El Jury que tiene en vilo a Di Santo, Miralles y Pizarro
Pesca de ADN, ¿caza de fiscales?
A casi dos décadas del cruento crimen de Nora Dalmasso y con la causa ya prescripta, un testeo de ADN masivo que iba a incluir más de 40 personas acabó con el parquetista Roberto Marcos Bárzola señalado como el dueño del ADN del presunto homicida, y con tres de los fiscales que participaron en la pesquisa perseguidos en un jury que los deja en riesgo de ser destituidos. ¿Era una pista evidente que nadie quiso ver o el poder embarró la cancha para que el crimen quede impune?
Director periodístico de Otro Punto
El cruento final de Nora Dalmasso habilita un sinfín de interrogantes. Tantos son que hasta dieron letra a un guionista y director extranjero para montar tres capítulos de una serie de Netflix. De esa infinidad de interrogantes hay uno que desde el martes 21 se instaló como una presencia incómoda en el edificio de barras verticales irregulares que se asemeja a un gigantesco ecualizador: ¿la prueba que hoy compromete al parquetista Roberto Marcos Bárzola era obvia y ninguno de los investigadores la quiso ver, o desde el inicio el poder embarró la cancha para que el crimen quedara impune?

El Tribunal deberá evaluar si los fiscales incurrieron en mal desempeño o actuaron dentro de la ley.
De la respuesta que hallen los cuatro legisladores Julieta Rinaldi, Facundo Torres, Miguel Nicolás y Walter Gispert y la vocal del Tribunal Superior Aída Tarditti que integran el tribunal del Jury dependerá la suerte de Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, los tres fiscales sentados en el banquillo que se montó en la sala de comisiones de la Legislatura cordobesa.
Puestos a preguntar, podríamos continuar: ¿cómo llegaron hasta ahí los acusados después de casi dos décadas? ¿Por qué se imputó de negligencia grave y mal desempeño de sus funciones sólo a tres de los seis fiscales que intervinieron? ¿qué grado de responsabilidad tuvieron los Fiscales Generales que prácticamente “intervinieron” desde Córdoba los tribunales riocuartenses? ¿Se puede evaluar la tarea de 3 fiscales a la luz del resultado genético obtenido por otro fiscal (Pablo Jávega) en 2024, en una especie de “pesca masiva” de ADN entre 40 personas que ni siquiera revestían la calidad de sospechosos?

Facundo Macarrón dijo que lo que vio en el Jury fue “peor de lo que pensaba, investigaron a Bárzola y no le tomaron el ADN”.
Los integrantes de la familia Macarrón y sus abogados Mariángeles Mussolini y Gustavo Liebau no dudan en afirmarlo. Para ellos, tanto Di Santo, Miralles como Pizarro ignoraron olímpicamente la pista que conducía a los trabajadores que estaban refaccionando la casa de la Calle 5 de Villa Golf y, concretamente la de Roberto Bárzola. En la acusación, que la fiscal adjunta Bettina Croppi hizo suya, lo dijeron así: “desatendieron y relegaron sistemáticamente la línea investigativa” de la única persona que se colocó a sí misma en el lugar del hecho horas antes del crimen, el sábado 25 de noviembre de 2006.

“Quien diga que soy prejuicioso no me conoce. Jamás lo fui”, dijo Di Santo y descartó que fuera “obvia” la pista contra Bárzola.
Era una prueba obvia dice la acusación. Sin embargo, cuando Javier Di Santo desplegó su defensa en medio de una crisis de llanto, remarcó que a Bárzola se le tomó testimonio, se cotejó sus dichos con los de su patrón, se le intervino la línea telefónica y la de su pareja, y se le allanó la casa, sin que surgieran motivos de sospecha para llegar a una imputación. “Agoté todos los medios que tenía en ese momento. No fue obvio para mí, pero tampoco fue obvio para ninguno de los otros fiscales, tampoco para el juez de Control, tampoco para las cámaras que intervinieron, y tampoco para la Fiscalía General”, recalcó.
El desfile de testigos por la Legislatura fue afiebrado y desde Otro Punto fue reflejado al instante en sus redes. Repasarlos uno por uno resultaría tedioso para el lector. Aunque podrían englobarse en dos vertientes. Una, que incluye a los integrantes de la familia Macarrón y al hermano de Nora, Juan Dalmasso, quienes desde el legítimo dolor reclaman por la falta de resultados de la pesquisa. Y la otra, que integran compañeros de ruta de los fiscales, que defendieron y justificaron el procedimiento de los acusados y recordaron que si había algún sospechoso identificado por Macarrón y sus hijos, ese no era precisamente Bárzola sino un íntimo amigo de la familia. Así lo sostuvieron desde el inicio de la causa, e incluso lo repitieron en el juicio que se le hizo al traumatólogo en 2022.
En la mañana del jueves, después de un testimonio que avaló y reconoció la tarea del primer fiscal de la causa Dalmasso, el médico forense Martín Subirachs, habló con la prensa y lo hizo a su estilo, sin tapujos: “Con el diario del lunes, es muy fácil decir cómo no lo vieron. Pero a Di Santo le embarraron la cancha. Si (el homicida) era un simple obrero cómo se justifica que designen a tres fiscales y que saquen a un comisario brillante como lo es Sergio Comugnaro. ¿A quién mandaron en su lugar? ¿Se acuerdan ustedes? –interpeló el forense Martín Subirachs al racimo de periodistas en el hall de la Legislatura-. ¡A Rafael Sosa y sus secuaces que terminaron presos por narcotráfico!”.
Entrada la tarde, fue la experta Nidia Modesti, a cargo del Centro de Genética Forense la que aportó su testimonio al Jury. También lo hizo a su manera, sobria y pedagógica. Llegó pertrechada con un PowerPoint para explicar aspectos claves de la toma de pruebas genéticas. Y cuando le preguntaron por el modo en que se preservó la prueba genética obtenida en la escena del crimen, Modesti no dudó en calificar de “impecable” la manera en que el fiscal Di Santo y quien entonces era su secretaria, Valeria Savino, actuaron para evitar que esa prueba se degrade.

El paso de la genetista Nidia Modesti por el Jury, fue un fuerte espaldarazo para Di Santo.
En relación a la última imputación en la causa, la que puso en el centro de escena a Bárzola, la experta advirtió que hay que tener mucho cuidado en formular acusaciones sólo basadas en una prueba de ADN, porque la posibilidad de que exista una transferencia “inespecífica” del material genético puede llevar a conclusiones erróneas. Así, el Jury que convocará a más de 30 testigos entrará el lunes en su etapa final antes de que se defina la fecha de alegatos y veredicto. Ese día, quienes viajarán desde Río Cuarto a la Legislatura serán Julio Rivero, el fiscal que en 2022 desestimó la acusación contra Marcelo Macarrón y pidió que se inicie un “juicio por la verdad”; y Pablo Jávega, el investigador que terminó “matcheando” la prueba genética con el ADN de Bárzola. Más que nunca, el modernoso edificio con forma de ecualizador será una caja de resonancia.

