Manara llega a juicio
La querella: “No tenemos dudas de que a Alexis lo asesinaron”
Más de un año después de la muerte de Alexis Klavora, un jurado popular buscará reconstruir qué ocurrió aquella mañana en el departamento del edificio Coronado. La causa tiene como único imputado a Alberto Andrés Manara, acusado de homicidio doblemente calificado, un delito que contempla la pena de prisión perpetua.
Era el mediodía del 1 de junio de 2025 en la ciudad de Río Cuarto. Los Bomberos miraban de abajo hacia arriba el edificio ubicado en la galería Coronado, a escasos 150 metros de la plaza. El horror había sucedido en el departamento 4 “E”. De ese lugar salía un denso humo que comenzaba a recorrer con fuerza el palier.
En un primer momento, la investigación guiada por el fiscal Pablo Jávega, se orientó hacia un posible suicidio, pero los resultados de la autopsia cambiaron el curso del caso al establecer que Klavora había fallecido por asfixia por sofocación. Además, se constató que presentaba golpes y heridas punzantes, compatibles con una agresión sufrida antes de su muerte.
La víctima, oriunda de San Luis y encargada del bar Junior B, fue hallada sin vida en el baño de su departamento. Estaba tapada con una manta en la cabeza y la ducha estaba abierta.

Por el hecho permanece detenido el docente Alberto Andrés Manara, de 42 años, acusado de homicidio doblemente calificado por criminis causa y por emplear un medio idóneo para crear un peligro común, un delito que contempla la pena de prisión perpetua.
A 13 meses del hecho, el juicio es inminente. El proceso se desarrollará desde el 3 de agosto en la Cámara Segunda del Crimen con jurados populares y demandará varias audiencias: fueron citados más de 40 testigos.
La querella sostiene que la prueba reunida durante la investigación permite afirmar que se trató de un homicidio y que el incendio fue parte de la secuencia que terminó con la muerte de Klavora. “Desde la querella y la familia sostenemos que a Alexis lo asesinaron. No tenemos dudas de eso, sobre todo por los informes que figuran en el expediente sobre la propagación del foco ígneo y el estado de indefensión que tuvo previo a la muerte por los golpes y cortes que recibió”, afirmó el abogado querellante Carlos Torres.
Según esa hipótesis, la víctima recibió golpes de puño y heridas con un cuchillo “tipo tramontina”. Para la acusación, la combinación entre las lesiones, la gran cantidad de humo dentro del departamento, la imposibilidad de pedir ayuda porque el celular había sido sustraído y el hecho de que la puerta estuviera cerrada con llave conforman una única secuencia que terminó siendo fatal.
“La evidencia recolectada durante la investigación es contundente para lograr una condena”, sostuvo Torres, quien además remarcó que el informe de bomberos concluyó que el foco ígneo fue intencional, aunque no logró determinar qué elemento lo originó.

La querella también sostiene que del departamento desaparecieron dinero correspondiente a la recaudación del bar donde trabajaba la víctima, además de una mochila, una campera, una notebook y un celular. Si bien los elementos no fueron encontrados en poder del acusado, entiende que el tiempo transcurrido entre el hecho y la detención pudo haber permitido hacerlos desaparecer.
Otro de los puntos que considera centrales tiene que ver con el lugar donde fue encontrada la víctima. “Nuestra teoría es que Alexis se refugió en el baño para evitar seguir siendo golpeado. Hay vecinos que declararon haber escuchado una discusión y luego pedidos de auxilio. Además, la puerta del departamento estaba cerrada con llave, lo que profundizó su estado de indefensión”, explicó Torres.
Pese a la firmeza de la acusación, el abogado recordó que “rige la presunción de inocencia” y señaló que será el juicio el que determine si corresponde una condena. También indicó que no se logró establecer con precisión si Klavora y Manara mantenían algún vínculo previo, aunque consideró llamativo que la víctima hubiera permitido el ingreso a su casa de alguien completamente desconocido.
“Mi defendido no mató a nadie”
Del otro lado, la defensa rechaza de plano la acusación y asegura que no existe prueba que ubique a Manara como autor del homicidio ni del incendio. “Manara no mató a nadie. De las constancias del expediente no se desprende ningún elemento probatorio que haga presumir que tuvo algún tipo de participación en este trágico desenlace”, afirmó el abogado defensor Esteban Bustos.

La versión de la defensa sostiene que ambos se conocieron a través de una aplicación de citas. En primer lugar, Manara habría invitado a la víctima a su casa, pero finalmente el acusado arribó al departamento del edificio Coronado. Allí, según el relato de Manara, se produjo una discusión porque él se resistió a ser grabado durante el encuentro. Esto, habría derivado en un forcejeo dentro de la habitación. “Hubo una lucha hasta que mi defendido logró salir del departamento”, sostuvo Bustos, quien aseguró que el acusado también presentaba “un sinfín de cortes de defensa”.
El fuego
Respecto del incendio, la defensa cuestiona uno de los ejes de la acusación. “No encontré prueba en el expediente que indique que Manara fue quien generó el foco ígneo. No hay constancia alguna de que haya provocado el incendio. Incluso algunos testigos sostienen que cuando se retiró del departamento el fuego todavía no se había iniciado”, afirmó.
Según Bustos, algunas pericias incorporadas a la causa indican que el incendio pudo haberse originado en el colchón de la cama a partir de cigarrillos que ambos estaban fumando, una hipótesis que contradice la teoría de un incendio provocado de manera deliberada.
La defensa también cuestiona el agravante de homicidio criminis causa. “La fiscalía entiende que mató para ocultar otro delito. Ese delito sería el robo de la mochila de la víctima. Teniendo en cuenta las condiciones económicas de mi defendido, jamás habría representado la muerte de una persona para robarle una mochila “, expresó el abogado.
Finalmente, Bustos destacó que Manara no registra antecedentes penales y que es conocido “como una persona de bien, trabajadora y honesta”. Además, manifestó su expectativa por el juicio con jurados populares. “Hasta ahora se escuchó una sola campana, la del Ministerio Público Fiscal. Nadie escuchó la versión de mi defendido. Los jurados tendrán la enorme responsabilidad de valorar toda la prueba y tomar una decisión”. Con dos reconstrucciones distintas sobre un mismo hecho, el debate oral buscará responder finalmente qué ocurrió esa mañana, en el departamento del edificio Coronado.

