Luis Mancinelli, entre la cárcel y una pena en suspenso

“Fue sin querer queriendo”

Los alegatos en el juicio que se sigue a Luis Mancinelli por atropellar y matar al motociclista Marcos Aguilar dejó instalada la disyuntiva: ¿fue un homicidio culposo como se lo acusó inicialmente o, como sostienen la fiscal de Cámara y la abogada querellante, se trató de un homicidio con dolo eventual? El juez deberá definir si la condena que recibirá el acusado tras confesar el hecho será de cumplimiento efectivo o no.

Director Periodístico

A las diez de la mañana, la pantalla del celular muestra una cifra que intimida para salir a la calle: 3 grados bajo cero. La sensación térmica no detiene a Marilina ni a Cristian, los padres de Marcos Aguilar, ni a sus tías, ni a su abuela, ni a una treintena de amigos que la gélida mañana del martes 11 de agosto se amuchan frente al ingreso de los tribunales de Río Cuarto, pertrechados con globos blancos inflados con gas helio.

Arman una ronda compacta frente al enrejado de calle Balcarce, y los globos salen eyectados hacia las nubes, entre aplausos, pedidos de “Justicia por Marcos”, y el comentario por lo bajo del camarógrafo de Canal 13, “Tato” José, que se lamenta por su mala puntería. “Salieron tan rápido que creo que alcancé a filmar uno”, dice.

Ninguno de los que se congregaron en la explanada lo sospecha aún, pero el gesto cálido en homenaje a un joven de la ciudad que vio truncada su vida una noche infame no será bien recibido por el juez de la causa, Carlos González Castellanos, de la Cámara Segunda del Crimen. De eso se iban a enterar apenas unos minutos después cuando arranque la jornada donde se conocerían los alegatos en el juicio a Luis Mancinelli, el hombre que la medianoche del viernes 13 de enero de 2023 violó todas las leyes viales y provocó la muerte de Marcos Aguilar.

Ya en la pequeña sala de juzgamiento que lleva un crucifijo arriba del estrado, la suelta de globos, va a ser lo primero que mencione el magistrado cuando se dirija al público. “Los que me conocen saben cuál es mi estilo, yo no juzgo por el clamor popular que es por lo que menos tenemos que dejarnos llevar como jueces. El juez no es el que condena (…)las que condenan o absuelven son las pruebas –remarcó, antes de advertir a la concurrencia con tono encendido-  “y la gente de afuera que anda haciendo manifestaciones, ¡no es lo que corresponde!, porque eso tiende a torcer la voluntad del juez, ¡y a mí no me la van a torcer nunca, mientras esté consciente y viva!”, exclamó.

El latiguillo de “El Chavo del 8”

Tras la admonición del juez, se produjeron los tres alegatos que servirán de antesala al veredicto que se va a conocer el lunes 24 de agosto, a las diez de la mañana. Arrancó la fiscal de cámara, Rosario Fernández López con la frase que desde el comienzo del juicio quedaría resonando hasta hoy. “Fue sin querer queriendo”, pronunció la fiscal recordando lo que el propio Luis Mancinelli declaró -“Sin querer queriendo lo choqué, pero no salí a matar” (sic)-, y dijo que el latiguillo que hizo popular “El Chavo del 8 cuando se mandaba una macana”, resume cabalmente la conducta del hombre sentado enfrente suyo con una campera de River y la mirada clavada en el piso, en un gesto de contrición que mantuvo inalterable en toda la audiencia.

La fiscal valoró la confesión y el pedido de disculpas de Mancinelli, y subrayó que su testimonio no hizo más que demostrar que era consciente de que en las condiciones en que se encontraba –borracho, sin licencia, en una moto sin luces y a toda velocidad- podía provocar un desastre y, aun así, despreció ese posible resultado y no detuvo la marcha cuando el semáforo encendió la luz roja, en la encrucijada de las calles Pedro Goyena y Liniers, de barrio Alberdi. Eso fue lo que la llevó a modificar la acusación de homicidio culposo a homicidio con dolo eventual y a pedir en su alegato que se condene a Mancinelli a ocho años de prisión.

Fernández López hizo un relato circunstanciado del desaguisado que el acusado protagonizó ya desde la tarde cuando comenzó a beber en un kiosko entre dos y tres litros de cerveza, como él mismo confió ante el juez. “La pericia accidentológica demuestra que iba a una velocidad que superaba entre 4 y 6 veces a las motos y autos que iban en su misma dirección”, subrayó y recordó que en tres oportunidades le habían desaprobado la evaluación para obtener un carnet de conducir. “Montado en una moto, Mancinelli era un peligro para cualquiera que se le cruzara, por sus características lo único que podría haber conducido era una bicicleta, y aún así podía ser un riesgo para otros”, ilustró la fiscal.

Al borde del llanto

La abogada de la familia de Marcos Aguilar, Marcela Santini, tuvo que esforzarse por no quebrarse a la hora de dar sus conclusiones en el juicio. Ella mismo explicó el motivo. “Somos muy cercanos con la familia y mi hijo era muy amigo de Marcos”. La querellante compartió todos los argumentos que había vertido extensamente la fiscal, y sólo disintió con ella, a la hora de mensurar la pena que a su criterio debería recibir Mancinelli: 10 años de prisión fue lo que pidió.

En el caso de que el tribunal rechace los argumentos para el cambio de calificación, tanto la fiscal como la abogada querellante solicitaron que la pena que se aplique al acusado esté muy por encima del mínimo. Fernández López pidió 5 años y tres meses y Santini, 6 años de cárcel.

El defensor, Eduardo Massa, estuvo en las antípodas. Según su argumentación, no hay motivos para que el fallo del juez se aparte de la figura penal que en su momento propuso el entonces fiscal de instrucción Javier Di Santo, es decir, el homicidio culposo agravado.

Si bien estuvo de acuerdo en que, sus escasos recursos lingüísticos, lo llevaron a pronunciar una frase poco feliz. Resaltó “el sincero reconocimiento” que hizo su defendido y negó que en su confesión haya dicho que iba a alta velocidad, la noche que atropelló a Marcos.

Sobre ese punto Massa basó su alegato. Con el objetivo de demostrar que Mancinelli no iba conduciendo como loco sino a una marcha normal, cargó contra la pericia accidentológica y calificó a su autor como un “irresponsable”, porque ni siquiera se dirigió al lugar del hecho sino que todas sus conclusiones las vertió sobre la base de una filmación que le proporcionaron.

Massa recordó que en los mismos tribunales de Río Cuarto se calificó como homicidio culposo una conducta similar a la de su cliente, la de Ana Lucía Flores Macia, quien conducía alcoholizada la camioneta Toyota que atropelló y mató a Gustavo Picotto. Así, el alegato del defensor, concluyó con el pedido del mínimo de la pena para la figura del homicidio culposo y agregó: “pido que no sea de cumplimiento efectivo, sino en suspenso”.

A la hora en que concluyó la jornada judicial, la puerta de ingreso a tribunales donde habían sobrevolado los globos estaba cerrada y una lenta procesión de familiares fue desalojando en silencio la sala rumbo a la salida lateral, donde los funcionarios estacionan sus vehículos. Para ellos, serán trece días más de espera, en el largo camino para obtener justicia.

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