y no una mamá esperando noticias de su hijo en terapia intensiva. En ese hospital que no duerme y en esa noche distinta, la Navidad vuelve a encontrar su sentido más profundo. Es la Navidad del sacrificio, la de aquellos que encuentran su propósito en dar, en cuidar, en estar presentes para los demás cuando más lo necesitan. Porque la verdadera Navidad es aquella que se vive con esperanza y solidaridad en los rincones más humanos.

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1 comentario en “Cómo se vive la Navidad en el Hospital”

  1. Muchas gracias por la visita y la nota Valentina, soy papá de Nehuel, gracias de verdad. Ya estamos en casa gracias a dios, saludos

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