Reabren al público la excárcel de mujeres del Buen Pastor

Memoria en apertura

Es un espacio que tiene más de 130 años y está impregnado de historia. Fue una cárcel de mujeres y un asilo, también un espacio al servicio del terrorismo de estado durante la dictadura. Tras varios años, se firmó un convenio que habilita el ingreso, apertura y uso del edificio. Un sitio donde habla la memoria y es testimonio de lucha y resiliencia.

Fotos: Santiago Mellano

Es 10 de diciembre y es el Día Internacional de los Derechos Humanos. El sol se cuela en cada rincón ciudadano, hasta se mete en las sombras. Arruga las miradas, pero no les quita el brillo. Es un día importante y esperado por todos aquellos que llevan adelante la bandera de una memoria activa y resignificarla en el presente. Es que esta tarde se abre al publico un edificio emblemático de la ciudad que cuenta la vida de mujeres que habitaron esas paredes de distintas formas.

El Ex Buen Pastor, ubicado en la esquina de Santiago del Estero y Colón, fue una antigua cárcel correccional de mujeres y asilo de menores, inaugurado en 1903 y en funcionamiento hasta mediados de los años ’80. Luego, fue utilizado como hogar de madres solteras, sede del Colegio de Dichiara y parte del nivel secundario del Colegio Santa Eufrasia. Tras varios intentos de demolición y privatización, en 2017 se presentó un proyecto de recuperación y refuncionalización, que derivó en la subdivisión de la manzana y en la donación del 16% del terreno a la Municipalidad. Hoy, este sector es espacio público protegido. El hecho trascendente tiene que ver con la firma del convenio entre la Fundación por la Cultura, la Asociación Civil La Huella y la Asamblea permanente de los Derechos Humanos que habilita el ingreso, la apertura y el uso de este espacio que marcó vidas de mujeres entre sus paredes. El objetivo de este acuerdo es avanzar en la recuperación como espacio cultural y de promoción de derechos, destinado al acceso público, al desarrollo artístico, educativo y comunitario.

Abrir esa puerta

El acto de reapertura contó con la presencia de organizaciones sociales, instituciones, referentes de derechos humanos y vecinos de la ciudad. Caminar esos pasillos es toparse de frente, sin miramientos, con la historia y el sentir de muchas mujeres durante años. Las baldosas, entremezcladas entre azul y amarillo, están corroídas por el andar ligero y los años. Un edificio, dueño de un estilo arquitectónico único, expone sin vergüenza su envejecimiento y sus muros susurran historias de humedad y sol. En el patio del Cristo, entre los presentes, hay imágenes con los rostros y los nombres de los desaparecidos de la ciudad y zona en la última dictadura militar. Como una forma de honrarlos y hacerlos testigo de lo que allí se realiza.

Joaquín Albornoz, integrante de La Huella, ponderó la importancia de abrir este espacio al público. “El ex Buen Pastor es un espacio con más de 130 años de historia. Es uno de los lugares más antiguos de la ciudad después de El Andino. Tiene una tipología arquitectónica y artística únicas en la ciudad y también posee una historia que merece ser contada”, dice y agrega que, se abre al público el patio del cristo y la antigua capilla “que son los espacios que empezamos a sanear”. El integrante de la Asociación Civil contó que por estas paredes pasaron al menos 6 presas políticas,” pero también contamos como víctimas a las trabajadoras sexuales y disidencias que también fueron víctimas de la dictadura”, menciona. Joaquín entiende la importancia de este edificio y de todo lo que conlleva. “Abre la mirada de la historia, nos dice otras cosas y nos invita a reflexionar, no solo las violencias de la dictadura sino también las violencias, la minoridad a lo largo de los años. Queremos que vuelva a ser un espacio de todos, con otros usos, con otra cuestión más histórica y cultural”, dice y suma: “Desde la Huella lo soñamos. Desde que arrancamos, allá por el 2017, no nos imaginábamos que íbamos a abrir el sitio de manera pública. Lo pudimos hacer gracias a las sobrevivientes, asiladas y expresas que nos aportaron sus testimonios y nos ayudaron a reconstruir qué significa el Buen Pastor en Río Cuarto”.

Memoria con una mirada actual

Entre los presentes, que recorrían el espacio mirando de arriba hacia abajo y respetando los silencios de lo que allí se vivió, estaba Juan Muzzolón, presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos y expreso político. “La impresión que yo tengo es de asombro. Desde el primer día que entré a este lugar y lo conocí, para mí, las paredes del edificio me hablaban. Es un espacio que fue declarado patrimonio cultural en el 2021 y por el peso histórico que tiene va camino a ser un sitio de la memoria”. En este sentido, reflexiona: “A nosotros nos permite tener una amplitud histórica mirando estas paredes, lo que nos dicen. Nos permiten analizar las lógicas de los procesos de violencia y ahí están los derechos humanos”. Juan entiende esta apertura como una refundación de lo público. “No es del estado, no es del aparato estatal solamente, queremos llenarlo de contenido del pueblo y hacer algo cogestionado con todas las organizaciones que así lo deseen y que vean en los derechos humanos una centralidad necesaria en la política, que es lo que nos está faltando hoy”. Considera que en este espacio se podrán realizar talleres, recorridos vinculados a lo pedagógico y educativo; pero también cuestiones relacionadas a pensar la ciudad. “Queremos un lugar donde los Derechos Humanos también piensen la ciudad, por eso nuestra bandera de las Madres de Plaza de Mayo también tienen las consignas de techo, tierra y trabajo que son las necesidades actuales. Si la memoria no resuelve lo actual es inútil”.

El Ex Buen Pastor vuelve a abrirse, no para encerrar, sino para alumbrar. Sus muros ya no guardan silencios: ahora devuelven preguntas, reclamos y buscan futuro. Se abre como recordatorio vivo ya que la memoria no se clausura.

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