Diez años y un guiño

¿Sin salida?

Tras la sentencia por atacar a su exnovio con un bisturí, Abigail Plaul (21) conserva una inesperada (¿y remota?) chance de regresar a su casa: el mismo fiscal que propició la condena por tentativa de homicidio calificada por el vínculo abrió la puerta a que la pena pueda cumplirse en su domicilio. Sin embargo, hasta el defensor de la estudiante de veterinaria cree que eso es improbable. “Ojalá fuera así, pero yo no lo veo viable”, dijo a Otro Punto el abogado Carlos Torres.

Director Periodístico

El hombre de traje y corbata negros introduce la mano debajo de su escritorio y blande una pequeña cuchilla con el mango envuelto en una servilleta blanca. Acto seguido, levanta una de las hojas en las que fue bosquejando su alegato y con un rápido movimiento descendente la corta en dos. “Hace un año y medio que está secuestrado, y este bisturí todavía corta”, dice sin dejar de apuntar con la vista a los ocho que no le quitan la mirada, en la fila más alta del tribunal de la Cámara Primera del Crimen.

Es una de las imágenes más potentes de la mañana del martes 18, la fecha indicada para los alegatos y la sentencia a Abigail Plaul. En un par de segundos, el fiscal de Cámara Julio Rivero demuestra al jurado popular la peligrosidad del pequeño artefacto metálico con el que la joven sentada en el banquillo hizo un tajo de ocho centímetros en el cuello de su expareja Román Sánchez Jaime, y a poco estuvo de ocasionarle la muerte la madrugada del 3 de enero de 2025.

Rivero, con el bisturí quirúrgico que se encontró en la vivienda de Las Higueras.

Un año y ocho meses después del violento encuentro en la vivienda de calle Fancisco Comelli 106 de Las Higueras, Abigail y Román están otra vez cara a cara en un mismo escenario. Él, en la primera fila de butacas del sector donde se aglutina su familia, sin perder detalle de lo que está aconteciendo en la jornada definitoria en los tribunales riocuartenses. Ella, escoltada por los abogados defensores y a pocas horas de recibir una condena de diez años y dos meses por intento de homicidio calificado por el vínculo.

“Estuve en grave riesgo, pero se hizo justicia”, dijo Román Sánchez Jaime.

Desde que entró a la sala con un suéter celeste y el cabello recogido, Plaul intuye que el pronóstico para ella es sombrío. Por eso se juega una última carta y, antes de que inicien los alegatos, anuncia que va a hablar. Como lo hizo al inicio del juicio, intenta explicar a los jueces Vaudagna, Rins y Echenique Esteve y a los jurados que su expareja se lastimó solo con el bisturí que ella le había prestado para que plotee su moto. Pero la estrategia se va desmoronando a medida que desgrana su testimonio final. Los nervios le juegan una mala pasada, su relato es desordenado y va perdiendo convicción. Con el gesto desencajado, le pide permiso al presidente del tribunal para que la guardiacárcel la acompañe al baño y, una vez ahí, sufre una descompostura. A los pocos minutos, Plaul recobra su semblante y el juicio, que a esa altura completó el tiempo para recoger pruebas, ahora sí se encamina a las conclusiones.

Abigail Plaul está detenida desde los inicios de la investigación.

Sorpresa y media

El alegato del fiscal de Cámara va encadenando evidencias. Los testimonios que desfilaron por la justicia, las comunicaciones previas entre la acusada y la víctima, el propio descargo de Abigail que habla de un intento de suicidio de él (lo que descarta que ella haya actuado por legítima defensa, o en respuesta a una agresión de su expareja); todo eso conduce inexorablemente a una acusación por la figura de homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa.

Y eso es lo que pedirá el fiscal.

En una escala penal que va de los diez a los quince años de prisión, Rivero se inclina por el mínimo. Antes de finalizar, apaga el micrófono con brazo articulado que tiene sobre el escritorio y toma uno inalámbrico. Entonces, llegará la otra imagen potente de la mañana: para sorpresa de todos en la sala, el fiscal se pone de pie, se encamina hasta donde está la acusada, y después de pedirle permiso le estrecha la mano y le dice que, así como empatiza con Román y con su familia, también siente empatía por ella y por sus padres.

-¿Y cómo voy a empatizar? Con la siguiente solicitud –agrega el hombre de traje negro-: que en el caso de que Abigail resultare culpable del delito de homicidio calificado en grado de tentativa y el tribunal le aplique la pena de diez años de prisión, no resulta descabellado plantear la posibilidad de que pueda llegar a aplicarse la prisión domiciliaria.

Rivero aclara que lo suyo no es ni un pedido formal, ni un adelanto de opinión. “A lo sumo es una opinión adelantada (sic)”, dice acentuando la expresión.  Si el orden de los términos implica alguna sutil diferencia legal, a este periodista y al resto del público en la sala se le escapa.  Lo concreto es que, entrada la tarde del martes, cuando se confirme que efectivamente Plau iba a ser condenada a diez años y dos meses de cárcel, aquellas palabras volverán a sobrevolar los tribunales.

¿Existe realmente la posibilidad de que la condición de estudiante universitaria y la juventud de Abigail Plaul puedan invocarse como argumentos para una prisión domiciliaria? ¿Y si eso fuera así, que sucedería con los miles de condenados que permanecen recluidos aun con una pena menor? En los comentarios al posteo que hizo Otro Punto en su cuenta de Instagram, abogados del foro destacaron que el caso sentaría un precedente tal que lloverían los pedidos de domiciliaria en el Juzgado de Ejecución Penal.

Qué dicen la querella y la defensa

Aunque defienden intereses contrapuestos, la querellante Jacqueline Cattáneo y el defensor Carlos Torres coincidieron en que la idea del fiscal no tiene sustento alguno. La abogada que representó a los padres de Sánchez Jaime, lo relativizó así. “No creo que se efectivice, ni siquiera fue un pedido. Fue un planteo que el fiscal hizo quizás al pasar. Si eso se llegara a plantear en Ejecución veremos cómo se materializa”, deslizó.

Cattáneo había pedido 15 años, pero estuvo conforme con la pena y destacó que el fallo haya sido unánime.

El abogado defensor se retiró de Tribunales sin hablar. Pero al día siguiente, cuando fue abordado por la prensa durante la inspección ocular que se hizo en el céntrico edificio Coronado por la causa Manara, Torres se refirió a la chance de una prisión domiciliaria: “No lo considero viable, a mi criterio no hay posibilidad para eso”, dijo. Y en lo que pareció un tiro por elevación al fiscal remarcó “esto es parte de lo que el Ministerio Público fiscal suele hacer en sus alegatos”. Aunque insistió en que no le veía posibilidades a un pedido de esa naturaleza, dijo que “ojalá pudiera ser así”, por el impacto que va a tener la pena en “una adolescente (sic) de 21 años”. Sobre el final, Torres adelantó que su estrategia para intentar atenuar el peso de la condena a Abigail Plaul será otra: recurrir el fallo y buscar que se declare la inconstitucionalidad del mínimo que la ley prevé para este tipo de delitos, en grado de tentativa.

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