JULIO CHÁVEZ, “Seré un estudiante mientras viva”

El actor, director y dramaturgo Julio Chávez llega a Río Cuarto este 4 y 5 de septiembre invitado por el Colegio Santa Eufrasia para participar de una propuesta imperdible. Antes de su visita, conversó con Otro Punto sobre el lugar que ocupa el arte en la formación de los jóvenes, las nuevas formas de expresión y el escenario actual para quienes buscan desarrollarse en la actuación.

Su presencia en la pantalla grande le valió elogios en películas como El oso rojo o, más acá en el tiempo, El custodio. Referente ineludible para una generación de actores, Julio Chávez protagonizará todo un acontecimiento por estas hora en la ciudad: este viernes brindará una charla abierta y el sábado dictará clases intensivas de teatro en el Colegio Santa Eufrasia.

A poco de su desembarco en Río Cuarto, Otro Punto mantuvo un diálogo con este maestro de actores que prefiere preservar para él un rol más modesto, pero acaso más estimulante, el de estudiante.  “Yo soy un estudiante de por vida, por siempre, y lo seré hasta el día que me muera”, dice convencido.

En la conversación estará presente el encuentro con los más jóvenes, un público con el que no tiene tanta cercanía, según él mismo reconoce. Incluso bromeamos con la posibilidad de que en medio de la charla los estudiantes le propongan hacer TikToks.  Chávez acepta que eso puede ser una chance, pero agrega entre risas. “O capaz yo los termino haciendo leer a ellos. Vamos a ver cómo termina la cosa”.

Las posibilidades que tienen hoy los jóvenes para formarse y producir, el impacto de las redes sociales, la inteligencia artificial y los cambios en el mundo del trabajo, son tansformaciones que abren nuevas posibilidades, pero también incertidumbres, dice el actor.

–Hoy un joven que quiere dedicarse a la actuación, ¿encuentra espacios para formarse?

–Sí, muchos espacios. Hoy un chico o una chica se reúnen y pueden llegar a hacer una película con su cámara, con su celular. Y puede convertirse en un fenómeno sumamente atractivo.

Chávez observa que hoy existen muchas más posibilidades para producir y expresarse que cuando él comenzó su carrera. Habla de grupos de teatro, cine, relatos y personajes que pueden construirse incluso con herramientas cotidianas. Sin embargo, junto con esa expansión aparece otra pregunta: cómo hacer para que quienes eligen ese camino puedan sostenerse. “¿Cómo se va a hacer para que eso subsista?”, plantea. Y recupera una pregunta que escuchaba de sus propios padres: “¿De qué vas a vivir?”.

Para el director, la discusión ya no pasa únicamente por el futuro de los actores. También aparecen el avance de la inteligencia artificial, los cambios en el mundo del trabajo y el rol que tendrá el arte dentro de una sociedad atravesada por transformaciones profundas.

“Por lo visto, el Estado no se va a hacer cargo del sostén de las almitas y cuerpitos que se van a dedicar al arte. Pero también tenemos algo que se llama inteligencia artificial, que dicen que hasta los abogados van a ser reemplazados”, señala. Y agrega: “La pregunta es ya no cuál va a ser el destino de los actores y actrices, cuál va a ser el destino de la humanidad, de qué nos vamos a ocupar, cómo nos vamos a ocupar”.

Es en ese contexto donde Julio ubica al arte en un lugar central, aunque no exento de dificultades. “El espacio del arte es un espacio hoy muy protagónico, muy importante, muy en crisis también seguramente, muy decadente también”, sostiene.

Sin embargo, su mirada sobre este presente no es únicamente negativa. “Estamos en un momento de la humanidad muy complejo, muy, muy complejo. Y, por otro lado, para mí es hermoso porque nos obliga a pensar, o nos invita a pensar, a reflexionar, a seleccionar”, explica.

Uno de los cambios que más observa está en las redes sociales. Cuenta que a veces entra a Instagram y encuentra expresiones que décadas atrás podrían haber sido consideradas excepcionales y que hoy pueden surgir de una persona desconocida que construye un personaje, comienza a sumar seguidores y alcanza una enorme popularidad. Chávez sabe que ese escenario era inimaginable cuando empezó a estudiar teatro, pero tampoco quiere mirar las nuevas formas de expresión desde la nostalgia. “No quiero ser como los que se enojan porque enfrente les ponen un negocio enorme y ellos se quedaron con lo anterior, resentidos en la puerta diciendo: ‘Antes venían a comprarme a mí’”, grafica. “Es una contemporaneidad en la cual vivo también yo”.

Chávez también reflexiona sobre los cambios sociales que atraviesan a las nuevas generaciones. “Hay muchas cuestiones que están puestas en la mesa como para discutir, que son muy serias e importantes”, señaló. Entre ellas mencionó los debates alrededor de la identidad de género y las nuevas preguntas que enfrentan hoy las familias.

Para el actor, muchas de las instituciones que antes marcaban “cómo tenían que ser las cosas” perdieron ese lugar y dieron paso a mayores posibilidades de elección, aunque también a nuevas incertidumbres. Chávez habla de la necesidad de elegir qué parte del mundo quiere habitar y dónde poner su atención.

“Hoy el mundo es tan vasto que vos decís: bueno, yo estoy en el mundo, pero estoy viviendo parte del mundo, porque el mundo es infinitamente vasto. Entonces también existe la posibilidad de decir: ‘¿En qué mundo me interesa a mí vivir?’. Porque hay muchos mundos”, explicó.

–¿Y cómo es el mundo en el que te gusta vivir?

–A mí el mundo del arte, no solamente del arte. Estoy muy despierto a cosas. Yo soy un estudiante de por vida, por siempre, y lo seré hasta el día que me muera. Me ocupo de ser un estudiante, me ocupo de tener maestros, maestras, me ocupo de yo mismo hacerme caso cuando digo: “Bueno, quiero estudiar tal cosa, tal otra”.

–¿Hubo algún personaje que te haya obligado a revisar una idea, un prejuicio o una forma de mirar a los demás?

–Todos, todos. Yo me he sentido muchas veces muy interpelado por los roles. Un personaje está también para que vos, cuando lo hacés, termines teniendo un entendimiento un poco diferente de cómo empezaste.

Para él, el personaje no es simplemente algo que el actor debe construir. También puede convertirse en una especie de territorio desconocido que obliga a hacerse preguntas. “El rol te está preguntando cómo soy, quién soy, qué hago, qué vínculo tengo con vos, qué vínculo tenés vos conmigo, cómo me vas a contar, cómo me vas a entender”, explica. Y reconoce que el paso del tiempo también le permitió revisar algunas decisiones que tomó en sus propios trabajos.

“Al terminar un trabajo he descubierto algo que no sabía. No siempre las decisiones fueron correctas. A veces con el tiempo me he dado cuenta de que fueron incorrectas algunas decisiones y fueron producto de lo que en ese momento entendía”, señala. Para él, actuar es, en definitiva, “un trabajo de autoconocimiento. Muy importante”.

Chávez acaba de terminar La Ballena, espectáculo que realizó durante un año y medio. Ahora decidió darle descanso a su faceta como actor durante lo que queda del año, aunque ya piensa en lo que vendrá. “Ya estoy pensando en cosas para el año que viene, en dos propuestas de cine, en una propuesta de teatro que son, de lo que se me ha ofrecido por ahora, lo que más me ha interesado”, cuenta.

También seguirá escribiendo y dirigiendo. “Yo escribo teatro, soy dramaturgo desde hace mucho y soy director también”, señala. Y hay otra faceta a la que quiere volver a darle lugar: “Voy a retomar mi trabajo como artista plástico también, que lo tengo un poco abandonado. A mi artista plástico le tengo que dar su espacio”.

La cita en el Santa Eufrasia

El vínculo con el colegio surgió casi de manera casual. Chávez tomó contacto con Gabriela Comugnaro, su directora, y quedó sorprendido por el lugar que ocupa el arte dentro de la institución.

Contó que le encantó encontrar un colegio tan dedicado al arte y destacó que no se trata de actividades complementarias, sino de una apuesta central dentro de la propuesta educativa. “Y a mí eso me pareció maravilloso”, señala.

A partir de ese contacto, fue el propio Chávez quien se puso a disposición para colaborar. Alguna vez frente al Santa Eufrasia, aunque todavía no había tenido la oportunidad de conocerlo por dentro. “Estoy muy interesado en conocerlo y en poder establecer un pequeño vínculo”, dice y con una frase ocurrente describe la forma en que la institución sostiene sus actividades: “No está hecho a base de quejas sino a base de trabajo”.

Para tener en cuenta:

Viernes 4 de septiembre: charla abierta con Julio Chávez en el Colegio Santa Eufrasia a las 18h.
Sábado 5 de septiembre: talleres intensivos de actuación, con cupos limitados. De 10 a 12h y de 14.30 a 16.30h.
Lugar: Colegio Santa Eufrasia, Río Cuarto.Información e inscripciones:358 601 1107 (Luisina) · 351 611 8779 (Gisela)
Compartir

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio