Los intendentes de Río Cuarto, Sampacho y Berrotarán debatieron sobre desarrollo regional y justicia social en un encuentro organizado por la Pastoral Social. La falta de recursos, el empleo y las demandas sociales atravesaron una conversación en la que también aparecieron las diferencias con el Gobierno nacional.
Fotos: Laura Scott
En la mañana gris del jueves, la lluvia le puso telón de fondo al debate de tres intendentes en La Casa del Laico, en la calle Buenos Aires 277. Afuera, la ciudad seguía su ritmo bajo el agua; adentro, Guillermo De Rivas, Franco Suarez, de Sampacho y Federico Soto, de Berrotarán, se reunieron para hablar de desarrollo regional y justicia social. La conversación puso sobre la mesa una preocupación compartida: cómo responder a las necesidades de los vecinos cuando los recursos son cada vez más escasos.

El Obispo Adolfo Uriona se sumó a la reflexión, con una frase que quedó resonando: “El desarrollo no se reduce al mero crecimiento económico. Si solo se atienden los indicadores financieros, (el desarrollo) corre el riesgo de volverse inhumano”.
El encuentro, organizado por la Pastoral Social, reunió a intendentes de Río Cuarto y la zona para discutir sobre el rol de los municipios frente a las dificultades económicas y sociales. Aunque cada localidad tiene su propia realidad, los tres coincidieron en que la gestión municipal implica mucho más que administrar números, todos los días hay demandas que atender, servicios que sostener y vecinos que necesitan respuestas.
Al comienzo de la jornada, Franco Suárez, intendente de Sampacho, puso el foco en la importancia de los servicios públicos y la obra pública para integrar a la comunidad. “El principal elemento para generar cohesión, para generar el desarrollo con justicia social y para integrar a la comunidad tiene que ver con el servicio público y con la obra pública en el día a día”, sostuvo. Pero el desarrollo también se mide en las posibilidades de conseguir trabajo y llegar a fin de mes. Suárez planteó que, en muchos casos, el problema no es solamente la falta de empleo, sino los bajos salarios. “No es que a esa familia le falte trabajo, lo que le falta es que el trabajo se remunere como corresponde”, expresó.
Para mostrar las dificultades de generar empleo genuino, recordó la experiencia del parque industrial de Sampacho, creado hace 25 años con terrenos e infraestructura municipal para atraer inversiones. Sin embargo, según señaló durante el encuentro, actualmente no hay puestos de trabajo formales en ese espacio. El ejemplo dejó expuesta una de las preguntas que atravesaron el debate: ¿Qué hace falta para que las inversiones se traduzcan en oportunidades concretas para la gente?

Federico Soto, intendente de Berrotarán, también se refirió a la responsabilidad del Estado frente a las necesidades sociales. Para él, la asistencia es fundamental cuando aparece una urgencia, pero no puede ser la única respuesta. “La responsabilidad del Estado es asistir en el momento de la urgencia, pero también tratar de generar las condiciones para que esa urgencia no se repita en el tiempo”, señaló. Planteó que los recursos deben distribuirse de acuerdo con las necesidades de cada localidad y no según las afinidades políticas. Apareció así, otro de los ejes centrales del encuentro: los municipios tienen que responder a las demandas de sus comunidades, pero no siempre cuentan con los recursos necesarios para hacerlo.
Guillermo De Rivas describió una situación similar al referirse a la asistencia alimentaria que brinda la ciudad. Durante su intervención, mencionó que unas 30.000 personas reciben ayuda alimentaria de manera directa o indirecta y cuestionó la falta de financiamiento externo para sostener esa atención. “Cero pesos de financiamiento externo para la atención alimentaria”, afirmó. La frase resumió su planteo sobre la carga que recae sobre los municipios frente al crecimiento de las necesidades sociales.

De Rivas también dejó en claro que no se siente representado por el Gobierno nacional de turno, sin embargo, remarcó que la situación económica no puede ser una excusa para dejar de atender a los vecinos: “No vamos a dejar de brindar servicios en pos de lograr el equilibrio fiscal o de que cierren los números”.
Las diferencias políticas no quedaron afuera de la conversación, los intendentes señalaron las dificultades para conseguir respuestas y sostener el diálogo con el Gobierno nacional, “No hay forma que desde el gobierno te contesten el teléfono” expresó Suarez.
A pesar de las diferentes realidades locales, los intendentes resumieron la jornada en un punto común: la necesidad de fortalecer el diálogo entre los distintos niveles del Estado y de construir políticas que tengan en cuenta lo que sucede en cada comunidad. Para De Rivas, Río Cuarto es una ciudad de encuentros, aunque aclaró que ese diálogo debe ser serio y capaz de reconocer las diferencias.
La discusión terminó volviendo, de distintas maneras, al mismo lugar, la vida cotidiana, detrás de los presupuestos y las discusiones sobre financiamiento están las familias que necesitan asistencia, quienes buscan trabajo y los vecinos que esperan que los servicios funcionen.
Afuera, la lluvia seguía mojando las calles de Río Cuarto. Adentro, el debate volvía una y otra vez sobre lo mismo ¿cómo hacer que el Estado llegue a tiempo, antes de que las necesidades se conviertan en urgencias? La jornada continuó durante la tarde con dos nuevos espacios de debate. En uno de ellos estuvieron los representantes legislativos, con la participación del diputado nacional Carlos Gutiérrez y los legisladores provinciales Juan Manuel Llamosas y Oscar Saliba. Luego, hubo un Panel Juvenil, centrado en las experiencias de los jóvenes, el futuro laboral y sus proyectos de vida.

